EconomíaSociedad

Pesca: récord de exportaciones, pero jaqueada por costos, estacionalidad y la amenaza ilegal

Compartir:

La industria pesquera argentina se consolida como el octavo complejo exportador neto del país, generando anualmente unos 2000 millones de dólares desde 2017. A pesar de este robusto desempeño en los mercados internacionales, donde el consumo interno de pescado es marginal (5 a 6 kilos por habitante al año frente a 19 kilos a nivel mundial), el sector enfrenta una serie de desafíos que amenazan su rentabilidad y sostenibilidad.

Según datos de Intercámaras, que agrupa a las principales entidades empresarias del rubro, las exportaciones totalizaron US$2066 millones en 2025, marcando un incremento interanual del 3,4%. Las especies más demandadas fueron el langostino (US$867 millones), el calamar Illex (US$550 millones) y la merluza hubbsi (US$378 millones, incluyendo un 18% de merluza negra). China, España y Estados Unidos se posicionan como los principales destinos, abarcando más del 50% de las ventas externas.

La actividad involucra a unas 200 empresas, entre pymes nacionales y multinacionales, que emplean a 46.000 personas de forma directa. La flota supera los 1000 buques pesqueros y existen 140 plantas procesadoras y frigoríficos con habilitación para exportar a la Unión Europea. La captura marítima representa el 98% de la producción pesquera local, que el año pasado alcanzó las 835.077 toneladas.

Estacionalidad cambiante y reclamos por costos

Pese a los buenos números, la industria experimenta una creciente volatilidad. El ministro de Economía, Luis Caputo, celebró semanas atrás un récord de exportaciones por US$867 millones en el primer cuatrimestre de este año, con un alza interanual del 28% en volumen, aunque la tendencia se revirtió en mayo. El Índice de Producción Industrial (IPI) pesquero del Indec también mostró un aumento del 16,1% interanual en el cuatrimestre, seguido de una caída del 35,5% en abril respecto al mismo mes de 2025.

Eduardo Boiero, presidente de Capeca (Cámara de Armadores Pesqueros y Congeladores de la República Argentina), explica que los cambios climáticos, el aumento de costos y las áreas de veda o manejo pesquero han modificado las zonas y formas de pesca. “Antes se pescaba langostino todo el año en el Golfo San Jorge y ahora entre abril y fin de septiembre, así como en Rawson entre noviembre y marzo”, ejemplifica. Atribuye el salto del primer cuatrimestre a una comparación con 2025, un año afectado por conflictos sindicales que lograron resolverse con un nuevo esquema salarial atado a la producción.

Las cámaras empresarias reclaman desde fines de 2023 la eliminación de las retenciones a la exportación, que van del 3% al 9% según la especie. Argumentan que los aumentos en los costos de combustibles, carga, descarga y mano de obra han superado, y en algunos casos duplicado, la variación del tipo de cambio mayorista en los últimos dos años. Esta situación, sostienen, afecta la rentabilidad y la competitividad internacional.

Desafíos operativos y la amenaza de la pesca ilegal

Sebastián Agliano, presidente de la Asociación de Empresas de Pesca Costera de Mar del Plata, detalla que las empresas más pequeñas, en un 70%, no están integradas y actúan como productores primarios, vendiendo el pescado a terceros para su procesamiento y exportación. Los altos costos de procesamiento a nivel local hacen que productos como el langostino sean congelados en bloque y enviados a otros países para su elaboración final.

El puerto de Mar del Plata, principal punto de descarga de merluza, enfrenta problemas de dragado y altos costos de practicaje, lo que ha reducido la frecuencia de buques portacontenedores. Otro punto de preocupación son los aportes a las ART, que ascienden al 22% para los trabajadores pesqueros por mayor riesgo, extendiéndose incluso al personal administrativo, lo que incrementa los costos y los juicios laborales.

A estos problemas se suma la crónica pesca ilegal por flotas extranjeras en aguas adyacentes a la Zona Económica Exclusiva (ZEE). Se estima que unos 500 barcos, principalmente de China, Corea, Taiwán y España, depredan migraciones de merluza y salmón en el Atlántico sur, donde no existían disposiciones de conservación de especies.

“El mundo se está dando cuenta de que la pesca será fundamental para la alimentación humana y, además de la depredación, que en África ha hecho desaparecer especies, está afectada por la contaminación de nanoplásticos, también producto de la actividad humana.”

El capitán de navío Eugenio Facchin destaca la reciente adhesión de Argentina al Acuerdo sobre Medidas del Estado Rector del Puerto (AMERP), impulsado por la FAO. Este acuerdo vinculante compromete a 85 Estados miembros a prevenir y eliminar la pesca ilegal, no reglamentada ni declarada, mediante el seguimiento de inspectores internacionales. El objetivo es impedir que buques no autorizados utilicen puertos para desembarcar o comercializar sus capturas, lo que Facchin considera un gran avance en el intercambio de información, aunque advierte sobre la falta de sanciones penales a los capitanes infractores.

Facchin también resalta la importancia de respetar las áreas de veda de langostino en el mar argentino para evitar pérdidas millonarias y valora la actividad científica del Inidep. Además, menciona el acuerdo de cooperación con la IV Flota de los Estados Unidos, que permitirá recibir donaciones de aeronaves para control y monitoreo. Finalmente, opina que Argentina debería prohibir la pesca en sus aguas territoriales si Gran Bretaña otorga licencias en el área de Malvinas, dada la existencia de grandes frigoríficos en las islas para exportar la pesca a otros mercados.

Compartir: