Lucas Zelarayán y el sueño cumplido: volvió a Belgrano y lo sacó campeón de Primera División
Lucas Zelarayán lo había prometido en cada etapa de su carrera internacional: volvería joven para sacar campeón a Belgrano. Este domingo, en el estadio Mario Alberto Kempes, el mediocampista cordobés concretó la promesa más significativa de su vida futbolística. El ‘Chino’, un ’10’ de ley y referente ‘pirata’, fue el estandarte en la histórica consagración de Belgrano.
El equipo cordobés se impuso 3-2 a River Plate en una final vibrante y así conquistó el primer título de liga de Primera División en sus 119 años de historia. En el centro de los festejos, Zelarayán encarnó el sentido de pertenencia, eligiendo regresar al club de sus amores cuando aún tenía un importante mercado en el exterior. Su emoción, evidente en cada declaración, transformó una obsesión personal en una conquista colectiva para todo el pueblo ‘celeste’.
Una final de película y la promesa cumplida
“Fue una película”, resumió Zelarayán apenas finalizó el encuentro, todavía incrédulo ante la magnitud de lo vivido. El ‘Chino’ rememoró el difícil camino hasta la final, destacando la resiliencia del equipo. “Desde octavos contra Talleres sabíamos que iba a ser un partido de mucha presión. Después vino Argentinos, donde también estuvimos abajo y pasamos en los penales. Llegábamos con un envión impresionante. Hoy dos veces estuvimos abajo en el marcador y lo fuimos a buscar con nuestra gente porque sabíamos que habíamos hecho un esfuerzo especial”, relató.
Belgrano demostró una capacidad de reacción formidable. River se adelantó en dos ocasiones, incluso con el 2-1 de Tomás Galván que parecía encarrilar el partido para los ‘Millonarios’. Sin embargo, el ‘Pirata’ resurgió con garra. Empató con un penal de Nicolás “Uvita” Fernández y apenas minutos después, el mismo delantero que ingresó desde el banco se convirtió en héroe al marcar el gol del triunfo.
“Nunca nos dimos por vencidos. Lo fuimos a buscar porque tenemos corazón y sentido de pertenencia. Esta gente lo merecía”, afirmó Zelarayán, visiblemente emocionado. Y añadió, recordando su infancia: “Siempre tuve la misma ilusión con Belgrano. Desde que era chico y venía a la cancha soñaba con verlo campeón”.
El título corona un recorrido personal de Zelarayán marcado por decisiones tomadas desde el corazón. Tras dejar Córdoba a los 22 años, construyó una exitosa carrera internacional en Tigres de México, Columbus Crew de la MLS y Al-Fateh de Arabia Saudita. Ganó títulos, forjó prestigio y se convirtió en figura de la selección de Armenia, el país de origen de su familia. Pero la idea de volver a Belgrano nunca lo abandonó.
“Somos una familia fanática de Belgrano. Venía con el sueño de vivir un partido así. Estaba toda mi familia en la tribuna y pensé en todos los años que estuvimos afuera del país, a veces pasándola realmente mal. Siempre tuve en la cabeza volver joven, competitivo, para ayudar al equipo a vivir este tipo de partidos y finales”, expresó, con la voz quebrada.
Coincidencias emotivas y el apoyo de sus compañeros
La relación con el entrenador Ricardo Zielinski, quien lo hizo debutar en Primera en 2012, fue fundamental para su regreso. El ‘Ruso’ fue clave para convencerlo de liderar este proyecto. “El Chino es un jugador distinto, con características que no abundan en el fútbol argentino”, había dicho Zielinski sobre él en una entrevista con LA NACION.
La final estuvo además atravesada por varias coincidencias emotivas para el universo ‘celeste’. El partido se jugó el día en que Rodrigo Bueno, el icónico cuartetero cordobés, hubiese cumplido 53 años. “Tengo una camiseta con una foto de él. Hoy cumpliría 53 y en la quiniela el 53 es el barco”, reveló Zelarayán entre risas, sugiriendo un presagio. “Sabíamos que se podía dar”.
El ‘Chino’ también compartió el encuentro con Cristian Romero, el ‘Cuti’, surgido de Belgrano y campeón del mundo con la Selección Argentina, quien visitó la concentración durante la semana para apoyar al plantel. “Vino a saludarnos, tomamos unos mates y nos deseó lo mejor. Esto también es para él, que debe estar festejando a la distancia”, aseguró Zelarayán.
La imagen final lo mostró a Lucas Zelarayán, de 33 años, con el corazón en la mano. En medio de los festejos, mientras era entrevistado por ESPN, fue bañado con Gatorade azul, mientras los hinchas seguían coreando su nombre, sellando una noche inolvidable para el fútbol cordobés y para el jugador que cumplió la promesa de su vida.

