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Carlos Pascual, exasesor de Obama: «Ni yo ni la mayoría de los analistas hubiéramos creído posible el camino de Argentina»

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Carlos Pascual, un referente en el análisis geopolítico internacional y exasesor del entonces presidente Barack Obama, visitó la Argentina para evaluar de primera mano el panorama local y regional. Desde su rol en S&P Global, donde lidera la integración de geopolítica, energía y mercados, Pascual mantuvo encuentros con funcionarios y empresarios, ofreciendo una perspectiva global sobre los desafíos y oportunidades que enfrenta el país.

En diálogo con LA NACION, el exembajador de Estados Unidos en Ucrania y México abordó la compleja situación en Medio Oriente, las implicancias del ataque a Irán en la confianza de Washington y el potencial de Argentina en la carrera global por los minerales críticos y la inteligencia artificial. También se refirió a los avances del programa económico del gobierno de Javier Milei y la relación con el expresidente estadounidense Donald Trump.

Impacto global y la crisis de confianza en Estados Unidos

Pascual describió el escenario actual como un período de incertidumbre sin precedentes en décadas, con el foco puesto en la guerra en Medio Oriente y la participación de Israel. El conflicto no solo afectó a la región, sino que también generó disrupciones en los mercados de energía y fertilizantes.

“Hoy la gran incógnita es si el estrecho de Ormuz va a seguir abierto, algo que condiciona la confianza necesaria para que los países del Golfo retomen su producción: Kuwait e Irak todavía la tienen cerrada, y Arabia Saudita y los Emiratos la recortaron sin cerrar los pozos.”

El analista explicó que la decisión de Estados Unidos de atacar Irán, influenciada por una reunión entre Donald Trump y Benjamin Netanyahu en febrero, resultó mucho más compleja de lo previsto. Este episodio, según Pascual, evidenció la limitada capacidad de protección de Estados Unidos en el Golfo, llevando a los países de la región a repensar su dependencia de Washington.

“Para Irán fue un ataque existencial contra el régimen, y respondió con todas sus capacidades, incluidos ataques contra países del Golfo y bases estadounidenses. Eso mostró algo muy doloroso: Estados Unidos no tiene capacidad suficiente para proteger el Golfo.”

Esta situación ha generado un profundo cuestionamiento sobre la reputación y la confianza en Estados Unidos como garante de estabilidad internacional. Pascual señaló que, si bien Washington sigue siendo la potencia más rica y militarmente poderosa, muchos países buscan ahora diversificar sus alianzas y reducir su dependencia económica y militar.

Argentina: un giro inesperado y oportunidades estratégicas

En contraste con la diversificación global, Argentina atraviesa un momento de estrecha relación con Estados Unidos. Pascual atribuyó este vínculo tanto a la sintonía personal entre Javier Milei y Donald Trump como a las reformas estructurales implementadas por el gobierno argentino.

El experto destacó que el programa de austeridad y las medidas “antipopulistas”, como el recorte de subsidios y la reestructuración económica, alinean a Argentina con los intereses de Estados Unidos, que busca socios estables en América Latina. Esto abre oportunidades significativas, especialmente en el sector de los minerales críticos.

“Eso acerca a la Argentina a los intereses de Estados Unidos, que busca un socio en América Latina alineado con esa dirección y que además logró reducir la volatilidad política que caracterizaba a la región. Ahí se abren oportunidades, sobre todo en minerales críticos: el cobre es clave, el litio también aunque en menor medida.”

El acceso a estos minerales y su procesamiento es crucial para Estados Unidos, especialmente el cobre, indispensable para la electrificación y el creciente consumo energético de los centros de datos y la inteligencia artificial, un campo donde Washington compite directamente con China.

La revolución de la Inteligencia Artificial y sus riesgos

Pascual enfatizó que la inteligencia artificial representa una revolución tecnológica sin precedentes, incluso mayor que la de Internet o la Revolución Industrial. Su impacto abarca la innovación, la optimización de procesos y la forma en que se realiza la investigación.

Ejemplificó su aplicación con el caso de Horacio Marín, presidente de YPF, quien le comentó cómo utilizan la IA para la gestión de contrataciones y el sistema just in time en Vaca Muerta. A pesar de las dudas iniciales sobre su rentabilidad, la productividad y el potencial de la IA continúan creciendo de formas inimaginables.

“No hay comparación posible, porque es algo que puede impulsar capacidades y cambios en todos los niveles de una sociedad: individual, corporativo, y en dimensiones tan amplias que todavía no imaginamos del todo.”

Sin embargo, Pascual también advirtió sobre los riesgos inherentes. La IA puede ser utilizada para atacar sistemas electrónicos y la amenaza cibernética podría crecer exponencialmente sin acuerdos internacionales para controlarla. Además, planteó la preocupación por el impacto en el mercado laboral y el desplazamiento de trabajos.

La Argentina, un camino “impensado”

Al concluir su visita, Carlos Pascual se mostró sorprendido por el camino recorrido por Argentina. Reconoció la complejidad del programa de austeridad, pero destacó que las elecciones de octubre pasado reflejaron una percepción social de rumbo hacia la normalización.

Mencionó el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) como una herramienta eficaz para atraer capitales en petróleo, gas y minerales críticos. Puso como ejemplo el préstamo internacional de 2.000 millones de dólares para el oleoducto VMOS y la inversión de 10.000 millones de dólares de Eni y Adnoc para una plataforma de exportación de GNL, lo que demuestra un compromiso a largo plazo con la economía argentina.

“Si alguien me hubiera dicho hace tres años que la Argentina iba a recorrer este camino, con este nivel de impacto, en tan poco tiempo, ni yo ni la mayoría de los analistas internacionales lo hubiéramos creído posible.”

Pascual concluyó que, si bien aún falta mucho por expandir en minería y energía y no se puede ignorar el dolor social causado por el ajuste, Argentina está en un proceso de cambio profundo con ejecución a nivel corporativo, un escenario que, según él, era impensable hace apenas tres años.

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