Crisis en el Gobierno: Los hermanos Milei decidieron echar a Adorni por denuncias de enriquecimiento ilícito
Una reunión «cara a cara» en la Residencia de Olivos entre el presidente Javier Milei y su hermana Karina Milei selló el destino de Manuel Adorni como jefe de Gabinete. Ambos habrían coincidido en que Adorni los había «mentido» y los había involucrado en una «emboscada demoledora» que comprometía los principios de La Libertad Avanza y paralizaba al Gabinete. La decisión se tomó días antes del viaje del mandatario a España.
Karina Milei, aprovechando la ausencia del Presidente, habría impuesto su voluntad para comunicar la salida de Adorni. Se contactó con Diego Santilli, ministro del Interior, para anticiparle que sería el reemplazante, generando alivio en el círculo cercano al Gobierno. Adorni, quien fue vocero presidencial y luego jefe de Gabinete, enfrenta una investigación por enriquecimiento ilícito y posibles cargos de lavado de dinero, lo que habría precipitado su caída.
La génesis de la polémica: viajes y propiedades
La «pesadilla» de Adorni comenzó con un desliz: su esposa, Bettina Angeletti, viajó en el Tango 01 presidencial a Estados Unidos y se alojó con él en un hotel exclusivo de Nueva York. La polémica escaló cuando se conoció un viaje familiar a Punta del Este en un avión privado financiado por Marcelo Grandio, un contratista del Estado. Estas revelaciones generaron una «tormenta puertas para adentro» en el Gobierno.
A esto se sumaron las dificultades de Adorni para explicar la compra de sus propiedades, dado que su sueldo y el de su esposa no se condicen con el ostentoso cambio de vida. Anécdotas de ex compañeros de trabajo sobre sus dificultades económicas previas a asumir cargos públicos se hicieron virales. La escribana Adriana Mónica Nechevenko, quien trabajó para Adorni, podría tener información relevante al respecto.
Gastos millonarios y denuncias de abuso de poder
Un contratista reveló que la casa de Adorni en el country Indio Cua fue prácticamente reconstruida y amueblada a medida, con un costo estimado de 245 mil dólares, pagados en negro. Los traslados de la mercadería habrían sido vigilados por la Gendarmería. Además, se supo que los colchones y la ropa blanca fueron pagados por su secretaria para ocultar su nombre. Patricia Bullrich fue una de las primeras en el Gobierno en cuestionar las acciones de Adorni.
El último escándalo que trascendió involucra la compra de un monitor gamer y dos proyectores a través de Mercado Libre, cargando la tarjeta a dos empleados de su área. También se denunció que Adorni habría intentado presionar a Matías Tabar, el encargado de las refacciones de su casa, para consensuar una declaración judicial. Tabar se negó y Adorni se vio obligado a confesar a sus colaboradores. La situación de Adorni se complica aún más, con la posibilidad de que se desprendan causas tan o más graves como la de lavado de dinero.

