Macri replantea su estrategia: busca unidad con Milei y el PRO para 2027 y «defender el rumbo del cambio»
Mauricio Macri, el líder del PRO, ajusta su estrategia política ante la irrupción de Javier Milei y las tensiones internas. En un giro que busca evitar una ruptura con el oficialismo y con parte de su propia base electoral, el expresidente decidió moderar las críticas al Gobierno que había expresado en sus últimas apariciones públicas. Esta reorientación apunta a consolidar una alianza de cara a 2027 y a proteger el espacio de centroderecha.
Fuentes cercanas a Macri indicaron que la preocupación por ser percibido como un hombre de la oposición, sumado a las dificultades de gestión del Gobierno y la persistente interna que paraliza áreas de la administración, llevaron a esta reflexión. “Nos pasamos algunos pueblos con las críticas. Nos venimos peleando con Milei, con Patricia (Bullrich), con todos”, admitió un dirigente macrista, evidenciando el reconocimiento de un desgaste en la relación con sus actuales aliados.
El plan de Macri: PASO y alianzas provinciales
En este contexto de redefinición, Macri tiene previsto viajar a Santa Fe y Entre Ríos la próxima semana, antes del receso por el Mundial. Allí retomará su perfil de “filo oficialista” con el plan “Próximo paso”, buscando revitalizar al PRO e insistir en la necesidad de “defender el rumbo del cambio”. Esta gira servirá para postergar definiciones públicas sobre el guion que el PRO seguirá en 2027, aunque en privado ya se delinean estrategias.
Uno de los escenarios que Macri busca evitar es presentar una candidatura presidencial del PRO que pueda ser utilizada por Karina Milei para acusarlo de dividir el oficialismo y beneficiar al peronismo. Para esquivar este riesgo, el expresidente planea bloquear el proyecto de La Libertad Avanza para eliminar las PASO. Si las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias se mantienen, Macri podría buscar competir dentro de una alianza oficialista, presentando su propia lista de legisladores nacionales. De esta manera, la responsabilidad de una eventual división recaería en el Gobierno si este le impide competir.
La idea de una alianza nacional entre La Libertad Avanza y el PRO ya se está gestando en algunas provincias. Eduardo “Lule” Menem, mano derecha de Karina Milei en asuntos electorales, es el encargado de articular estos acuerdos, buscando también sumar a radicales y peronistas no kirchneristas. En Chaco, por ejemplo, el Gobierno asegura que ya hay un pacto cerrado con el radical Leandro Zdero, que incluye la simultaneidad de elecciones provinciales y nacionales. Negociaciones similares se están llevando a cabo con Rogelio Frigerio en Entre Ríos y con el mendocino Alfredo Cornejo, quien puso como condición la participación de Luis Petri en una interna por la gobernación.
Desafíos para la unidad: economía y recorte de fondos
No obstante, dos factores complican estas negociaciones. El primero es la caída en la imagen del Presidente en los últimos dos meses, atribuida por encuestadores al descontento de trabajadores industriales y ex votantes peronistas con las consecuencias económicas de las medidas de Milei, y al malestar de macristas por el escándalo de Manuel Adorni. Si bien Milei sigue siendo el candidato a presidente mejor posicionado, su medición es inferior a la de algunos gobernadores.
“Yo necesito a los votantes mileístas porque si vamos divididos nos gana el peronismo, pero la verdad es que hoy, mi cercanía al Gobierno me tira para abajo. Si la economía no mejora de manera visible ser oficialista será cada vez más difícil”, confió un gobernador cercano a Milei.
La situación económica se refleja en el consumo, con caídas en la venta de gaseosas (3,7%) y cerveza (6%) en el primer trimestre, comparado con el año anterior, lo que sugiere un impacto directo en el bolsillo de los ciudadanos.
El segundo factor de tensión es el recorte de 2,5 billones de pesos del gasto público dispuesto por el ministro de Economía, Luis Caputo, a través de la Decisión Administrativa 20/2026. Este ajuste afectó áreas como Salud y Educación, pero el mayor impacto recayó en las “transferencias a provincias y municipios”, con un recorte de 971.450 millones de pesos, casi el 40% del total. Esta medida dinamitó promesas de obras viales, de saneamiento e infraestructura hídrica que habían aceitado la relación del Gobierno con mandatarios de distintos signos políticos, generando un fuerte malestar en las provincias y obligando a los gobernadores a buscar compensaciones ante el Fondo Monetario Internacional.

