Conflicto en el peronismo: los tres «nudos» que complican la carrera de Kicillof y el rearmado de Massa
El peronismo, principal fuerza de oposición al gobierno de Javier Milei, enfrenta una compleja trama de conflictos internos y desconfianzas que dificultan su reordenamiento de cara a las elecciones de 2027. Dirigentes del Partido Justicialista (PJ) y sus aliados, como el Frente Renovador, identifican tres nudos centrales que deben desatarse para consolidarse como una alternativa de poder real.
La situación es descripta por un informante de la rosca interna del partido: “El peronismo se está reordenando. Cristina (Kirchner) ya no es hegemónica, Axel (Kicillof) arrancó para comerse a los chicos crudos y ahora mirá. Y Sergio (Massa) se guardó, pero con él nunca se sabe hasta último momento”.
Cristina y Kicillof: una relación en punto muerto
El primer y más visible nudo es el maltrecho vínculo personal y político entre la expresidenta Cristina Kirchner y el gobernador bonaerense Axel Kicillof. Hasta el momento, no hay señales de distensión entre ambos, lo que genera un clima de incertidumbre en el espacio.
Cristina Kirchner, quien el 18 de junio cumplirá un año bajo prisión domiciliaria en su departamento de San José 1111, se encuentra inmersa en su campaña “Cristina libre”. Tiene previsto salir al balcón cada vez que militantes pasen por allí, pero no muestra intención de apoyar la candidatura de Kicillof. Según trascendió, la expresidenta reprocha con fastidio que en 2024 se le sugiriera apartarse para posibilitar una renovación en el peronismo. Ante la insistencia de algunos dirigentes, fue lapidaria: “No se hagan ilusiones”, sentenció en reserva, dejando en claro su desinterés por las “nuevas canciones” del axelismo.
Por su parte, Kicillof tampoco parece entusiasmado con un pronto acercamiento. Demora una posible visita a San José 1111, a pesar de los reclamos de intendentes propios que le piden avanzar en esa dirección. El gobernador argumenta que prefiere hacerlo en marzo de 2027, para evitar una “paritaria” en referencia a los pedidos que supone que le hará el kirchnerismo a cambio de su apoyo a un proyecto presidencial.
Sin embargo, un análisis del politólogo Mario Riorda, basado en datos de imagen positiva y negativa, advierte que para el electorado kirchnerista la imagen de ambos es “indisociable”. En un mensaje en la red social X (anteriormente Twitter), Riorda señaló:
La imagen de Axel Kicillof registra un comportamiento prácticamente espejo al de CFK en la actualidad. Su imagen no está atada a la ex presidenta, pero es indisociable. Nada por fuera de ese espacio (por ahora). Cualquier intento de desmarcarse tiene bastante imposibilidad de… pic.twitter.com/MaU0JJJAoy
El especialista sostiene que “cualquier intento de desmarcarse tiene bastante imposibilidad de crecer”, un problema que Kicillof aún no logra resolver.
Massa y su bajo perfil: ¿una nueva estrategia?
El segundo nudo se vincula al futuro político de Sergio Massa. Tras la derrota en las presidenciales de 2023, el exministro de Economía adoptó un perfil bajo, discreto y componedor, muy diferente al estilo protagónico que marcó su carrera. “Hablo con todos, soy una especie de cura párroco del peronismo”, lo escucharon decir. No obstante, su verdadero papel en las definiciones futuras es una incógnita.
Massa se jacta de estar más enfocado en el rearmado interno del peronismo que en una confrontación pública con Milei. Aunque evita las fotos de sus encuentros, se filtró una reunión con el intendente de Roque Pérez, Maximiliano Casciani, en sus oficinas de Retiro, un botón de muestra de las decenas de dirigentes, incluso no peronistas, que desfilan por allí.
El jefe del Frente Renovador cuestiona a los encuestadores que le presentan focus groups donde parte del electorado critica que la oposición “no le pone el cuerpo” a la pelea con Milei. “Ya me cansé de ese tipo de cuestionamientos”, masculla. Si bien alienta armados como el de los “peronistas federales” en Parque Norte y el de Miguel Pichetto con los “libertarios blue” en la Provincia, insiste en que no tiene sentido anticipar una candidatura.
Para bajar la expectativa de quienes lo alientan a salir al ruedo, Massa suele repetir: “A los que preguntan y los veo apresurados, les digo que busquen las tapas de los diarios de mayo o junio del 22. El escenario era completamente distinto del que se configuró un año después”. También señala que hasta después del Mundial de Fútbol no hay chances de que los argentinos se enfoquen en cuestiones políticas.
La reelección indefinida de los intendentes bonaerenses
Más allá de los personalismos, el peronismo enfrenta un tercer nudo determinante: las dudas procedimentales de los intendentes bonaerenses para avanzar con la restauración de la reelección indefinida en el distrito que es el corazón del PJ. Esta situación se da en un momento de debilidad para la fuerza política, no comparable desde el retorno de la democracia en 1983.
Días atrás, Kicillof recibió en La Plata a los intendentes Jorge Ferraresi (Avellaneda), Julio Alak (La Plata) y Fernando Espinoza (La Matanza), junto al ministro Gabriel Katopodis y el diputado bonaerense Mariano Cascallares. La reunión fue tensa, con los jefes comunales presionando al gobernador para que se defina sobre la reelección indefinida y el desdoblamiento electoral en 2027.
Kicillof tiene dos caminos: enviar un proyecto a la Legislatura y asumir el costo político, o impulsar un expediente judicial para que la Suprema Corte bonaerense, integrada por Sergio Torres, Hilda Kohan y Daniel Soria, defina. Fuentes del PJ deslizaron que ya hubo sondeos a los cortesanos, y el delicado asunto podría incluso escalar a la Corte nacional.
Para el peronismo, asegurar otro mandato para su aparato de intendentes es vital, ya que esto garantiza que los jefes territoriales no se desentiendan de la elección del próximo gobernador. Cabe recordar que, ante la posibilidad de perder la Presidencia en 2023, la retención de la provincia de Buenos Aires fue una reacción instintiva del PJ y sus aliados, una victoria que Kicillof atribuye a su gestión, aunque no todos comparten esa visión.
Tres años después, Cristina Kirchner, Kicillof y Massa conforman una “familia disfuncional” que, sin embargo, busca desatar sus nudos de cara a 2027. Se conocen demasiado y saben que, muy probablemente, volverán a depender unos de otros. “Yo no pago divorcio ajeno”, chicaneaba Massa a los distanciados kirchneristas y axelistas, hasta que un día le respondieron: “Y nosotros no pagamos infidelidades”. Juegan al fleje, pero no la tiran afuera.

