Sociedad

Abuso sexual: piden que el empresario Marcelo Porcel vaya a juicio por diez casos

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La causa por abuso sexual y corrupción de menores contra el empresario Marcelo Porcel (51) dio un nuevo paso crucial. Tanto la querella como la fiscalía han solicitado el cierre de la instrucción y la elevación a juicio oral del expediente en el que Porcel está procesado por una serie de graves delitos. La acusación incluye abuso sexual gravemente ultrajante agravado contra diez compañeros de colegio de su hijo, corrupción de menores y producción de imágenes explícitas de un menor de 18 años con fines sexuales.

El pedido fue iniciado por el abogado de las víctimas, Pablo Hawlena Gianotti, y posteriormente se sumó el fiscal Pablo Turano, ante el juez Carlos Bruniard, según confirmaron fuentes del caso. La querella, que presentó su dictamen el 17 de junio, anticipó que buscará una condena mínima de 15 años de prisión y la detención inmediata del acusado al momento de la sentencia. Por su parte, la fiscalía, a cargo de Turano, hizo su requerimiento el 23 de junio, en medio de cuestionamientos por parte de las familias de las víctimas debido a su previa negativa a acompañar cinco pedidos de prisión preventiva realizados con anterioridad.

La defensa de Porcel, representada por el abogado Roberto Rallín, aún no ha respondido al pedido del fiscal, y cuenta con seis días para hacerlo.

Rechazo a recurso de la defensa y detalles del juicio

Recientemente, la Sala IV de la Cámara del Crimen rechazó un recurso interpuesto por la defensa de Porcel, confirmando su procesamiento y un embargo sobre sus bienes por más de 111 millones de pesos. Este fallo judicial eliminó las trabas para clausurar la etapa de instrucción, ya que los jueces consideraron que el procesamiento y el embargo no son apelables mediante casación. Se estima que el sorteo del Tribunal Oral en lo Criminal se realizará durante el mes de julio, y el juicio oral podría iniciarse formalmente en el segundo semestre de 2026.

Actualmente, Porcel tiene prohibido salir del país y se le retuvo el pasaporte. Por orden del juez Bruniard, tampoco podrá ausentarse de su casa por más de 24 horas, bajo apercibimiento de ordenar su inmediata captura.

Quién es Marcelo Porcel y el origen de las acusaciones

Marcelo Porcel fue parte de Oh! Buenos Aires, un holding uruguayo que tenía la concesión del shopping que funcionaba en el predio del ex Buenos Aires Design, en Recoleta. Además, está vinculado a una firma del sector agropecuario fundada por su familia. Su padre fue el creador de Argencard, una tarjeta de crédito popular en los años ’70 y vendida en 1995.

Las acusaciones emergieron de relatos de padres y chicos del Colegio Palermo Chico. “Los hechos venían ocurriendo desde hacía varios años, fuimos atando cabos. Un chico contaba que le hizo un masaje, otro padre advertía ‘no dejes ir a tu hijo a dormir’. Empezaron los rumores, se hablaba porque podría ser el hijo de uno en esa situación. Así los padres empezaron a preguntar, a conversar con los chicos pero muchos no querían hablar”, contaron fuentes cercanas a la investigación.

En algún momento de 2024, los relatos comenzaron a surgir. Las conversaciones entre los padres de dos cursos derivaron en seis casos concretos y otros que, sin explicitar abusos puntuales, sí describían conductas inapropiadas entre Porcel y compañeros de sus hijos, quienes tenían entre 13 y 14 años cuando se produjeron los hechos. “Los hechos llevaban tiempo, pero salieron a la luz cuando los chicos empezaron a crecer y a relatar estas conductas extrañas”, describieron las fuentes.

Porcel, padre de cuatro hijos que asistían a la misma institución, participaba activamente en los partidos de fútbol, incluso en aquellos donde no jugaban sus hijos. Según los testimonios, “en estos años hubo chicos que pidieron cambiarse de curso o que se mostraron más retraídos y después terminaron siendo los que denunciaron”.

Los adolescentes relataron conductas que, si bien no denunciaron en el momento, les resultaban alarmantes: desde hacerlos correr alrededor de la mesa en ropa interior hasta pagarles por hacer fondo blanco con bebidas alcohólicas o mantener chats privados, enviándoles fotos de viajes o escenas cotidianas. Uno de esos grupos se llamaba “Shubidubi”, desde donde Porcel, autodenominado “Capitán”, convocaba a reuniones con alcohol y dinero, incluso pagando autos de aplicación para asegurar la asistencia de los menores, muchos de los cuales mentían a sus padres.

El expediente judicial detalla que una de las víctimas le advirtió al hijo de Porcel: “Che, tu viejo me tocó”. Los relatos de las víctimas son consistentes: los tocamientos implicaban masajes con “aceites especiales” después de los partidos de fútbol, que terminaban en la ingle o los testículos. Además, las pericias tecnológicas habrían hallado fotos de un niño en el baño, tomadas desde una cámara de seguridad mientras se bañaba.

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