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Crisis de identidad: Argentina sufre y Scaloni tiene tres días para recuperar la esencia antes de Egipto

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MIAMI (enviado especial).- La Selección Argentina atraviesa un momento de incertidumbre en pleno Mundial, tras la deslucida actuación frente a Cabo Verde. Si bien el equipo logró la clasificación, el partido dejó al descubierto una preocupante pérdida de identidad y un retorno a la dependencia casi exclusiva de Lionel Messi, tanto para la concreción de goles como en la ejecución de la pelota parada.

Este escenario contrasta fuertemente con la propuesta colectiva que durante años edificó el éxito de la Scaloneta, potenciando a sus figuras en lugar de necesitarlas para resolver situaciones críticas. Esa misma idea fue la que llevó a la Argentina a ser campeona del mundo e incluso influyó en el estilo de juego de otras selecciones. La buena noticia es que el golpe llegó con una victoria, pero la mala es que el entrenador Lionel Scaloni tiene apenas tres días para reacomodar al equipo antes del cruce decisivo con Egipto.

Un problema que va más allá de los nombres

El análisis no se limita a los rendimientos individuales, aunque varios futbolistas que fueron determinantes en este proceso están por debajo de su nivel habitual. El mediocampo, en particular, parece concentrar los principales problemas, sumado a una defensa que perdió solidez. Estos factores obligan a Scaloni a replantearse algunas titularidades.

Lo que hasta ahora parecían episodios aislados de producciones discretas, empiezan a configurarse como una tendencia. La brillante capacidad de Lionel Messi, a sus 39 años, para seguir liderando la tabla de goleadores y aparecer en los momentos clave, había logrado disimular estas falencias. Argentina, entre las potencias, tuvo la fortuna de un grupo accesible y un rival en octavos de final que, si bien se clasificó en un grupo con España y Uruguay, fue uno de los que más remates al arco recibió en el torneo.

Cabo Verde, con poco que perder, se animó a atacar y expuso las vulnerabilidades de una selección que llegó al Mundial como candidata. El principal desafío de Argentina parece ser interno, ya que en las próximas instancias se enfrentará a equipos de mayor jerarquía y figuras de otro calibre. En Qatar, Scaloni reaccionó a tiempo tras la derrota con Arabia Saudita. Ahora, el margen de error es mucho menor y un rendimiento como el del último partido podría significar la eliminación.

Diagnósticos encontrados: Scaloni minimiza, Messi pide correcciones

En público, Scaloni intentó bajar el dramatismo, mostrando molestia ante la pregunta sobre si a Argentina le había pesado la responsabilidad. Enalteció la actitud del equipo para sobreponerse a la adversidad y luchar hasta el final, una fortaleza que el plantel mantiene. Sin embargo, es consciente de que el carácter no es suficiente. “El partido fue durísimo y siempre hay que sacar lo positivo. Este equipo nunca se rinde. Merecimos ganar, pero eso no quita que el rival nos puso las cosas difíciles.

Lo negativo lo hablaré con los jugadores

”, sostuvo el entrenador.

Lionel Messi, en cambio, transmitió un mensaje más crítico y autocrítico. “Hay mucho para corregir. Hicimos lo más difícil: encontrar el primer gol y pensamos que con eso íbamos a poder encontrar nuestro juego y estar más tranquilos y fue todo lo contrario.

Perdimos la pelota, nos metimos atrás y no pudimos presionar bien. Este Mundial te marca que todo es muy igualado, muy complicado, todos los partidos van a ser dificilísimos

”, asumió el capitán, señalando déficits puntuales en el juego.

Poco tiempo para grandes cambios, pero interrogantes en el once

Argentina tendrá solo tres prácticas antes del partido con Egipto, que también jugó tiempo suplementario y definió por penales. El poco tiempo disponible limita la posibilidad de grandes modificaciones, aunque la idea de juego está trabajada desde hace años. Sin embargo, el partido con Cabo Verde reabrió interrogantes sobre algunos puestos clave que Scaloni deberá resolver.

La prueba de Alexis Mac Allister como volante central no funcionó como se esperaba. El jugador de Liverpool, más habituado a un rol aplicado, perdió capacidad para romper líneas desde esa posición. Leandro Paredes podría ofrecer mejores condiciones, incluso con Mac Allister en otra función. En el lateral derecho, ni Nahuel Molina ni Gonzalo Montiel transmiten seguridad. Arriba, Thiago Almada fue de mayor a menor, y la posición de centrodelantero genera dudas, ya que ni el goleador de la Serie A ni la figura de la liga española atraviesan su mejor momento.

Para Scaloni, el momento de revisar decisiones llegó más tarde que en Qatar, pero antes de lo previsto en este Mundial. En la Copa del Mundo anterior, el equipo también se fue moldeando con los partidos hasta alcanzar su mejor versión. La tranquilidad de la clasificación ante Cabo Verde es un hecho, pero los problemas expuestos obligan a una autocrítica profunda. Argentina sigue en carrera, con un plantel experimentado y un entrenador que ya demostró saber reconstruir equipos en plena competencia. La mejor versión de la selección aún no apareció, pero la experiencia en encontrarla en los momentos de mayor necesidad es un dato alentador.

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