Premios Sur: Cohn y Duprat, sobre los silbidos a Brandoni: «No somos artistas aplaudidores del poder»
Los directores Mariano Cohn y Gastón Duprat se refirieron al tenso y ríspido momento vivido en la reciente ceremonia de entrega de los Premios Sur, donde recibieron silbidos y abucheos mientras homenajeaban a Luis Brandoni. En declaraciones a LA NACION, los cineastas defendieron su postura y criticaron duramente a la Academia de Cine argentina.
«No hacemos películas o series para lograr consenso. No somos artistas aplaudidores del poder o de empresarios corruptos que financian películas», afirmó Cohn, un día después de los incidentes. La pareja de directores envió sus respuestas por escrito, profundizando en la polémica que generó su presencia y sus palabras en el evento.
La Academia, la representatividad y el disenso
Sobre el episodio, Cohn manifestó que la reacción del público «no hace más que confirmar lo que estábamos diciendo en ese mismo momento: que la Academia de Cine argentina hace años que no es representativa de la totalidad del cine argentino». Además, calificó de «autoritarios» a quienes no los dejaron hablar, señalando que «no se bancan el disenso».
Con el tiempo la Academia se convirtió en una suerte de institución partidaria sin ningún prestigio.
Duprat, por su parte, aclaró que la presencia de ambos en la gala no fue por iniciativa de la Academia, sino de la Ciudad de Buenos Aires, para homenajear a Brandoni. «Nosotros no vamos hace años por lo que te explicó Mariano antes. Pero en este caso fuimos invitados por la Ciudad para homenajear a Beto, y fuimos porque el homenaje nos parece muy justo y pertinente, él amaba a Buenos Aires. Beto, aparte de ser un artista irremplazable, era nuestro amigo. Él hubiese hecho lo mismo, pararse frente al micrófono y decir lo que piensa, como hizo siempre», sostuvo.
Las «alusiones al peronismo» y la defensa de Brandoni
Uno de los puntos más controvertidos de su discurso fue la mención a los padecimientos de Brandoni bajo un «gobierno peronista previo a la dictadura» y la falta de trabajo entre 2003 y 2015. Duprat enfatizó que esas alusiones son «objetivas y ciertas al 100%» y que Brandoni mismo las narra en su libro autobiográfico Antes de que me olvide.
Debo confesar, por último, que cuando me llamaron Gastón y Mariano y me propusieron Mi obra maestra, gracias a ellos y a su convocatoria puedo decir que recuperé la ilusión por el cine. Porque yo venía de muchos años no solo de hacer poco cine, sino que, además, los contratos y ofrecimientos que tenía eran de papeles menores, muy secundarios, de manera que les tengo que agradecer a ellos el haber recuperado un entusiasmo por el cine que prácticamente había perdido. (Acerca de mi escasa, casi nula, intervención cinematográfica durante los años que van desde 2003 hasta 2015, puedo decir que, en ese período, entre más de dos mil películas estrenadas, actué tan solo en seis films de ficción, en cuatro de los cuales hice apenas colaboraciones).
El director subrayó que, al chiflar a los cineastas, también «estaban chiflando a Beto». Recordó las palabras de Saula, la esposa de Brandoni, desde el escenario: «Beto estaba acostumbrado a que lo chiflen por derecha y por izquierda».
Cohn también vinculó la reacción de la audiencia con la «falta de nominaciones y omisión» a sus propias producciones y a las de otros artistas que «piensan diferente», incluyendo al propio Brandoni. «Se votan y se festejan entre ellos, y tratan de invisibilizar al que piensa diferente, entre otros al propio Beto, al que lo ningunearon todos estos últimos años. Es todo muy opaco. Hoy no es un premio que tenga ni incidencia ni reputación, no mueve la aguja», sentenció.
A pesar de la polémica, Cohn reveló que el presidente de la Academia se comunicó con ellos para solidarizarse por la «intolerancia y brutalidad» de quienes chiflaron. «Le agradecimos, obviamente, pero no somos víctimas, estamos contentos con lo que dijimos porque es lo que pensamos y si eso provoca a alguien lo lamento», concluyó.
Duprat añadió que nunca buscaron ser «artistas de consenso» o hacer «películas necesarias». «No nos gusta la solemnidad ni en las obras artísticas ni en la vida real, así que nos hacemos cargo del lugar que nos toca de artistas incómodos», finalizó.

