Nueva geografía económica: tres polos productivos prometen un boom de exportaciones
CÓRDOBA.- Argentina experimenta un cambio significativo en su estructura económica y territorial, alejándose de la tradicional concentración del poder en el Área Metropolitana de Buenos Aires y la primacía de la región pampeana. Una “nueva geografía económica” emerge, impulsada por el desarrollo simultáneo y acelerado de tres grandes polos productivos: el complejo agroindustrial del Gran Rosario, la formación de Vaca Muerta y el corredor minero andino.
Así lo revela un informe especial de la Fundación Ecosur para la Bolsa de Comercio de Córdoba, elaborado por el economista y vicepresidente primero de la entidad, Raúl Hermida. El estudio subraya que, si bien estos polos no son nuevos, su crecimiento conjunto y la concentración de inversiones, infraestructura y capacidad exportadora marcan un hito inédito en décadas, redefiniendo el mapa productivo nacional.
El Gran Rosario, Vaca Muerta y el corredor andino: los motores de la transformación
Uno de los vértices de esta reconfiguración es el Gran Rosario, que a lo largo de 70 kilómetros de la ribera del Paraná se consolida como el mayor nodo agroexportador del mundo. Este complejo alberga terminales portuarias, plantas aceiteras y una vasta red logística que conecta la producción agrícola argentina con mercados internacionales, incluyendo a Brasil, Paraguay y Bolivia a través de la hidrovía Paraná-Paraguay. Las proyecciones indican que entre 2024 y 2025, el complejo procesó y exportó aproximadamente 75 millones de toneladas de granos, aceites, harinas y subproductos, concentrando cerca del 76% de las exportaciones agroindustriales del país. Las inversiones en infraestructura portuaria y ferroviaria auguran una “expansión sostenida durante las próximas dos décadas”.
El segundo pilar es Vaca Muerta, en Neuquén, que se ha convertido en uno de los principales focos de inversión privada del país. Sus vastas reservas la posicionan como la segunda formación mundial de gas no convencional y la cuarta de petróleo no convencional. El informe proyecta que para 2030, las exportaciones de gas natural licuado y petróleo podrían superar los 30.000 millones de dólares anuales, lo que transformaría a Argentina en “un exportador energético de relevancia global” y tendría un impacto sustancial en la balanza de pagos.
El tercer componente de este nuevo mapa económico se extiende a lo largo de la Cordillera de los Andes, desde San Juan hasta Jujuy. Este corredor minero concentra algunos de los proyectos de cobre y litio más importantes del planeta, incluyendo emprendimientos como Los Azules, El Pachón, Altar y Vicuña, sumados a los desarrollos de litio en Catamarca, Salta y Jujuy. El reporte estima una inversión de entre 50.000 y 60.000 millones de dólares para el conjunto de estos proyectos en desarrollo, destacando que el cobre y el litio son minerales críticos para la transición energética global, esenciales para vehículos eléctricos, paneles solares y sistemas de almacenamiento de energía.
Complementariedad y potencial exportador
Raúl Hermida enfatiza que estos tres sistemas no deben analizarse de forma aislada. “Cuando se los observa simultáneamente sobre el mapa, dejan de parecer fenómenos aislados y comienzan a revelar la silueta de una nueva geografía económica”, afirmó. La complementariedad es un elemento distintivo: Rosario aporta alimentos y agroindustria, Vaca Muerta energía y el corredor andino, minerales estratégicos. Todos estos sectores demandan infraestructura, logística, innovación tecnológica, financiamiento y recursos humanos altamente calificados, lo que “generando oportunidades de integración económica que trascienden a cada sector individual”.
En un escenario de plena maduración de estos proyectos, la Fundación Ecosur estima que las exportaciones anuales podrían alcanzar los 100.000 millones de dólares, una cifra que superaría el total de las ventas argentinas registradas en 2024, que rondaron los 80.000 millones de dólares. Este potencial no solo modificaría la matriz exportadora, sino también la organización territorial del país, impulsando nuevas inversiones en infraestructura vial, ferroviaria, energética, portuaria y tecnológica.

