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Messi y Maradona: ¿dos modelos de país y la sombra de un «argentino que ya no queremos ser»?

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En el corazón de la pasión futbolera argentina, un jugador de fútbol trasciende la cancha para convertirse en un verdadero ejemplo cultural o, en el peor de los casos, en un contraejemplo. Este Mundial ha puesto en primer plano, como pocas veces antes, a un Lionel Messi agigantado, que a sus casi 40 años se ha convertido en el máximo goleador histórico de la Copa del Mundo, superando al alemán Miroslav Klose. Un hito que el rosarino recibió con una sencillez que lo caracteriza.

«Es un honor estar al lado de Klose, de (Nazario) Ronaldo, de (Kylian) Mbappé», expresó Messi, agregando: «Ronaldo es uno de los más grandes y no está primero. Al final, todo es pura estadística». Esta declaración, desprovista de impostación, contrasta con la imagen de otros ídolos y alimenta la discusión sobre la humildad y el liderazgo.

El contraste entre Messi y Maradona: dos argentinas

La figura de Messi, con su humildad que lo protege, se contrapone directamente con la imagen de Diego Maradona y su célebre «la tenés adentro». Esta frase, cargada de violencia y resentimiento, es señalada como un rasgo de un «argentino que ya no queremos ser». La sociedad argentina, según el análisis, ha evolucionado y hoy, a diferencia de épocas pasadas, es posible criticar incluso a quien fue considerado un «dios» en un país históricamente afectado por crisis económicas y que encontró en el fútbol un pilar de autoestima.

La comparación entre ambos astros se torna inevitable, especialmente en un contexto donde, según algunas voces, un eventual triunfo mundialista podría tener implicancias políticas. Mientras Maradona supo abrazar tanto al kirchnerismo como a la dictadura castrista –que incluso fue señalada por casos como el de Mavys Álvarez, quien relató un calvario siendo menor de edad–, Messi ha sido tildado de «cipayo» y «desclasado» por sectores del kirchnerismo. Esta polarización resalta la sombra de un Maradona culturalmente oscuro, prepotente y violento, que, si bien hizo soñar en la cancha, irradiaba pesadillas fuera de ella.

Messi y Maradona reflejan dos países, dos sistemas de valores

«Es Messi y Maradona», sostuvo el «filósofo» kirchnerista Diego Brancatelli, uno de los anti-Messi, refiriéndose a su valía futbolística. Sin embargo, culturalmente, la diferencia es abismal. Messi y Maradona reflejan dos países, dos sistemas de valores y dos esquemas de creencias completamente opuestas, y la preferencia actual se inclina claramente hacia el modelo Messi.

«El argentino que nos gustaría ser» vs. «el argentino que somos»

Federico “el Negro” Bulos, enviado de ESPN para la cobertura del Mundial, ofreció una definición que caló hondo en el debate: «Messi es el argentino que nos gustaría ser. Maradona, en cambio, es el argentino que somos». Ante la pregunta recurrente de por qué criticar a Maradona ahora que está muerto, la respuesta es clara: fue criticado en vida, se defendió, y la muerte no redime ni impide el análisis histórico de ningún personaje.

Se trata de dos modelos de país, dos embajadores culturales y dos ejemplos de vida para las nuevas generaciones. Si uno es un líder sano, el otro ha sido un líder tóxico, cuya primera víctima fue él mismo: el propio Diego Maradona.

La rutina de Messi, que ayer cumplió 39 años, lo encontró entrenando con un cuerpo privilegiado, como cada día. En contraste, a sus 40 años, Maradona sufrió una crisis cardíaca, consecuencia en parte de su adicción. Si bien se reconoce que ambos tuvieron entornos y contenciones diferentes, la responsabilidad de los argentinos no recae en esas circunstancias.

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