Abuso sexual: la Cámara del Crimen define si Marcelo Porcel va preso
La causa judicial contra Marcelo Eduardo Porcel, el empresario acusado de abuso sexual gravemente ultrajante agravado, corrupción de menores y producción de representación sexual de menor de edad, entró en una fase crucial. La Sala IV de la Cámara del Crimen deberá resolver en los próximos días si confirma o no el procesamiento dictado en primera instancia y, además, si corresponde agravar la situación cautelar del imputado mediante una eventual prisión preventiva.
En este contexto, las querellas, la fiscalía y la asesora de menores coincidieron en reclamar la detención de Porcel, quien hasta el momento ha transitado el proceso en libertad. El pedido se refuerza con una carta que siete de las diez víctimas enviaron a los camaristas Ignacio Rodríguez Varela, Hernán López y Julio Lucini, quienes tienen la responsabilidad de decidir sobre la apelación, solicitando que el acusado sea encarcelado por los hechos denunciados.
El defensor de Porcel, Roberto Rallín, presentó sus argumentos para apelar el procesamiento y se opuso a la extracción de una muestra de ADN. Catorce padres y madres de las víctimas estuvieron presentes en la sala del tribunal durante la audiencia. Porcel, en cambio, estuvo ausente, justificado por una prohibición de acercamiento a los chicos y sus familias.
Los delitos imputados y la resolución de primera instancia
La Sala IV tiene un plazo de cinco días hábiles, prorrogable, para emitir su resolución sobre el expediente 36.627/24. Este caso llegó a la Cámara tras los recursos de apelación presentados tanto por la defensa como por la querella contra la decisión del 6 de abril pasado del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N°50.
En esa resolución, el juez Carlos Bruniard dispuso el procesamiento de Porcel como presunto autor de delitos de abuso sexual gravemente ultrajante agravado, corrupción de menores y producción de representación sexual de menor de edad. La imputación abarca hechos reiterados respecto de diez menores de 13 años. Sin embargo, el magistrado no ordenó la prisión preventiva, sino que impuso como medidas cautelares la prohibición de ausentarse de su domicilio por más de 24 horas y la de acercarse a las víctimas, sus familias o eventuales testigos.
Esta decisión generó dos planteos contrapuestos ante la Cámara. Por un lado, la defensa de Porcel cuestionó el procesamiento, solicitando su revocación o modificación al considerar que no existe el grado de probabilidad requerido en esta etapa procesal. Por otro lado, la querella apeló la falta de detención y reclamó una medida cautelar más severa, es decir, la prisión preventiva.
Elementos bajo análisis y alternativas judiciales
La Cámara deberá evaluar si existen elementos suficientes para sostener la existencia de los hechos investigados y la participación penalmente relevante de Porcel. Al mismo tiempo, los jueces analizarán si la restricción actual es suficiente para neutralizar riesgos procesales o si corresponde una medida de coerción mayor como la detención.
Entre los elementos que serán considerados se encuentran la gravedad de los delitos imputados, la cantidad de denunciantes, la reiteración de los hechos investigados y la eventual expectativa de pena. La resolución apelada encuadró los hechos en los artículos 119, 125 y 128 del Código Penal, vinculados a delitos contra la integridad sexual de menores, corrupción de menores y producción de representaciones sexuales de menores de edad.
Fuentes judiciales indicaron que la Sala IV cuenta con varias alternativas: confirmar íntegramente el procesamiento y mantener la situación cautelar actual; ratificar el procesamiento y disponer una medida más restrictiva, incluida la detención; o bien modificar parcialmente la calificación legal y el alcance de los hechos atribuidos.
La decisión final de la Cámara será clave, no solo por la revisión del procesamiento, sino también por la discusión sobre la existencia de riesgos procesales que justifiquen una medida cautelar más severa contra Marcelo Porcel. El núcleo de decisión no se agota en la gravedad de la imputación, sino que debe articular esa gravedad con la existencia de riesgos procesales concretos, como riesgo de fuga, posibilidad de entorpecimiento de la investigación, influencia sobre víctimas o testigos, o incumplimiento de medidas previas.
El inicio de la investigación y las pruebas clave
La investigación sobre Marcelo Porcel comenzó a mediados de 2024, tras una serie de denuncias de padres y menores que describieron presuntos abusos sexuales ocurridos en reuniones organizadas en el entorno familiar del empresario. Varios chicos, compañeros de los hijos de Porcel en el Colegio Palermo Chico, declararon en Cámara Gesell y relataron situaciones compatibles con maniobras de abuso, exposición sexual y conductas de corrupción de menores.
El proceso judicial tuvo un avance lento. La indagatoria a Porcel, cuando ya se sumaban diez denuncias, generó polémica al permitírsele comparecer de forma remota a través de la plataforma Zoom. La resolución judicial de abril de 2026, que lo procesó, sostuvo que existían elementos suficientes por hechos reiterados contra diez menores de 13 años. Además de los testimonios de los menores, que actualmente tienen entre 17 y 18 años, un peritaje al teléfono de Porcel reveló fotografías capturadas con alguna cámara oculta de compañeros de sus hijos desnudos, mientras se duchaban en el baño de su domicilio, en el lujoso edificio Le Parc, en Cerviño y Godoy Cruz, en Palermo.
Los relatos de los menores describen que el empresario, accionista de la empresa que originalmente ganó la licitación para explotar el shopping Oh Buenos Aires (ex Design en Recoleta), les proporcionaba alcohol, les entregaba dinero por tomar y los incentivaba a desnudarse en su oficina a cambio de plata cuando los denunciantes tenían 13 años.

