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Industria: el sector más afectado por la destrucción de empleo en el último año

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La industria se consolida como el sector más golpeado por la caída del empleo en Argentina, superando al comercio y el transporte. Según datos del INDEC, la participación de los desocupados del sector industrial en el total de desempleados se disparó del 7,3% al 13,3% en el último año, una cifra que grafica la profunda crisis que atraviesa la actividad productiva nacional.

Diego Coatz, ex director Ejecutivo de la UIA y especialista en Industria, confirmó a Clarín que la situación es alarmante. El deterioro se explica, principalmente, por la fuerte contracción en rubros clave como el textil, confecciones y calzado, automotores y neumáticos, y metalmecánica. La pérdida de puestos de trabajo se aceleró en el último período, alcanzando casi 47.000 empleos directos menos en el último año, lo que representa el 4% de la dotación total del sector.

La sangría laboral no se limita a la industria. La economía argentina ya perdió 252.129 empleos formales contra 2023, con la industria y la construcción explicando gran parte de este retroceso. Este fenómeno impulsa una preocupante transición hacia la informalidad, el cuentapropismo y ocupaciones de baja productividad.

Un futuro con pocas expectativas

El panorama para los próximos meses no es alentador. Las expectativas empresariales reflejan esta preocupación: solo el 3,3% de las empresas esperan incrementar su dotación de personal en el corto plazo, el valor más bajo de toda la serie histórica. Por el contrario, un 17,7% de las compañías prevé disminuir su plantilla.

En el último año, la industria perdió 45.000 empleos formales directos y un total de 79.200 puestos de trabajo si se consideran los indirectos. Esta situación llevó al cierre de 1.800 PyMEs industriales y a una alarmante tasa de 6 empleos industriales perdidos por hora.

El avance de la informalidad y la subocupación

La informalidad sigue ganando terreno frente al empleo registrado. La elevada presión tributaria, la caída de los márgenes de ganancia y el incremento del contrabando son factores que empujan a un sector cada vez más amplio de la población a buscar ingresos en la no registración. El empleo no registrado se convierte así en una vía de escape ante la falta de oportunidades formales.

“Se destruye empleo formal y crece la salida vía informalidad, cuentapropismo y ocupaciones de baja productividad.”

Además, la tasa de subocupación alcanzó el 11,2%, el número más alto desde principios de 2021. Esto significa que una porción creciente de la fuerza laboral busca trabajar más horas para compensar la pérdida de ingresos, pero no lo consigue. Esta “transición regresiva”, como la describe Coatz, lleva a puestos en sectores informales, aplicaciones o subempleo, con menos ingresos y una calidad laboral deteriorada. De continuar esta tendencia, Argentina podría alcanzar un 50% de empleo privado no registrado.

Para revertir esta situación, se necesita una recuperación del dinamismo en la industria, el comercio y la construcción, acompañada de una agenda PyME robusta que impulse el desarrollo y la generación de empleo de calidad.

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