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Biotecnología agrícola: el Gobierno flexibiliza las reglas para patentes y busca atraer inversiones

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El Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI) derogó hoy, mediante la resolución 197, una normativa clave que había generado restricciones para el patentamiento de materia viva y biotecnología agrícola. Se trata de la resolución 283, dictada en septiembre de 2015 durante el segundo mandato de Cristina Kirchner, que endurecía los criterios para registrar innovaciones en este campo.

Según explicó el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, a través de sus redes sociales, esta decisión busca alinear a la Argentina con los estándares internacionales en materia de propiedad intelectual y poner fin a un período en el que la producción agropecuaria se veía impedida de acceder a importantes avances tecnológicos. La flexibilización de los procesos de patentamiento es vista como un paso fundamental para atraer inversiones y nuevos jugadores al mercado local.

El impacto de la normativa anterior y la búsqueda de inversiones

La industria biotecnológica y semillera ha insistido en la necesidad de adherir a normas internacionales, como el tratado UPOV-91, que facilita una mayor protección de la propiedad intelectual. En este contexto, la falta de reconocimiento de la propiedad intelectual en semillas autógamas, como la soja, tuvo consecuencias directas. Como ejemplo, en 2021, la empresa Bayer decidió abandonar su negocio de semillas de soja en la Argentina, un movimiento que la industria atribuyó a la incertidumbre regulatoria.

El gobierno nacional viene impulsando una serie de cambios para fortalecer la protección de la innovación en semillas. En paralelo a la derogación de la resolución del INPI, se mantiene un diálogo abierto con la Mesa de Enlace y la industria semillera para discutir una nueva Ley de Semillas. El objetivo es reemplazar la normativa vigente desde 1973, que fue establecida en un contexto donde la biotecnología agrícola aún no existía.

Además de la medida de hoy, la semana pasada se eliminó otra resolución (la 99 y 810 de 2001 de la ex Secretaría de Industria y de Agricultura) que dificultaba la actualización de los criterios de patentabilidad al requerir la intervención de un grupo de trabajo de diversos organismos del Estado, complejizando el trámite. El Ejecutivo también estableció un nuevo marco de fiscalización, con colaboración del sector privado, para las variedades que se inscriban de ahora en adelante.

Las claves de la flexibilización y el mensaje de Sturzenegger

La resolución 197 del INPI pone fin a una norma que requería que los componentes biológicos estuvieran “aislados” para ser patentables, una condición que el sector privado consideraba restrictiva para la aplicación industrial de las innovaciones. Con la nueva medida, se flexibiliza este proceso. Es importante recordar que, por ley de patentes, no se pueden patentar plantas ni animales.

En la letra chica, se sustituyó el párrafo 2.1.7.2 del Capítulo IV Parte C del Anexo de la Resolución N° 243 de 2003 del INPI. El nuevo texto establece que “no se considerará invenciones a las plantas, los animales y los procedimientos esencialmente biológicos para su reproducción o producción (obtención)”. Esto incluye “las plantas y las partes y componentes que puedan conducir a un individuo completo sean o no modificados”, así como “los animales y sus partes que puedan conducir a un individuo completo sean o no modificados”. También se consideran excluidos “los procedimientos esencialmente biológicos para reproducción o producción (obtención) de plantas o animales”.

ARGENTINA VUELVE AL MUNDO EN BIOTECNOLOGÍA. Por Resolución 197/26 el @INPI_Argentina deroga la Resolución 283/15 sobre (no) patentamiento de materia viva y biotecnología, una mejora trascendental en el respeto a la propiedad intelectual y a la innovación en nuestro país.…

— Fede Sturzenegger (@fedesturze) June 19, 2026

Tras la normativa, Sturzenegger enfatizó que la Argentina “vuelve al mundo en biotecnología”. En su mensaje, el funcionario criticó la norma anterior, calificándola de haber hecho “casi imposible patentar desarrollos biotecnológicos en Argentina” y lamentó que el país quedara “rezagado frente a países que adoptaron criterios más flexibles”.

Sturzenegger argumentó que no respetar la propiedad intelectual “es desalentar el conocimiento, la inversión y el progreso”, y que esta medida permite que la producción agropecuaria argentina, “una de las más competitivas del mundo”, pueda acceder a tecnologías clave que mejoran productividad, sustentabilidad y competitividad internacional. Finalmente, remarcó que “la propiedad intelectual sólida es una condición de entrada a los grandes mercados” y que la Argentina “deja de ser el país que llega a la mesa de negociación con reglas que el mundo rechaza”.

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