Juicio Sueños Compartidos: un testigo declaró haber visto a Emilio Pérsico «con una caja llena de plata»
El nombre del dirigente social Emilio Pérsico irrumpió de manera sorpresiva este miércoles en el juicio oral de la causa Sueños Compartidos. La mención provino de Alfredo Antonio García, un vendedor de materiales que fue proveedor del programa de viviendas dirigido por la Fundación Madres de Plaza de Mayo, quien declaró como testigo ante el Tribunal Oral Federal 7.
García, dueño de un corralón, relató su experiencia con el programa, marcada por constantes postergaciones en los cobros y la falta de giros de dinero. Su testimonio incluyó una fuerte acusación contra Pérsico.
“Para todos había efectivo. Lo vi a un tal Pérsico ahí, que llevó una caja llena de plata, y a mí me dieron cheques a 30, 60, 90 y 120 días. Y ahí me enojé”, recordó García, manifestando su molestia por las demoras en los pagos de aquellos años. “Les dije: ‘Esos sueños yo no los comparto con nadie’, porque mis gastos nadie los comparte. Y menos con estos hijos de puta que no hace una mierda y se llevan el efectivo’. No entregué más nada”, continuó el comerciante.
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La turbulenta relación comercial y el episodio de Tecnópolis
El vínculo comercial de García con Sueños Compartidos, que se originó en un mercado de frutas montado por el programa entre Avellaneda y Lanús, comenzó con dificultades. Tras algunas compras iniciales de codos y perfiles, fue contactado por el secretario de Pablo Schoklender, quien lo citó para que conociera al “doctor”, en referencia a Sergio Schoklender.
A pesar de la imposibilidad de cobrar al contado, el comerciante continuó vendiendo materiales para la radio y la Universidad de las Madres. Sin embargo, un nuevo revés llegó con el rechazo de 20 cheques de 5.000 pesos cada uno. “Todos vinieron de vuelta. Pero todos. A mí me hicieron un agujero con mis proveedores. Me arruinaron”, lamentó García.
Posteriormente, García fue contactado nuevamente por Pablo Schoklender, quien, según su testimonio, lo convenció de reanudar la relación comercial bajo la promesa de que los pagos se normalizarían, argumentando que Sergio ya no estaba al frente del proyecto. El comerciante envió dos equipos de cemento de 600 bolsas cada uno para las obras finales de Tecnópolis, pero afirmó: “No las cobré nunca más”.
“Esa fue mi triste experiencia con la fundación de las madres. Mala”, resumió García, quien concluyó que la relación “no era una cosa rentable” para él y que le “pagaban como querían”.
La respuesta de Emilio Pérsico y el contexto del juicio
Emilio Pérsico, dirigente del Movimiento Evita, no está imputado en el expediente que investiga el desvío de fondos. En diálogo con LA NACION, negó rotundamente la acusación, asegurando que su organización nunca trabajó con Sueños Compartidos. Explicó que las obras que su movimiento realizó en la Ciudad de Buenos Aires fueron en vínculo directo con el gobierno porteño y que nunca estuvo presencialmente en las oficinas de Sueños Compartidos, además de señalar que la relación con las Abuelas de Plaza de Mayo “no era buena”.
El juicio oral de la causa Sueños Compartidos comenzó en marzo de este año, más de 15 años después de los hechos y al borde de la prescripción. La acusación, sostenida por el fiscal Diego Velazco, apunta a los hermanos Sergio y Pablo Schoklender, principales autoridades del programa junto con la fallecida Hebe de Bonafini, y a exfuncionarios kirchneristas como el exministro Julio De Vido y el exsecretario José López.
A los hermanos Schoklender se los acusa de haberse apropiado del 23% del presupuesto destinado al programa. Se señala que una de las firmas vinculadas a estos desvíos, Meldorek SA –de la cual Sergio Schoklender adquirió el 90% de las acciones–, fue utilizada para comprar bienes de lujo, incluyendo aviones y una Ferrari.

