Chevrolet se reinventa: alianzas chinas y SUV de EE.UU. para la región
La industria automotriz global atraviesa una transformación sin precedentes, impulsada por el ascenso de las marcas chinas y la necesidad de una adaptación veloz. En este escenario, Thomas Owsianski, presidente de General Motors Sudamérica, dialogó en exclusiva con LA NACION, a 100 días de asumir su cargo, sobre la reconfiguración estratégica de Chevrolet en la región.
Owsianski destacó la vertiginosa dinámica actual del sector:
“Lo que hoy pasa en nuestra industria en pocos años, antes quizás ocurría en varias décadas”
. Subrayó la importancia de la velocidad para reaccionar a las necesidades del mercado y los productos, una característica que atribuye a los nuevos competidores.
La flexibilidad y la diversificación de fuentes de producción son claves. El ejecutivo resaltó la ventaja que otorgan las dos joint ventures de GM en China (SAIC-GM-Wuling), que permiten una rápida llegada al mercado de nuevos modelos. Como ejemplo, mencionó la inminente llegada a Sudamérica del Spark y el Captiva PHEV, ambos provenientes de estas alianzas.
Los tres pilares de la estrategia de Chevrolet en Sudamérica
Frente al desafío de integrar vehículos de socios externos bajo el logo de Chevrolet sin dañar la reputación de la marca, Owsianski explicó que el portfolio de la compañía se asienta sobre tres pilares fundamentales:
- Producción regional: El núcleo sigue siendo los productos desarrollados y fabricados en las cinco plantas productivas de la región.
- Modelos de Norteamérica: Se suman vehículos complementarios provenientes de Estados Unidos, incluyendo la futura llegada de Cadillac a Brasil y la expansión de SUV en Argentina.
- Alianzas chinas: Productos desarrollados junto a socios chinos, seleccionados cuidadosamente para alinearse con la identidad de la marca.
En cuanto a los modelos de Norteamérica, Owsianski adelantó que la compañía está “ansiosa” por comercializar más SUV provenientes de Estados Unidos en Argentina. Los nombres que resuenan son el Tahoe y el Suburban, modelos ya presentes en otros mercados de la región. Su llegada sería posible gracias al reciente acuerdo comercial entre Estados Unidos y Argentina, aunque aún no hay una fecha concreta.
Futuro de la planta de Alvear y nuevas alianzas
La planta de General Motors en Alvear, Santa Fe, actualmente produce el SUV Tracker en un esquema complementario con la fábrica de São Caetano do Sul, Brasil. Ante la consulta sobre la posibilidad de concentrar la producción de Tracker en Brasil y trasladar la fabricación de la pickup S10 a Argentina –aprovechando la especialización del país en este segmento–, Owsianski afirmó que la red de producción actual “funciona bien”. No obstante, destacó que un mercado argentino más abierto permitiría “aprovechar mucho más nuestra gama brasileña”.
Sobre la posibilidad de sumar un nuevo producto a la planta de Alvear, más allá del Tracker, el ejecutivo indicó que es “demasiado temprano para pensar en cambios” y que el foco está en mejorar la competitividad de la fábrica con su producción actual.
Otra oportunidad de expansión surge de la alianza global entre General Motors y Hyundai, que prevé el desarrollo conjunto de cinco modelos, cuatro de ellos específicos para Latinoamérica. Este proyecto incluye un auto compacto, un SUV compacto, una pickup compacta y una pickup mediana, todos con arquitecturas flexibles para motores de combustión interna o mecánicas híbridas. Sin embargo, aún no se han definido las plantas o países donde se producirán estos futuros vehículos.
Diversificación de motorizaciones: la clave de la transición
El presidente de GM Sudamérica abordó la compleja transición hacia la electrificación. Reconoció que, si bien en un momento se pensó en un rápido avance hacia el vehículo eléctrico puro, “la realidad muestra otra cosa”. Ejemplificó con Uruguay, donde los eléctricos ya representan cerca del 40% del mercado, mientras que en otros países el porcentaje es mucho menor.
Por ello, la estrategia de Chevrolet como fabricante de volumen es ofrecer un abanico completo de tecnologías: motores de combustión, híbridos, PHEV (híbridos enchufables) y eléctricos puros. En este punto, las alianzas con socios chinos son cruciales, dado su liderazgo en vehículos eléctricos e híbridos.
“La clave hoy es la flexibilidad. La demanda, las regulaciones y los impuestos cambian y hay que estar preparados”
, sentenció Owsianski.
La infraestructura de carga emerge como un “punto crítico” para la adopción de eléctricos, especialmente en una región con las vastas distancias de Sudamérica. Owsianski observa que los eléctricos compactos para uso urbano ya funcionan bien, con autonomías de 300 a 350 kilómetros, mientras que los híbridos enchufables son una “gran tecnología de transición” para segmentos más grandes.
Crecimiento rentable y un mercado argentino alentador
El ejecutivo se refirió al “impresionante” crecimiento de las marcas chinas en Sudamérica en los últimos años. En este contexto de mayor competencia, el objetivo principal de Chevrolet es “volver a ganar escala sin resignar rentabilidad”. La compañía busca expandir su negocio de manera sostenible para que la región genere los recursos necesarios para financiar sus futuros productos.
Finalmente, Owsianski se mostró optimista sobre el mercado argentino:
“Es positivo ver que el mercado argentino volvió a crecer. Ver un mercado cerca de las 600.000 unidades vuelve a ser alentador. Argentina merece un mercado de ese tamaño o incluso más grande”
. Esta visión subraya la importancia de Argentina en la estrategia regional de una Chevrolet que, con productos de Sudamérica, China y Estados Unidos, busca una estructura flexible y adaptable en una industria en constante cambio.

