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Innovación educativa: el colegio de Escobar sin celulares que fue elegido entre los 10 mejores del mundo

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En el corazón de Escobar, en el Northfield School Campus Puertos, la educación toma un giro inesperado. Lejos de las aulas tradicionales con pupitres alineados, los alumnos de secundaria producen un programa de streaming desde un antiguo vagón de subte, mientras sus compañeros de primaria exploran el desierto de Atacama a través de maquetas. Este modelo innovador le valió a la institución un lugar entre los diez mejores colegios del mundo en la categoría Innovación, un reconocimiento otorgado por la organización T4 Education.

El galardón, que surge de un modelo educativo basado en la investigación, el análisis de datos y la toma de decisiones sustentadas en evidencia, se explica en las escenas cotidianas de un campus que alberga a 1260 estudiantes, desde el nivel inicial hasta la secundaria, con una jornada extendida de 8 a 16:30. La premisa es clara: el aprendizaje no se limita a las cuatro paredes del aula y el espacio mismo debe educar.

Aprendizaje por proyectos y elección temprana

La filosofía de Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP) se manifiesta desde los primeros años. Los alumnos de tercer grado, por ejemplo, realizan maquetas de ambientes naturales como parte de un proyecto de inglés, trabajando en grupos interdisciplinarios que no se eligen por amistad, sino por interés en el tema. Esta capacidad de elección, según explica Carla Curto, integrante del equipo directivo, se construye a lo largo de la trayectoria escolar. “En la escuela decimos que enseñamos a elegir. Esa capacidad se construye a lo largo de la trayectoria escolar”, afirma Curto, destacando la importancia de que los jóvenes experimenten y se equivoquen para tomar decisiones informadas sobre su futuro.

Los pasillos del colegio también se transforman en espacios de aprendizaje. Proyectos sobre el Mundial, por ejemplo, sirven para trabajar la matemática con tablas de posiciones, fracciones y resolución de problemas. En el nivel inicial, los ambientes cambian según las propuestas, y los chicos se mueven entre distintos espacios de juego y aprendizaje, incluso en un ágora para encuentros grupales, que surgió tras derribar una pared para ampliar un área de interacción.

Tecnología con criterio: celulares restringidos e inteligencia artificial

Una de las políticas más llamativas de Northfield School es la restricción del uso de celulares durante la jornada escolar. La decisión, implementada este año, surgió tras investigaciones y encuestas internas de la red educativa que detectaron altos niveles de ansiedad, excesivo tiempo frente a pantallas y una menor interacción entre los alumnos durante los recreos. Los teléfonos solo se utilizan en actividades planificadas por docentes y, en una prueba piloto, se guardan en sobres Faraday para bloquear la señal.

Este cambio también impactó en los adultos. Preceptores y docentes dejaron de usar WhatsApp para comunicarse internamente, optando por handies, una medida que, según Curto, también los obligó a revisar sus propios hábitos. “El problema también lo teníamos nosotros. Vivíamos con el celular en la mano”, reconoce.

La tecnología, sin embargo, es un pilar fundamental, pero bajo un criterio pedagógico y ético. La red incorporó la inteligencia artificial, no para delegar capacidades cognitivas, sino para que los estudiantes la utilicen como herramienta de ampliación, revisión o contraste de sus trabajos, modificando también la forma de evaluar.

Un modelo basado en datos y bienestar

Detrás de estas innovaciones está Darío Álvarez Klar, fundador de la Red Educativa Itínere y director ejecutivo de HUB Educación e Innovación. Para Álvarez Klar, la innovación no es incorporar tecnología por sí sola, sino revisar permanentemente las prácticas y preguntarse “qué podemos hacer diferente con nuestra realidad”.

La red cuenta con un departamento de Data Analytics que procesa información académica, pedagógica, administrativa y de bienestar de sus 7000 estudiantes en Argentina y Uruguay. Estos datos son clave para tomar decisiones y anticipar dificultades. Un relevamiento de 2025, por ejemplo, evaluó a 2449 estudiantes, detectando que el 26% presentaba indicadores de uso problemático del celular, lo que impulsó las medidas implementadas.

Los resultados hablan por sí mismos: el 72% de los alumnos de primer grado alcanzó altos niveles de fluidez lectora y más del 70% de los estudiantes, desde segundo grado hasta secundaria, obtuvo niveles suficientes u óptimos en comprensión lectora. Además, el 95% de los egresados continúa estudios universitarios y el 65% adquiere experiencia laboral antes de graduarse. El bienestar docente también es una prioridad, lo que llevó a las diez escuelas de la red a obtener la certificación Best School to Work. “Un docente que no está bien transmite eso a sus alumnos. Cuidar el bienestar de los equipos también es mejorar la educación”, concluye Álvarez Klar, reafirmando que el reconocimiento internacional es una consecuencia de un compromiso constante con la mejora educativa.

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