Dólar: el Gobierno redobla la «capacidad de fuego» para contener la suba cambiaria
Después de un período de relativa calma, el Gobierno nacional intensificó en las últimas horas el uso de su “arsenal” para intentar moderar la suba del tipo de cambio. La estrategia se desplegó en dos frentes principales: amplió su posición en futuros de dólares y vendió bonos ajustados al tipo de cambio (dólar linked) en el mercado secundario. El objetivo es absorber pesos para reducir la demanda de divisas, ofreciendo una tasa nominal anual cercana al 25%, y a la vez, intentar comprar reservas sin presionar al alza el dólar, una tarea que se presenta cada vez más compleja.
A pesar de estas medidas, el tipo de cambio oficial inició julio en alza, aunque luego retrocedió a $1.488. El dólar minorista, por su parte, cerró en $1.510, acumulando un aumento del 7,4% en los últimos dos meses.
Giro en la estrategia oficial y el «arsenal» del BCRA
Los economistas del mercado observan un cambio significativo en la estrategia del Banco Central (BCRA). Durante la primera parte del año, la entidad logró comprar más de US$ 11.000 millones gracias a un mayor ingreso de divisas. Sin embargo, en junio, el escenario comenzó a modificarse drásticamente.
Gabriel Caamaño, director de Outlier, señaló:
«Desde fines de mayo flexibilizaron el techo (del dólar) porque el contexto internacional cambió para peor, bajaron los precios de lo que exportamos y las tasas quedaron altas, en junio fue sistemática la venta de dólar linked, más para llevarlo que para impedir que suba.»
Según PPI, la dinámica del dólar en los últimos días estuvo acompañada por señales de una mayor oferta oficial de cobertura cambiaria, confirmando que la “estrategia dual” de intervenir en contratos de futuros y la venta de bonos se mantiene vigente. Mariano Ortiz Villafañe, economista jefe de Aldazabal, complementó:
«La estrategia del BCRA de las últimas semanas parece ser intervenir en el mercado secundario vendiendo letras dólar-link.»
La oferta de cobertura del sector público consolidado experimentó un notable incremento, pasando de US$ 3.210 millones en mayo a US$ 5.800 millones al cierre de junio, lo que representa un aumento de US$ 2.590 millones.
La intervención oficial generó sorpresa en el mercado, especialmente considerando que el dólar mayorista se mantiene por debajo del techo de la banda ($1.810). Un analista, que prefirió mantener su identidad en reserva, expresó: «Están interviniendo a full, no entendemos porque interviniendo cuando van a necesitar muchas balas.»
Días atrás, el vicepresidente del Banco Central, Vladimir Werning, informó que la autoridad monetaria ha reseteado su “capacidad de fuego” por más de US$ 20.000 millones. Esto incluye la reducción de la posición de futuros, que había alcanzado un pico de US$ 8.000 millones antes de las elecciones. Según cálculos del mercado, el BCRA utilizó US$ 650 millones en futuros cortos, lo que representa el 7% del límite de US$ 9.000 millones fijado por A3 (Matba-Mae-Rofex) para evitar situaciones como la de 2015, cuando se acumularon operaciones por US$ 17.400 millones.
Los otros dos instrumentos de liquidez mencionados por Werning son los swaps de monedas activados, que estarán disponibles “hacia mediados de 2026” (a diferencia de los US$ 8.000 millones indisponibles en diciembre de 2023), y la refinanciación de repos con bancos internacionales, que suman US$ 6.000 millones en vencimientos.
El presidente Javier Milei también se refirió a este «arsenal» en una reciente entrevista:
«Tenemos como respaldo las reservas liquidas, lo que tenemos en swaps y la posibilidad de usar futuros, estamos armando un arsenal para proteger a la economía del año que viene y encima va a estar creciendo fuertemente, entonces pierde sentido un ataque especulativo.»
Factores detrás de la presión cambiaria
El aumento de las presiones cambiarias se atribuye a un combo de factores que resultaron en una menor oferta y una mayor demanda de divisas. En primer lugar, el fortalecimiento del dólar a nivel global reforzó su rol como refugio y llevó a muchos países, incluida Argentina, a depreciar sus monedas en los últimos 30 días.
Otro factor relevante es la caída del 14% en el poder de compra de las exportaciones argentinas, producto de la baja del barril de petróleo de US$ 110 a menos de US$ 70, y la expectativa de los productores de soja de obtener un mejor precio para liquidar divisas, dada la reducción gradual de las retenciones.
La Cámara de la Industria Aceitera Argentina (CIARA) informó que las empresas del complejo agroexportador liquidaron US$ 3.007 millones en junio, un 12% más que en mayo, pero un 18% menos que en junio de 2025. El acumulado de 2026 asciende a US$ 13.378 millones.
Un informe reciente del Citi indicó:
«El Banco Central superó su objetivo inicial de acumulación de reservas. Sin embargo, los cambios en los flujos de divisas y el deterioro de los términos del intercambio mantuvieron al tipo de cambio peso/dólar bajo una tendencia alcista.»
En el mercado también se señala una reducción en el volumen de operaciones financieras debido a las recientes restricciones impuestas a las sociedades de bolsa sobre su posición de liquidez y apalancamiento, sumado a la autorización para que las empresas giren dividendos al exterior.
Martín Polo, jefe de estrategia de Cohen, explicó que el “viento de cola” externo que experimentó Argentina en los primeros cinco meses, por la recuperación de los precios de exportación, una mejor cosecha y el auge del sector energético, junto con la colocación récord de deuda en dólares y el freno a las importaciones, está llegando a su fin.
«Ahora, pasó lo mejor de ese contexto, porque el shock de precios de exportaciones es menor, la demanda de importaciones y dolarización están con un nivel más alto y por eso el Banco Central compra menos.»
Polo advirtió que «eso se retroalimenta porque con estas tasas de interés en pesos no seducís a nadie. Con eso el tipo de cambio sube y el gobierno trata de administrar esa suba.»

