Sociedad

Histórico en Córdoba: por primera vez, una mujer dirigirá el Colegio Nacional de Monserrat

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CÓRDOBA.- El prestigioso Colegio Nacional de Monserrat de Córdoba, fundado por los jesuitas y con casi 340 años de historia, tendrá por primera vez a una mujer como su máxima autoridad. María José Alcázar, quien lideraba la lista 339 “Ser Más Monserrat”, resultó ganadora en las elecciones con el 62,9% de los votos, emitidos por estudiantes, docentes, no docentes y egresados.

Este hecho marca un hito en la trayectoria de la institución, que desde 1687 mantuvo una dirección masculina. La otra lista en competencia, “Nuestro Monse”, también estaba encabezada por una mujer, Gabriela Helale, docente del colegio.

Alcázar, profesora de inglés formada en la Universidad Nacional de Córdoba, es una figura con profunda trayectoria en el Monserrat. Fue practicante y recorrió todas las instancias institucionales hasta desempeñarse como secretaria académica. Sus dos hijos son egresados del colegio, en 2018 y 2023. Nacida en Santiago del Estero, su propuesta se centró en la innovación pedagógica, el desarrollo profesional docente, el fortalecimiento institucional y patrimonial, y la internacionalización a través de programas de intercambio bajo el lema “Monserrat en el mundo”.

En diálogo con LA NACION, Alcázar destacó que la presencia femenina en cargos de gestión es una tendencia en crecimiento.

“Adriana Verdi, la primera directora académica en 2010, inició este camino. Es un buen momento para que haya una mujer directora. Quizás sea el aporte de un liderazgo firme pero empático, con una sensibilidad distinta y mayor búsqueda de consensos en la comunidad”, afirmó Alcázar.

Un legado jesuita y la apertura a las mujeres

El Real Colegio Convictorio de Nuestra Señora de Monserrat fue fundado el 1 de agosto de 1687, a partir de la donación del presbítero cordobés Ignacio Duarte y Quirós a la Compañía de Jesús. Su edificio forma parte de la Manzana Jesuítica de Córdoba, declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco en el año 2000. Se destaca por ser el colegio más antiguo del país con funcionamiento ininterrumpido desde su creación y siempre mantuvo un vínculo estrecho con la Universidad Nacional de Córdoba, la más antigua de Argentina.

Hasta 1998, el Monserrat fue exclusivo para varones. La discusión sobre la inclusión de mujeres venía creciendo, enfrentando argumentos basados en la tradición y la supuesta falta de infraestructura o alteración de la disciplina. Sin embargo, la persistencia de la exclusión se tornaba cada vez más insostenible.

La batalla judicial por la igualdad de género

El 6 de mayo de 1997, el Consejo Superior de la Universidad Nacional de Córdoba aprobó por unanimidad la ordenanza 2/97, que establecía la inscripción al Monserrat “sin distinción de sexo”. Esta decisión generó una fuerte controversia en Córdoba, con tomas del colegio, protestas de docentes, padres y alumnos, y presentaciones judiciales.

Un grupo de familias presentó amparos, argumentando el derecho a elegir una educación diferenciada y que la universidad no podía modificar la tradición del establecimiento. El juez federal Ricardo Bustos Fierro emitió un fallo el 19 de junio de 1997, señalando que el Monserrat “es y debe ser” mixto, aunque cuestionó la formalidad de la ordenanza universitaria, declarando su “invalidez virtual”.

Las interpretaciones de esta resolución fueron contrapuestas. Mientras los defensores de la educación mixta celebraban el reconocimiento del carácter inclusivo, los sectores opositores valoraban la objeción a la ordenanza. El fallo decisivo llegó el 29 de octubre de 1997, cuando la Cámara Federal de Apelaciones de Córdoba revocó parcialmente la decisión anterior y avaló la validez de la norma. El camarista Raúl Sánchez Freytes sostuvo que la exclusión de mujeres había sido una práctica histórica, pero no una obligación jurídica.

Esta resolución habilitó la inscripción de alumnas para el ciclo lectivo 1998. Se presentaron 95 aspirantes, de las cuales 44 aprobaron el examen de ingreso y se convirtieron en las primeras estudiantes del “Monse”. Finalmente, en septiembre de 2000, la Corte Suprema de Justicia de la Nación confirmó la constitucionalidad del ingreso femenino. En su voto, el juez Enrique Petracchi destacó que mantener un colegio nacional dependiente de la universidad reservado solo para varones violaba principios de igualdad y tratados internacionales contra la discriminación.

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