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Deuda pública: ¿volver a los mercados? El debate que divide a los economistas frente a los US$27.000 millones de 2027

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La deuda pública argentina, un factor recurrente en las crisis económicas del país, vuelve a ser el centro de un intenso debate. Con un Gobierno que prioriza el superávit fiscal primario y financiero, la dinámica del endeudamiento ha cambiado drásticamente. Sin embargo, los abultados compromisos que se avecinan en 2027, que superan los US$27.000 millones, impulsan al Ministerio de Economía a evaluar la posibilidad de retornar a los mercados internacionales de deuda, una estrategia que no se utiliza desde enero de 2018.

El Ministerio de Economía explora el momento óptimo para una colocación, buscando una tasa de interés inferior al 8% anual. La vocera del Fondo Monetario Internacional (FMI), Julie Kozack, resaltó recientemente la mejora en las condiciones locales, con una significativa reducción del riesgo país por debajo de los 450 puntos básicos y un sentimiento de mercado más favorable.

“El riesgo país de la Argentina se redujo significativamente, ahora está por debajo de los 450 puntos básicos. El sentimiento del mercado hacia la Argentina es más favorable, esto refleja mejoras en la calificación crediticia de dos agencias”, dijo la funcionaria del organismo.

Kozack agregó que “las decisiones sobre el momento y los términos de acceso al mercado dependen de las autoridades”, celebrando los esfuerzos de Argentina para fortalecer sus reservas externas y preservar la credibilidad de las políticas.

La nueva dinámica de la deuda

Economistas consultados coinciden en que la implementación del superávit fiscal ha modificado la trayectoria de la deuda. Ramiro Castiñeira, director de Econométrica, sostiene que “hoy no está creciendo la deuda” porque “si el Gobierno no tiene déficit fiscal, no va a crecer la deuda”. Según Castiñeira, la deuda pública total se ubica actualmente en US$503.000 millones.

Lorenzo Sigaut Gravina, director de Análisis Macroeconómico de Equilibra, matiza que, si bien en el consolidado BCRA más Tesoro la deuda creció nominalmente, “cayó como porcentaje del PBI, en forma acotada”. De esta manera, “hoy no se puede hablar como en el pasado de la ‘bomba’ de las Leliq”, asegura, tras el traspaso de gran parte de los papeles del Banco Central al Tesoro.

Aldo Abram, director de la Fundación Libertad y Progreso, apoya la transferencia de deuda al Tesoro y señala que la deuda en dólares no solo no creció, sino que cayó en unos US$10.000 millones. Si se mide en términos de poder adquisitivo, la baja sería de US$40.000 millones, considerando la inflación en Estados Unidos.

Oficialmente, la deuda soberana consolidada (Tesoro y Banco Central) ronda los US$503.000 millones, lo que representa algo más del 70% del PBI, proyectado en US$688.000 millones para este año.

Fernando Marengo, economista jefe de Black TORO, enfatiza la importancia de consolidar la deuda del BCRA y el Tesoro. “Desde noviembre de 2023 hasta mayo de 2026 la deuda en dólares subió en torno al 6%, pero cayó en términos reales –ajustado por inflación– como porcentaje del PBI”, indica.

Rodolfo Santángelo, presidente de Macroview, destaca que “el Banco Central ya compró US$10.500 millones, de los cuales US$4000 millones los compró para la Tesorería, que con eso cancela intereses de la deuda”. Los últimos datos de la Secretaría de Finanzas indican que la deuda bruta de la Administración Nacional alcanzó los US$479.273 millones al 31 de mayo, un aumento de US$24.000 millones respecto a fines de 2025, explicado por el pase de deuda del BCRA al Tesoro.

El próximo desafío importante será el 9 de julio, cuando el Tesoro deberá afrontar el pago de US$4350 millones por amortizaciones e intereses de los Bonares y Globales en dólares.

Riesgo país y garantías internacionales

La caída del riesgo país, que pasó de 1081 puntos básicos antes de las elecciones de medio término a la zona de los 420/430 puntos, es un factor clave. Los economistas sugieren que con un riesgo país en el rango de los 300/350 puntos básicos, sería un momento propicio para testear a los inversores.

El Gobierno no se apresura, mientras organismos como el FMI, el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) muestran señales de acompañamiento. El BID aprobó una garantía de US$550 millones, y el Banco Mundial junto con la Agencia Multilateral de Garantía de Inversiones (MIGA) anunciaron una garantía combinada de US$2000 millones.

Además, el decreto 478/2026, publicado el lunes 22 de junio, habilita al Ministerio de Economía a emitir deuda garantizada por hasta US$5000 millones con jurisdicción en Nueva York, buscando reducir el costo de financiamiento del Tesoro Nacional.

El dilema: ¿salir ahora o esperar?

La prefinanciación de los vencimientos de 2027 es una prioridad. Santángelo considera que “para los vencimientos de 2026 venimos bien, pero sería bueno prefinanciar el 2027”, un año electoral con vencimientos por unos US$35.000 millones si se suman capital e intereses del BCRA y la Tesorería. Sugiere “ir saliendo, no es relevante si es antes de fin de año, pero se puede ir abriendo la ventana en el prueba y error”.

Marengo advierte sobre el “problema reputacional” de Argentina y la necesidad de mostrar capacidad de pago hasta fines de 2027. Con un riesgo país en 420/430 puntos, la tasa anual en dólares sería cercana al 9%, lo cual considera elevado.

Sigaut Gravina también aboga por “que una parte de los vencimientos de 2027 se empiecen a encarar este año” para evitar las tensiones de un año electoral. Las mejoras en las calificaciones de Fitch Ratings y S&P Global sugieren una tasa del 8% en dólares, pero la pregunta es a qué tasa se colocaría en 2027, en un escenario de mayor incertidumbre.

Castiñeira cree que el riesgo país actual refleja el historial de Argentina y la posibilidad de un cambio de gobierno. “Preferiría que continúe la consolidación del programa, mientras el Tesoro tenga superávit fiscal primario para pagar deuda”, y pronostica un colapso del riesgo país si el gobierno actual es reelecto en 2027.

Abram insiste en la necesidad de que el Gobierno se apure a refinanciar la deuda consiguiendo dólares en el exterior, ya que “no es la mejor alternativa que el Tesoro tome pesos en el mercado interno para comprar dólares y así pagar la deuda”.

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