Política

Tregua parlamentaria para Adorni: el Gobierno negocia postergar la interpelación en Diputados

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El Gobierno nacional y sus aliados políticos en la Cámara de Diputados lograron un entendimiento para postergar la inminente interpelación del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, que estaba prevista para esta semana. La estrategia, acordada con bloques como Pro y la UCR, busca evitar una sesión especial de la oposición que podría haber precipitado una moción de censura contra el funcionario.

La fórmula de consenso implica que el oficialismo se compromete a habilitar la comisión de Asuntos Constitucionales el próximo martes 30 de junio para iniciar allí la discusión. Este movimiento permite a los libertarios ganar tiempo en un momento de presión política y judicial sobre Adorni, mientras que Pro y la UCR evitan quedar directamente asociados al kirchnerismo en una votación tan sensible. Desde el sector del PJ, sin embargo, el jefe de bloque Germán Martínez calificó la medida como “una maniobra dilatoria para encubrir” al jefe de Gabinete.

La postura de los aliados y la influencia del Senado

La decisión involucra principalmente al interbloque Fuerza del Cambio, presidido por Cristian Ritondo, que engloba a Pro, la UCR, el Movimiento de Integración y Desarrollo (MID), el santacruceño José Garrido y la radical bonaerense Karina Banfi. En estos espacios predomina la idea de que la definición sobre la continuidad de Adorni debe recaer en el presidente Javier Milei o, en su defecto, en el Senado.

Las negociaciones fueron conducidas en las últimas horas por el presidente de la Cámara baja, Martín Menem, junto a referentes de los distintos espacios y la secretaria parlamentaria del oficialismo, Silvana Giudici, cercana a Patricia Bullrich. Menem busca no solo dilatar la discusión hasta que se clarifique el frente judicial y político de Adorni, sino también sostener la agenda legislativa del Gobierno y enviar una señal al Senado.

La preocupación del oficialismo se intensifica por la interpretación que comenzó a consolidarse en la Cámara alta respecto al mecanismo de interpelación y moción de censura. La semana pasada, en una reunión de Labor Parlamentaria, los senadores acordaron que la interpelación puede aprobarse por mayoría absoluta del cuerpo sin necesidad de dictamen de comisión ni los dos tercios de los presentes que se exigen para proyectos tratados sobre tablas. Esta postura, aceptada por la jefa del bloque oficialista en el Senado, Patricia Bullrich –quien públicamente reclamó explicaciones a Adorni–, inquieta a la Casa Rosada porque acelera los tiempos parlamentarios.

Bullrich, de hecho, aceptó que el Senado vote el próximo jueves una interpelación para el 2 de julio. Del desempeño de Adorni en esa instancia dependerá si se avanza luego con una moción de censura. En Diputados, Menem intenta un camino inverso, buscando que la apertura de Asuntos Constitucionales permita discutir el procedimiento, convocar especialistas y trasladar el debate al ámbito de las comisiones.

Otra maniobra dilatoria para encubrir a ADORNI.

Ahora convocan a una comisión, expresando que es «informativa» y sin fecha de dictamen.

¿Los bloques «amigables» se prenderán en esta jugada? ¿Seguirán arrodillados frente al gobierno?

Martes 23/6 – 14 hs. – Sesión Especial. pic.twitter.com/jbg9GnJphq

— GERMAN MARTINEZ (@gerpmartinez) June 22, 2026

Agenda legislativa y diferencias internas

“Nunca se utilizó la herramienta de la interpelación seguida de una moción de censura. Hay que convocar a constitucionalistas para discutir cómo abordarla”, sostienen desde el oficialismo. Esta estrategia también le permitiría a Menem avanzar con la agenda económica del Gobierno. El presidente de la Cámara quiere sesionar este miércoles para aprobar el acuerdo con los holdouts Bainbridge y Attestor por US$171 millones y dar media sanción al denominado “Súper RIGI”, el régimen de promoción para inversiones superiores a los US$1000 millones.

Hasta ahora, la situación de Adorni había paralizado cualquier intento legislativo, ya que los aliados no estaban dispuestos a ausentarse de la sesión convocada por la oposición para luego respaldar la agenda oficial. La apertura de la comisión ofrece una salida intermedia: mantener vivo el debate sobre el jefe de Gabinete mientras se posterga cualquier definición sobre su continuidad.

La cautela de los aliados responde también a diferencias internas entre ambas cámaras. En el Senado, donde Mauricio Macri conserva influencia a través de Martín Goerling, jefe del bloque Pro, el partido ya ha dado señales de estar dispuesto a avanzar con los pedidos de explicaciones a Adorni. En Diputados, en cambio, Ritondo evita ser quien defina la suerte del jefe de Gabinete, dejando las críticas más duras en manos de Fernando de Andreis, cercano al expresidente.

Una situación similar se observa en la UCR. Mientras en el Senado una mayoría de radicales se muestra dispuesta a acompañar el avance contra Adorni, en Diputados predominan posiciones más prudentes. Allí pesa la influencia del gobernador mendocino Alfredo Cornejo, uno de los principales interlocutores del oficialismo entre los mandatarios provinciales. Estas diferencias explican por qué la oposición aún no tiene asegurados los 129 diputados necesarios para abrir la sesión de mañana.

En el oficialismo admiten que la estrategia depende de que no aparezcan nuevos elementos que comprometan al jefe de Gabinete. Los libertarios tienen una mayoría ajustada en Asuntos Constitucionales y necesitan permanentemente el acompañamiento de Pro. Si la situación de Adorni se agrava, los acuerdos podrían desarmarse rápidamente.

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