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Empleo y macroeconomía: «El cambio estructural es costoso y no compensa la destrucción de empleo», advierte Matías Surt

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Argentina atraviesa un «cambio productivo estructural» que se superpone con la dinámica del ciclo económico de corto plazo, afectando el empleo y los ingresos. Así lo explicó Matías Surt, analista de la consultora Invecq, quien si bien reconoce una macroeconomía más consolidada por la política fiscal, el ajuste cambiario y la compra de reservas del Banco Central, advierte que esta transición es «costosa» y sus beneficios no se perciben de inmediato en el día a día de la gente.

Surt subraya que, aunque los fundamentos macroeconómicos muestren mejoras, la microeconomía aún no refleja esa bonanza. En este escenario, destaca la mejora de la competitividad lograda por la suba del dólar en el último mes, pero también señala el impacto negativo del aumento de las tasas de interés sobre el crédito y la persistente incertidumbre política de cara a las elecciones de 2027.

El estado de la micro que vemos hoy es una combinación del ciclo corto plazo y del cambio estructural macro de largo plazo, que conviven al mismo tiempo. El cambio estructural en la transición es costoso, en el sentido de que los sectores que crecen y que te están marcando el ritmo de este cambio estructural no llegan a compensar en empleo y en salario todavía a la parte del cambio estructural que implica destrucción.

Según el economista, la destrucción de empleo en sectores como los cordones industriales y la construcción no es reabsorbida de inmediato por el crecimiento de otras áreas como la economía de cordilleras o el agro, generando fricciones y tiempos de reasignación de recursos.

El desafío del crecimiento sostenible y la volatilidad del tipo de cambio

A pesar de los costos actuales, Surt enfatiza que el país no debe abandonar este camino, ya que un cambio estructural maduro generaría un crecimiento mucho más sostenible. Explica que este modelo busca resolver la histórica falta de dólares que ha provocado crisis recurrentes en la balanza de pagos desde 2011.

El cambio estructural que vos estás haciendo genera dólares. Entonces, como mínimo, vas a poder evitar crisis de balanza de pagos recurrentes, que es lo que nos tiene en el zigzag permanente desde 2011 hasta la fecha.

El analista también criticó el desalineamiento de precios relativos en Argentina, donde lo que es barato en el mundo es caro y viceversa, llevando a que la producción se destine a sectores de menor valor. Respecto al manejo de la macroeconomía de corto plazo, Surt considera positivo que el Gobierno permita un tipo de cambio «un poquito más alto», como lo ha hecho en los últimos días con una suba de $100 en pocas semanas, y que siga comprando dólares.

Proyecta que el tipo de cambio podría seguir aumentando, recordando que el techo de la banda del año pasado equivaldría a $1700 actuales. Sin embargo, advierte que la volatilidad volverá a ser un factor determinante ante la proximidad de las elecciones de 2027, con proyecciones de un tipo de cambio de $1800 para fin de año.

Preocupación por las tasas de interés y el espacio fiscal

Uno de los puntos que más preocupan a Surt es el manejo de las tasas de interés. Aunque las tasas pasivas han bajado, ubicándose entre 20% y 24% y siendo ya neutras o ligeramente negativas en términos reales frente a la inflación proyectada, las tasas activas, especialmente para el consumo, se mantienen elevadas.

En el manejo de tasas hay algo que a mí me preocupa bastante. Hoy un crédito personal en promedio paga una tasa de 68, 70% y las tarjetas de créditos están en el 90%.

Estas tasas reales, que oscilan entre el 35% y el 50%, no permitirán una fuerte recuperación del crédito al consumo. Surt interpreta la intervención del Banco Nación con herramientas heterodoxas como un intento del Gobierno para disciplinar al sistema financiero, que también se cubre del riesgo de morosidad con tasas altas, generando un círculo vicioso.

En cuanto a lo fiscal, si bien el Gobierno logra sostener un superávit, Surt señala que el primario de 2024 es menor al proyectado inicialmente. El resultado financiero no empeora drásticamente debido a la dependencia de bonos capitalizables que no pagan cupón, lo que el analista describe como un «disfraz». La caída de ingresos, y no un mayor gasto, es el factor que recorta el espacio fiscal.

Surt reitera su visión de que lo fiscal está «atado con alambre», ya que el reacomodamiento no se logró mediante reformas estructurales. Cita como ejemplo el ajuste previsional, que fue 100% por licuación, dejando las jubilaciones 40 puntos por debajo de 2017 y 10 puntos de 2023, sin una discusión profunda sobre la sostenibilidad del sistema.

Finalmente, sobre las herramientas para manejar el ciclo de corto plazo con menos espacio fiscal, el economista menciona el tipo de cambio y las tasas, y la reactivación de obras públicas a través de concesiones, sin impacto fiscal, para dar un impulso a la golpeada construcción. Estas son las tres palancas principales de aquí a las elecciones, siempre dentro de los límites del programa gubernamental.

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