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Alerta por morosidad: el BCRA afirma que la suba se desacelera, pero 5,3 millones de argentinos están en rojo

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La morosidad en el pago de créditos en Argentina continúa en ascenso, aunque el Banco Central (BCRA) reportó una “desaceleración en el ritmo de aumento” durante los últimos meses. Según el último informe de la entidad, el ratio de irregularidad de las financiaciones destinadas a las familias se ubicó en 12,1% en abril, lo que representa un incremento de 0,5 puntos porcentuales respecto a marzo y un alarmante salto de 8,4 puntos porcentuales en comparación con el mismo período del año anterior.

A pesar de la moderación en la velocidad del deterioro, el índice general de atraso en el financiamiento al sector privado escaló al 7,3%. La entidad, bajo la conducción de Santiago Bausili, destacó que esta desaceleración en el crédito a los hogares se debe principalmente a que el crecimiento real de la cartera en situación irregular se está atemperando de manera gradual. Es decir, aunque la mora sigue creciendo, su ritmo de expansión es menor.

Un récord de morosidad familiar en 18 meses

El segmento de crédito a los hogares acumula 18 incrementos mensuales consecutivos. En octubre de 2024, la morosidad familiar era de apenas el 2,5%. En tan solo un año y medio, ese valor se multiplicó casi por cinco, alcanzando un porcentaje inédito desde 2004. Este hundimiento se produce en un contexto donde el Producto Bruto Interno (PBI) se mantuvo en niveles positivos, lo que agrava la situación.

El incremento del nivel de mora afectó a todos los tipos de bancos, pero se hizo notar especialmente en los préstamos a las familias, que crecieron 0,5 puntos en un mes y 8,3 puntos frente a abril de 2025. En el caso de la irregularidad de la cartera en las empresas, el aumento interanual fue del 3,3%.

El «efecto cicatriz» que afecta a millones de argentinos

Más allá de los datos oficiales, la consultora 1816 advirtió sobre el severo “efecto cicatriz” que este fenómeno dejará en la economía familiar. Su informe señala que actualmente hay 5,3 millones de personas con al menos un crédito irregular, lo que implica impagos de al menos 90 días. Esta situación generará que millones de individuos dejen de ser considerados “sujetos de crédito” para el sistema formal durante un tiempo prolongado, limitando la expansión de los préstamos en el futuro inmediato, justo cuando el Gobierno busca reactivar el consumo.

“Más de una cuarta parte del universo total de tomadores de crédito del país (unos 20 millones de personas) hoy se encuentra en una situación financiera irregular, un pasivo que tardará años en sanearse.”

Al desglosar el comportamiento de la mora por tipo de financiamiento, se observa que las líneas asociadas al consumo diario y de subsistencia fueron las más afectadas. Los préstamos personales lideraron el ranking de irregularidad con un 14,9%, tras un alza de 0,5 puntos porcentuales respecto a marzo. Las tarjetas de crédito, utilizadas por muchas familias para financiar la canasta básica, alcanzaron un nivel de morosidad del 12,5%, registrando la mayor variación mensual del reporte con un incremento de 0,7 puntos en treinta días.

El fenómeno de los impagos también impactó en líneas crediticias de mayor envergadura, aunque en menor medida debido a las garantías. Los créditos prendarios aumentaron 0,3 puntos porcentuales, alcanzando el 7,3% de irregularidad. En contraste, los créditos hipotecarios demostraron ser la cartera más resiliente, con un bajísimo 1,5% de mora, pese a un leve incremento marginal de 0,1 punto respecto al mes anterior.

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