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Créditos hipotecarios: Caputo propone un fondo en dólares y usar el FGS para reactivar el sector

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El ministro de Economía, Luis Caputo, delineó una ambiciosa estrategia para revitalizar el mercado de créditos hipotecarios en Argentina, con foco en el financiamiento en dólares a través del mercado de capitales y el posible uso del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS). Ante un auditorio repleto de empresarios de la construcción y el real estate, el funcionario aseguró que se avecinan “años espectaculares” para el sector, proyectando un crecimiento sostenido para el país en las próximas tres décadas.

Caputo enfatizó que la competitividad no debe buscarse mediante devaluaciones, que considera una forma de “bajar salarios a la gente”. En su lugar, identificó a los impuestos, las regulaciones y la infraestructura como los principales obstáculos para las empresas. El ministro, quien ya había anticipado un escenario de abundancia de divisas en otra ocasión, como informó este medio Luis Caputo a empresarios: «Hoy hay dólares para todos, no hay que pedir permiso», reiteró la necesidad de generar productos financieros que atraigan los miles de millones de dólares “debajo del colchón”.

El punto central de su exposición giró en torno al financiamiento hipotecario, al que calificó de “fundamental” para el desarrollo. Propuso dos vías: los bancos y el mercado de capitales. Si bien reconoció que los bancos han vuelto a su rol, señaló que la alta mora actual impacta en las tasas, un problema que espera se “limpie” con el tiempo para que el crédito gane fuerza.

El mercado de capitales como motor del crédito en dólares

Caputo puso especial énfasis en el mercado de capitales como la principal vía para motorizar los créditos hipotecarios, particularmente en dólares. Explicó que la regulación actual limita a los bancos a prestar dólares solo a quienes los generan. “Los créditos hipotecarios en dólares no se desarrollan, pero sí podrían hacerlo a través del mercado de capitales, por ejemplo con una obligación negociable”, detalló.

El ministro propuso la creación de un “fondo de créditos hipotecarios” y convocó a bancos, Agentes de Liquidación y Compensación (Alycs) y otros actores del sector a trabajar de manera conjunta. “Más que hacer esfuerzos individuales, armen un fondo inmobiliario entre bancos y Alycs, porque con eso yo puedo hasta cuadruplicar los montos con plata de organismos multilaterales que están dispuestos a ayudarnos”, afirmó, sugiriendo una sinergia público-privada.

El rol del FGS y la “inocencia fiscal”

Otro punto relevante fue la mención del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) como posible herramienta para fondear este tipo de iniciativas. Caputo recordó que el FGS, con activos cercanos a los US$70.000 millones, podría ser parte de una “sociedad público-privada con el aval de organismos multilaterales”. Esta idea ya había sido planteada por economistas como Miguel Kiguel, quien sugirió que el FGS actúe como fondeador de última instancia, comprando créditos originados por bancos para inyectar liquidez al sistema. Según cálculos previos, destinar apenas el 1% del PBI (unos US$7.000 millones) al mercado hipotecario podría generar un crecimiento del 2% al 3% en la actividad, sin generar déficit fiscal.

Caputo también vinculó la posibilidad de transformar el ahorro en financiamiento real con la futura ley de “inocencia fiscal” que el Gobierno enviará al Congreso. Explicó que, si bien las tasas en pesos son altas, hay una “oportunidad enorme” en dólares, y que esta ley buscará tentar a quienes tienen ahorros no declarados a volcarlos al sistema.

Crédito y competitividad: claves para el crecimiento

El ministro insistió en que el crédito es una pieza central para el crecimiento económico. “El crédito hace la diferencia. Lo hemos demonizado y es en realidad lo que mueve la economía”, sostuvo. Dirigiéndose a los empresarios, los instó a “invertir, tomar riesgo y ser más competitivos”, advirtiendo que los negocios cerrados de décadas pasadas no serán sostenibles en un contexto de mayor apertura al mundo.

Caputo concluyó reiterando los tres objetivos del Gobierno: bajar impuestos, formalizar la economía y reactivar el crédito. Para ello, mencionó la reforma de Modernización Laboral y la ley de Inocencia Fiscal como herramientas para recaudar más, reducir la carga impositiva y empujar el crecimiento.

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