EconomíaPolíticaSociedad

Empleo en rojo, inflación en amarillo y el Banco Central en verde: el semáforo de la economía en el primer semestre

Compartir:

El primer semestre del año dejó un panorama económico con luces de advertencia y algunas señales de alivio, según un análisis de los principales indicadores. El mercado laboral se posiciona como el eslabón más débil, teñido de rojo por la falta de creación de empleo de calidad y la persistente caída del poder adquisitivo. La inflación, por su parte, se ubica en amarillo, mostrando una moderación reciente pero con proyecciones que la ubican en niveles similares a los del año anterior. La nota positiva, en verde, la aporta el Banco Central, que logró robustecer sus reservas sin presionar la cotización del dólar.

Mercado laboral: la preocupación central

El balance del mercado de trabajo es uno de los puntos más críticos del plan económico. En lo que va de la presidencia de Javier Milei, se registró la destrucción de 200.000 puestos de trabajo formales. Aunque se crearon 530.000 empleos, la mayoría de estos son precarios y con remuneraciones deprimidas. Esta dinámica se explica, en parte, porque los sectores con mayor crecimiento, como el agro, la energía y la minería, son menos intensivos en mano de obra que aquellos más afectados, como la industria, la construcción y el comercio.

La debilidad en la creación de empleo se agrava con la situación salarial. Según datos del INDEC, el salario privado registrado tuvo un leve aumento del 1,4% en abril, rompiendo una racha negativa de siete meses. Sin embargo, la consultora LCG señala que el poder adquisitivo sigue un 2,3% por debajo del nivel de hace un año y un 3,5% por debajo del nivel previo a la asunción del actual gobierno. Las perspectivas para el segundo semestre no son alentadoras: Mercer estima un incremento salarial mediano del 27% para 2026, por debajo de la inflación mediana esperada del 29,8%.

La consultora ACM proyecta una recuperación gradual del salario real en torno al 0,5% para el resto del año. No obstante, advierte sobre riesgos como la falta de consolidación de la actividad económica y la persistencia de la heterogeneidad sectorial, que podrían limitar la recomposición salarial en el segmento formal. También señala que una desinflación más lenta o episodios de tensión cambiaria podrían acelerar el traslado a precios, erosionando los aumentos nominales.

«Mantenemos nuestra proyección de inflación en torno al 30% para 2026, con una desaceleración paulatina en los próximos meses», señala la consultora Invecq. «El desafío de fondo, sin embargo, es romper la inercia que los precios vienen mostrando hace más de un año y medio. Bajar un escalón adicional, hacia un 1,5% mensual persistente, luce más difícil. La dirección es hacia la desinflación, pero la velocidad puede requerir un poco de paciencia».

Inflación: desaceleración con inercia

La inflación, que comenzó el año con un 2,9% en enero, se perfila a perforar el 2% en junio, un nivel no visto desde agosto del año pasado. A pesar de esta desaceleración, el impulso de la primera parte del año determina que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) cierre 2026 en torno al 30%, apenas por debajo del 31,5% de 2025. La consultora Invecq sostiene su proyección del 30% para el año, aunque destaca el desafío de romper la inercia inflacionaria para alcanzar niveles de 1,5% mensual de forma sostenida.

Banco Central: fortalecimiento de reservas

El Banco Central de la República Argentina (BCRA) se destaca como el actor con el mejor desempeño en el semestre. Logró comprar US$ 11.204 millones, llevando las reservas a US$ 44.783 millones, sin ejercer presión al alza sobre el tipo de cambio, que solo subió un 5% en el año. Este éxito se apoyó en el alto volumen de las exportaciones, con un aporte clave del sector energético, y la llegada de divisas por colocaciones corporativas de deuda.

El BCRA se encamina a alcanzar un piso de compras de al menos US$ 17.000 millones este año. Sin embargo, el segundo semestre presenta un escenario con menos «viento de cola», según GMA Capital. La liquidación del sector agropecuario disminuye, los precios de los commodities retrocedieron y la demanda de cobertura vuelve a ganar protagonismo. El desafío, entonces, será mantener el equilibrio entre tasas, tipo de cambio y reservas en un contexto con márgenes más estrechos.

Compartir: