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Alerta UIA por la industria: caída de actividad, 75.000 empleos menos y reclamo por el «Súper RIGI»

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La Unión Industrial Argentina (UIA) encendió las alarmas en el Congreso al presentar un crudo diagnóstico de la situación del sector. Con una caída de la actividad que supera el 12% respecto a junio de 2022 y la pérdida de más de 75.000 trabajadores desde el inicio de la gestión libertaria, la entidad reclamó medidas urgentes, incluyendo una nueva ley pyme, una reforma tributaria y la inclusión de proveedores locales en el denominado “Súper RIGI”.

La exposición, que tuvo lugar el martes pasado ante la Comisión de Industria de la Cámara de Diputados, pasó desapercibida en medio de la agenda política y la previa del Mundial de Fútbol. Sin embargo, los datos presentados por el Centro de Estudios de la UIA (CEU) pintan un panorama desolador para gran parte de la industria nacional.

Caída de la actividad y el empleo

Según el informe de la UIA, la industria en marzo estuvo un 12% por debajo de los niveles de junio de 2022. La mayoría de los subsectores mostraron un marcado retroceso, con caídas en materiales para la producción, el sector siderúrgico, petroquímico, caucho y plástico, bebidas, textil, confecciones y calzado, electrónicos y maquinaria. Solo la molienda (impulsada por el campo), la refinación de petróleo (Vaca Muerta), las motos (por la facilidad para importar), el farmacéutico y algunos segmentos de alimentos lograron mantenerse.

El impacto en el empleo es contundente. Entre agosto de 2023 y febrero de este año, la cantidad de asalariados privados cayó en 240.980 puestos. La industria, junto con la construcción, fue uno de los sectores más golpeados, con 75.399 empleados menos. Al respecto, Laura Bermúdez, directora ejecutiva de la UIA, afirmó ante los diputados:

La caída de la actividad tiene su correlato en el empleo formal. Vemos una caída sostenida.

Bermúdez enfatizó que estos números corresponden al empleo directo, sin considerar los puestos indirectos vinculados a servicios, insumos y comercialización. La entidad también destacó que las importaciones asociadas al consumo aumentaron un 17% a marzo desde abril de 2025 (sic), mientras que las vinculadas a la producción cayeron un 14%, generando preocupación en un sector de bienes transables que compite a nivel global.

Las exportaciones industriales, por su parte, se encuentran estancadas hace una década, con una caída del 24% en el primer trimestre de 2026 (sic) respecto a 2011. Esto, sumado al alto costo país, dificulta la inserción competitiva de la producción argentina.

El reclamo por el “Súper RIGI” y el costo argentino

La UIA, representada por Bermúdez y Diego Leal, presidente de PYMI y Desarrollo Regional, hizo hincapié en la necesidad de reducir el “costo argentino” y resguardar la competencia leal. En un documento presentado a los legisladores, la entidad subrayó que “la productividad es una pieza clave para el desarrollo, pero una política de reducción del costo argentino y el resguardo de la competencia desleal son necesarias para sostener el desarrollo socioeconómico doméstico y promover la inserción competitiva de la producción argentina”.

Entre los puntos críticos señalados se encuentran la inestabilidad macroeconómica, los altos costos de la energía, la falta de financiamiento, el costo logístico, la infraestructura deficiente y la elevada presión tributaria. Para revertir esta situación, la UIA propuso:

  • Una nueva ley pyme.
  • El desarrollo de cadenas de valor en el “Súper RIGI”.
  • Una reforma tributaria que fomente la competitividad del sector transable.

El “Súper RIGI” (Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones en Nuevas Industrias), un proyecto de ley enviado por el Gobierno al Congreso, busca atraer capitales superiores a los US$1000 millones a sectores como inteligencia artificial, centros de datos, semiconductores y biotecnología avanzada, ofreciendo importantes beneficios impositivos, aduaneros y cambiarios. La UIA criticó que los beneficios para proveedores locales en este esquema son “sustancialmente menores que en el RIGI” original y que el mecanismo permite “saltear el cupo de inversión obligatoria orientada a proveedores locales, permitiendo ser reemplazados por insumos y bienes finales del exterior”.

Para el “Súper RIGI”, la UIA propuso replicar el porcentaje mínimo de inversión obligatorio del 20% del RIGI con aplicación obligatoria para bienes con valor agregado local, que el cupo se amplíe gradualmente a lo largo de la inversión y operación, y que la autoridad de aplicación establezca reglas claras para controlar que la oferta de proveedores locales esté disponible en condiciones de mercado.

Propuestas para la reforma tributaria

En cuanto a la reforma tributaria, la entidad fabril detalló una serie de medidas clave:

  • Reducción del costo laboral no salarial, permitiendo el cómputo de hasta el 95% de las contribuciones patronales a cuenta de IVA y Ganancias para sectores intensivos en empleo, industriales y economías regionales.
  • Establecer una alícuota única del 25% en el Impuesto a las Ganancias.
  • Permitir el cómputo del impuesto a los débitos y créditos como pago a cuenta de IVA e Impuesto a las Ganancias (100% para pymes y un porcentaje gradual para otras empresas hasta su eliminación).
  • Eliminación de los derechos de exportación, incluyendo rubros como acero, aluminio, algunos segmentos de alimentos y productos mineros (plata, bronce y litio) que no serían alcanzados por el esquema gradual anunciado.
  • Aumento de los reintegros de exportación para bienes industriales, alimentos y bebidas, y economías regionales.

El economista Diego Coatz, director ejecutivo de la consultora [I+D] Industria y Desarrollo, complementó el análisis señalando que el uso de la capacidad instalada industrial sigue por debajo del 60% y no ve perspectivas de mejora a corto plazo. “La actividad industrial es un serrucho con tendencia clara hacia la baja. Hay un efecto sándwich: precios y demanda a la baja, costos al alza. Crece la presión sobre la rentabilidad”, explicó.

La Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA) también reportó una caída del sector siderúrgico del 5,1% interanual en marzo y del 1,4% respecto a abril, acumulando un 6% de retroceso en lo que va de 2026 (sic). El uso de la capacidad instalada en este segmento es de solo 39,8%.

Datos del Indec confirman la tendencia: tras un leve rebote en marzo, la industria volvió a caer un 2,1% en abril, con una baja interanual del 2,8%. Un informe del think tank Misión Productiva, basado en datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), indicó que casi el 60% de las ramas productivas privadas destruyó empleo registrado entre noviembre de 2023 y febrero de 2026 (sic), afectando a 554 de las 948 actividades relevadas.

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