Sociedad

Tragedia del Pampero: el misterioso vuelo nocturno que se llevó a Eduardo Newbery y al sargento Romero

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La historia de la aviación argentina, que tuvo en Jorge Newbery a uno de sus mayores pioneros, también está marcada por la tragedia. Un capítulo fundamental y doloroso es el del globo aerostático Pampero, que protagonizó el primer vuelo nocturno del país y terminó en la misteriosa desaparición de Eduardo Newbery, hermano menor de Jorge, y del sargento Eduardo Romero.

El Pampero, adquirido en París por Aarón Martín Félix Anchorena, llegó a la Argentina tras siete vuelos en Europa. Su debut en el país fue una hazaña: el 25 de diciembre de 1907, en un evento benéfico, Anchorena y Jorge Newbery despegaron del actual campo de polo de Palermo y sobrevolaron el Río de la Plata, llegando hasta la Barra de San Juan, cerca de Colonia, Uruguay.

Nacimiento del Aero Club y el último vuelo del Pampero

El 13 de enero de 1908, Anchorena donó el Pampero, dando origen al Aéreo Club Argentino, del cual fue el primer socio. El globo fue utilizado en varias ocasiones hasta su último vuelo, el sábado 17 de octubre de 1908. Aquel día, el propósito era realizar el primer vuelo nocturno de la historia argentina, con Eduardo Newbery, cuarto socio del club, como piloto.

El punto de partida era la quinta Los Ombúes, propiedad del recientemente fallecido financista Ernesto Tornquist, en Luis María Campos y Olleros, en Belgrano. La elección se debía a la cercanía de un gasómetro, esencial para inflar el aerostato. Originalmente, Eduardo Newbery debía volar con el escocés Tomás Owen. Sin embargo, Owen no se presentó, lo que generó impaciencia en Newbery, quien decidió partir solo. Fue su hermano Jorge quien se lo prohibió.

En medio de la discusión, mientras se cargaban provisiones para dos días, el sargento Eduardo Romero, encargado de entregar diez palomas mensajeras a los aeronautas, ofreció ocupar el lugar de Owen. Con la aprobación de los hermanos Newbery, Romero abordó el canasto de mimbre.

La desaparición y el legado

A las cinco y diez de la tarde, Romero y Newbery ascendieron. Manteniéndose a baja altura inicialmente, enfilaron hacia el noroeste. Pasaron por San Martín y San Miguel alrededor de las seis de la tarde, para luego perderse en el cielo. Nunca más se los volvió a ver. La búsqueda fue intensa: se enviaron telegramas a todos los destacamentos policiales, pero los reportes de un objeto con luces volando hacia el sur en Bahía Blanca fueron descartados por el tiempo transcurrido.

La desaparición del Pampero desintegró las esperanzas y disminuyó el entusiasmo del público por la navegación en aerostato. Sin embargo, los pioneros no se rindieron. En 1909, Jorge Newbery volvió a los cielos y el 27 de diciembre de ese año batió el récord sudamericano de duración y distancia, uniendo Belgrano con Bagé, Río Grande do Sul, Brasil. Lo hizo a bordo de un globo al que llamó Huracán, nombre que más tarde inmortalizaría al célebre club de fútbol de Parque de los Patricios.

Tomás Owen, el tripulante que debía haber estado a bordo del Pampero, continuó su vida, se casó y tuvo descendientes. Junto con Ernesto Newbery, otro de los hermanos, fue responsable de traducir del inglés el reglamento del rugby, dejando su propia huella en la historia deportiva argentina.

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