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Gustavo Zorzoli revela los «Secretos del Colegio»: champagne clandestino y tensiones políticas en el Nacional Buenos Aires

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El Colegio Nacional de Buenos Aires, una de las instituciones educativas más tradicionales y prestigiosas del país, abre sus puertas a un mundo de anécdotas, conflictos y operaciones políticas a través de la mirada de su ex rector, Gustavo Zorzoli. En su nuevo libro, “Secretos del Colegio” (Educar en Ciencias), Zorzoli, quien estuvo al frente del establecimiento entre 2011 y 2019, revela la cocina interna de una institución que, según él, está en permanente tensión con la Universidad de Buenos Aires (UBA), los docentes, los gremios, los estudiantes y los propios graduados.

Una de las historias más curiosas que narra Zorzoli ocurrió cuando tres alumnos se presentaron en la rectoría con una botella de champagne Barón B, con la intención de regalársela por su cumpleaños. A pesar de la prohibición de bebidas alcohólicas en el colegio, el rector, lejos de reprenderlos, destapó la botella y brindó con dos de ellos (mayores de 18 años), no sin antes pedirles que dejaran sus celulares en una caja para evitar registros del inusual festejo.

Tradición, élite y estamentos de poder

Para Zorzoli, la particularidad del Nacional Buenos Aires radica en la profunda tradición que arrastra. “Fue creado y pensado por Bartolomé Mitre para formar a los líderes del país”, explica, y añade que, incluso, algunos egresados sostienen que el colegio precede a la UBA y hasta a la patria misma. Este origen humanista y de élite, con un plan de estudios exigente en letras, física, matemática, química y latín, es para el ex rector el principal secreto de la institución.

El colegio, según Zorzoli, es un entramado de fuerzas. “Está atravesado por distintos estamentos de poder: estudiantes, docentes, no docentes, graduados y la propia universidad. Uno queda entrampado entre muchas fuerzas que a veces conspiran para bloquearte y otras tironean para lados diferentes”, detalla el profesor de Matemática y docente universitario con más de 40 años de trayectoria y autor de más de 30 libros. Los graduados, si bien carecen de poder formal, se distinguen por una “soberbia que emana de ellos apenas abren su bocota”, según describe en su obra. La pregunta “¿Fuiste al Colegio?” es el código que los identifica como miembros de una “tribu” que solo reconoce un único “Colegio” con mayúscula.

Conflictos y la anécdota del “Pollicita Blue”

La gestión de Zorzoli estuvo marcada por momentos de alta conflictividad, como las tomas estudiantiles. Entre los episodios más delicados, recuerda el intento de profanación de la Iglesia de San Ignacio, un caso que llegó a la Justicia penal, y la denuncia falsa de un abuso durante una toma. A pesar de la tensión, asegura que nunca perdió la calma: “Yo llegaba a mi casa y dormía perfecto. Nunca tuve que tomar una pastilla para dormir”, afirmó, atribuyendo esa tranquilidad a sus 30 años de conocimiento del colegio antes de asumir el rectorado.

El libro también incluye anécdotas más distendidas, como la vez que fue confundido con el fiscal Gerardo Pollicita. En febrero de 2016, tras la imputación a Cristina Kirchner, los canales de noticias usaron su foto, ilustrada en una nota de Clarín sobre el caso de la iglesia de San Ignacio (donde Pollicita había participado), confundiéndolo con el fiscal. Esta situación le valió ser reconocido en la calle, recibiendo tanto aplausos como insultos. Años después, al reunirse con Pollicita por la causa de la iglesia, el fiscal lo recibió entre risas con la frase: “Llegó Pollicita blue”.

La oferta ministerial y el futuro del colegio

Zorzoli cuenta que, durante una edición de La Noche de los Museos, recibió una oferta para ser ministro de Educación, la cual rechazó. En el libro, argumenta que “ser rector de ese Colegio te pone en otro nivel, en un sitio incomparable. ¿O alguien se acuerda del Ministro de Educación de esos tiempos? Tampoco valdría la pena semejante esfuerzo”. También destaca cómo el contacto constante con los jóvenes mantiene a uno “joven” y conectado con las nuevas jergas y formas de pensar.

Impulsado por su esposa, Zorzoli sintió la necesidad de dejar un registro de su gestión y de los actores que la atraviesan. Si bien en el libro y en la entrevista se percibe cierta nostalgia, el ex rector admite que el estatuto le permitiría volver en el próximo mandato. Crítico con la actual situación del colegio, que considera “achatado” y con discusiones estudiantiles centradas en “cuestiones menores” pospandemia, Zorzoli concluye: “A veces empujás y lográs cambios; otras veces empujás y te empujan para atrás. Pero creo que lo peor que puede pasar es el achatamiento, no hacer nada”.

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