Mercado agrícola: el mundo mira a Sudamérica ante la suba de Chicago y la incertidumbre global
Los mercados agrícolas internacionales experimentaron una semana de fuerte dinamismo, con alzas en la Bolsa de Chicago, mejoras productivas en Sudamérica y una creciente incertidumbre geopolítica global. Los contratos de maíz, soja y trigo cerraron con ganancias en sus posiciones de julio, impulsados por compras técnicas, expectativas sobre la demanda china y la volatilidad internacional.
Mientras Estados Unidos monitorea el estado de sus cultivos y la evolución climática, Europa enfrenta preocupaciones por la falta de humedad y las altas temperaturas, lo que llevó al servicio europeo MARS a reducir sus proyecciones de rendimiento para trigo, cebada, maíz y colza. Este panorama reaviva dudas sobre la capacidad productiva del continente y agrega sensibilidad a los mercados de granos.
El protagonismo de Argentina y Brasil
Sudamérica capturó gran parte de la atención del mercado global. En Argentina, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires elevó su estimación de producción de maíz 2025/26 a un récord de 64 millones de toneladas y ajustó la cosecha de soja a 50,1 millones, gracias a mejores rindes. A esto se suma el anuncio del Gobierno argentino de una reducción gradual de derechos de exportación (DEX) para diversos cultivos, como soja, maíz, trigo, cebada, sorgo y girasol. La medida, que coincidió con una nueva baja del riesgo país, fortalece el optimismo financiero local y mejora las expectativas del sector agroexportador.
En paralelo, Brasil afianza su posición como principal actor global en soja. La asociación Abiove elevó su proyección de producción a 180,1 millones de toneladas, anticipando los mayores stocks finales en casi una década. El país carioca mantiene su liderazgo como proveedor global de soja a China, gracias a su competitividad en costos, mejoras logísticas y amplia oferta exportable, con un crecimiento de las importaciones chinas desde Sudamérica durante el primer trimestre del año.
Desafíos globales: geopolítica, clima y costos
El escenario internacional sigue condicionado por las tensiones geopolíticas en Medio Oriente, el conflicto entre Rusia y Ucrania y las preocupaciones comerciales en Asia. India analiza aumentar aranceles a los aceites vegetales e Indonesia avanza en un mayor control de las exportaciones de aceite de palma, sumando complejidad al panorama global.
La soja, en particular, resiste la presión global, manteniendo sus contratos principales por encima de los US$12 por bushel en la Bolsa de Chicago. Sin embargo, el mercado incorpora nuevos focos de incertidumbre vinculados a la evolución climática en Estados Unidos y la posibilidad de fenómenos meteorológicos que puedan afectar la próxima campaña agrícola. La preocupación por el aumento de los costos productivos, especialmente en fertilizantes, también se intensifica. La dependencia de insumos importados y las tensiones geopolíticas mantienen la incertidumbre sobre el abastecimiento y los costos logísticos internacionales.
Una semana clave para el mercado agrícola
El mercado agrícola internacional inicia una nueva semana con elevada sensibilidad financiera y climática. Si bien las bolsas globales muestran un comportamiento positivo, la fortaleza persistente del dólar limita el optimismo en materias primas. El mercado energético, por su parte, exhibe señales de mayor debilidad ante posibles avances en negociaciones entre Estados Unidos e Irán, presionando a la baja al petróleo y agregando volatilidad al resto de los commodities.
El clima en el Corn Belt estadounidense será un factor crucial, con pronósticos de condiciones más cálidas y secas que podrían generar preocupación si se prolongan. La demanda de maíz estadounidense, sin embargo, se mantiene firme, brindando soporte a los precios internacionales. El posicionamiento de los fondos de inversión, con posiciones compradas históricamente elevadas, expone los precios a eventuales correcciones bruscas ante cambios climáticos, financieros o geopolíticos.
La semana también estará marcada por eventos macroeconómicos relevantes, como el feriado de Memorial Day en Estados Unidos y la publicación del índice PCE de inflación, un indicador clave para la Reserva Federal. En este contexto, la combinación de clima, energía, política monetaria y actividad de los fondos continuará definiendo el rumbo de los precios agrícolas globales.

