Dividendos al exterior: empresas giraron US$2600 millones en el primer semestre, superando la era Macri
Las empresas multinacionales han remitido al exterior US$2600 millones en concepto de dividendos durante el primer semestre del año. Esta cifra no solo marca el restablecimiento de una operación que estuvo virtualmente paralizada desde 2020, sino que también excede los montos registrados en periodos equivalentes durante los años 2016, 2017, 2018 y 2019, incluyendo el inicio de la gestión de Mauricio Macri cuando se levantó el cepo cambiario.
El dato fue presentado por Vladimir Werning, vicepresidente del Banco Central (BCRA), como parte de la estrategia oficial para justificar la flexibilización cambiaria. El objetivo es demostrar que la normalización de uno de los principales pasivos heredados es posible sin generar presiones adicionales en el mercado de divisas.
Werning expuso esta información en una presentación ante la Fundación Mediterránea en Córdoba. Allí, destacó que la actual compra de dólares por parte del BCRA se produce en un escenario diferente al de años anteriores, con mayor libertad para que las empresas gestionen importaciones, cancelen deuda comercial y distribuyan utilidades. Esto ocurre incluso con precios internacionales de los productos agrícolas por debajo de ciclos previos. Según el funcionario, además de los giros de dividendos, la emisión de los Bopreal ha permitido resolver aproximadamente la mitad del stock de deuda comercial privada acumulada a fines de 2023.
Comparación histórica y el argumento oficial
Tras la eliminación del cepo dispuesta por el gobierno de Macri en diciembre de 2015, los giros de utilidades retenidas alcanzaron los US$2900 millones en 2016. Luego disminuyeron a US$2200 millones en 2017, US$1900 millones en 2018 y US$852 millones en 2019. Los US$2600 millones girados en el primer semestre de este año representan cerca del 90% de lo remitido en todo 2016 y superan los registros de los primeros seis meses de cada uno de esos años.
El Gobierno, sin embargo, sostiene que este fenómeno no debe interpretarse como un incremento permanente en la demanda de divisas, sino como el desmantelamiento de un stock acumulado durante los años de restricciones cambiarias. Esta explicación fue previamente brindada por el presidente del BCRA, Santiago Bausili, al defender la habilitación para girar dividendos correspondientes a las ganancias de 2025.
“Cuando una empresa que opera en una industria donde el promedio de distribución es del 25% reparte el 100% de sus ganancias de 2025, en realidad es como si estuviera distribuyendo dividendos de cuatro años”, ejemplificó Bausili. “Probablemente este año logremos limpiar gran parte, si no todo, el stock de dividendos acumulado”, agregó.
Según Bausili, aunque la normativa parezca restrictiva al autorizar solo la distribución de utilidades del último ejercicio, en la práctica permite saldar una parte considerable de los dividendos retenidos durante el cepo. Esto se debe a que las multinacionales rara vez distribuyen la totalidad de sus ganancias anuales. Incluso en sectores con políticas de dividendos consideradas “agresivas”, como el petrolero, el promedio ronda el 40% de las utilidades, mientras que en otras industrias apenas llega al 25%. Bajo esta lógica, permitir el reparto del 100% de las ganancias de un año equivale, para muchas compañías, a liberar varios ejercicios acumulados.
Sectores líderes y estrategia del BCRA
Los datos oficiales disponibles hasta mayo indican que las empresas del sector petrolero lideraron los giros con US$732 millones. Les siguieron las mineras (US$322 millones), las compañías de oleaginosas y cereales (US$176 millones), alimentos (US$161 millones), química (US$160 millones) y transporte (US$105 millones). A partir de mayo, además, comenzaron las primeras distribuciones de dividendos por parte de bancos internacionales, luego de que la Superintendencia de Entidades Financieras autorizara el envío de una porción de las utilidades obtenidas en 2025.
Para el Gobierno, el significativo aumento en los giros de dividendos no contradice la estrategia de acumulación de reservas, sino que se integra al mismo proceso de normalización cambiaria. Mientras se liberan flujos que estuvieron restringidos durante seis años, el Banco Central busca reforzar su capacidad para afrontar posibles episodios de volatilidad del dólar. En su presentación, Werning afirmó que la entidad trabaja para reconstruir un “poder de fuego” superior a los US$20.000 millones, combinando la compra de reservas, el margen en futuros, los swaps bilaterales y la refinanciación de repos.

