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Conflicto universitario: el Nacional Buenos Aires y el Carlos Pellegrini, tomados en reclamo por financiamiento

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Estudiantes del Colegio Nacional de Buenos Aires y del Carlos Pellegrini, ambos dependientes de la Universidad de Buenos Aires (UBA), tomaron sus edificios desde la noche de este martes en protesta por el incumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario. La medida, votada en asambleas, busca visibilizar el conflicto presupuestario que atraviesan las universidades nacionales y sus efectos directos en la educación.

La decisión de la toma se produjo tras la masiva movilización universitaria del 12 de mayo, que dejó a muchos estudiantes con el deseo de continuar la organización. Ona Morgenfeld, vicepresidenta del Centro de Estudiantes del Nacional Buenos Aires, explicó a Clarín que la situación presupuestaria «nos viene interpelando desde hace varios años» y que, en las semanas previas a la marcha, se realizaron debates para discutir el impacto de la crisis en el colegio.

Las razones de la protesta y la ley vetada

La Ley de Financiamiento Universitario, aprobada por el Congreso, contemplaba una actualización de partidas para asegurar el funcionamiento de las universidades públicas y una recomposición salarial para docentes y no docentes. Incluía mecanismos de actualización presupuestaria vinculados a la inflación y fondos para investigación, becas y extensión universitaria. Sin embargo, el Gobierno nacional vetó esta ley, lo que, según distintos sectores universitarios, impacta directamente en salarios, infraestructura, investigación y el funcionamiento diario de las instituciones.

Morgenfeld detalló la preocupación en el Nacional Buenos Aires: «Tenemos docentes que cobran hasta un 30% menos que en otros colegios de la Ciudad y eso hace difícil sostener el plantel. Hay profesores muy queridos que se terminan yendo porque no les alcanza para vivir». La dirigente estudiantil también mencionó la alarmante cifra de que «en Exactas más de 400 profesores renunciaron desde que comenzó el actual Gobierno».

Impacto en docentes y la comunidad educativa

El reclamo estudiantil cuenta con el acompañamiento del sector docente. Nicolás García Roel, preceptor y ex estudiante del Nacional Buenos Aires, afirmó que la situación económica ya afecta el funcionamiento cotidiano del colegio. «Nos solidarizamos con el reclamo por la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario y respetamos las medidas que los estudiantes resuelven democráticamente en sus asambleas», expresó.

García Roel explicó que muchos docentes optan por renunciar o pedir licencias para trabajar en escuelas del Gobierno porteño, donde la remuneración por hora de clase es superior. Esto obliga a los profesores que permanecen a sumar más horas para compensar la caída salarial, afectando su carga laboral, la preparación de clases y el seguimiento de los alumnos. El preceptor describió un clima de «mucha angustia e incertidumbre» en la institución, con un deterioro salarial y presupuestario que impacta en toda la comunidad educativa.

La preocupación se extiende a otras áreas de la UBA. Morgenfeld alertó que «incluso los hospitales universitarios podrían tener dificultades para seguir funcionando si no reciben financiamiento en las próximas semanas».

Cómo sigue la medida de fuerza

La continuidad de la toma se definirá diariamente a través de asambleas estudiantiles. Morgenfeld adelantó que «lo más probable es que el jueves se levante porque los no docentes tienen elecciones y nos pidieron explícitamente que puedan realizarse», aunque no descartó que se discuta una eventual continuidad hacia el viernes. Durante la toma, los estudiantes permanecerán en los edificios organizando actividades y espacios de discusión para visibilizar el reclamo por el financiamiento educativo y el deterioro salarial de docentes y trabajadores universitarios. «Es difícil responder qué esperamos porque tenemos un Gobierno que desde el primer día dejó clara su postura frente a la universidad pública. Pero creemos que es importante sostener el reclamo y visibilizar lo que está pasando», concluyó Morgenfeld.

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