Argentina vs. Inglaterra: las claves de una rivalidad histórica que se reedita en el Mundial 2026
El cruce entre Argentina e Inglaterra en las semifinales del Mundial 2026 trasciende lo estrictamente deportivo. No se trata simplemente de noventa minutos en una cancha de fútbol, sino del capítulo más reciente de una larga y compleja relación de influencia mutua, mitos compartidos y una rivalidad que, con el correr de las décadas, mutó de la antipatía a una profunda admiración futbolística.
Los orígenes británicos y la bisagra de 1966
La huella de los ingleses es fundamental para comprender la llegada y expansión del fútbol en territorio argentino. A finales del siglo XIX y principios del XX, la instalación de empresas ferroviarias británicas trajo consigo una oleada de inmigrantes. De sus colegios y clubes surgieron los primeros equipos amateurs. El ejemplo más emblemático fue Alumni, fundado en 1898 y compuesto mayoritariamente por jugadores de origen británico, que conquistó diez de los doce torneos disputados entre 1900 y 1911. Incluso en la década de 1950, ante los polémicos arbitrajes locales, la AFA recurrió a réferis ingleses para dirigir en el profesionalismo.
Sin embargo, la relación cambió para siempre en los cuartos de final del Mundial de Inglaterra 1966. La expulsión de Antonio Ubaldo Rattin por parte del árbitro alemán Rudolf Kreitlein —quien admitió echarlo porque creía que lo insultaba, a pesar de no hablar el mismo idioma— desató el escándalo. La imagen del capitán argentino estrujando el banderín del córner con la bandera británica y sentándose en la alfombra roja del palco de la reina Isabel II marcó un punto de no retorno. Tras el partido, el DT inglés Alf Ramsey catalogó de «animals» a los argentinos. Aquel caótico episodio forzó a la FIFA a crear las tarjetas amarillas y rojas para mejorar la disciplina. Coincidentemente, el legendario Rattin falleció el mismo día en que ambas selecciones sellaron su pase a esta semifinal de 2026.
La primera «invasión» y la mística de los setenta
La tensión comenzó a ceder tras el Mundial de 1978. La llegada de Osvaldo Ardiles y Ricardo Villa al Tottenham Hotspur marcó una era en el fútbol inglés pre-Premier League. Los hinchas de los Spurs adoptaron el grito de «Argentina, Argentina» para ovacionar a los volantes, y el gol de Villa en la final de la FA Cup de 1981 quedó inmortalizado en la historia del torneo. A ellos se sumaron figuras como Claudio Marangoni en Sunderland, Alberto Tarantini en Birmingham —quien llegó a entablar relación con Jeff Lynne de ELO y Elton John— y Alejandro Sabella en Sheffield United.
Sabella recaló en Inglaterra luego de que el club no pudiera pagar las 300.000 libras que costaba un joven Diego Maradona de 17 años. El propio Maradona tendría su historia con la cultura británica: en 1981 posó con una remera de la Union Jack junto a la banda Queen en el estadio de Vélez Sarsfield. Cinco años más tarde, en el estadio Azteca, Diego esculpiría su obra cumbre en los cuartos de final de México 1986. Ni el polémico gol con la mano ni la posterior eliminación quebraron el respeto de los ingleses por su talento, un puente tendido por protagonistas como Jorge Valdano y Gary Lineker.
De la era dorada a la consagración de los campeones
Con la creación de la Premier League en la temporada 1992-1993 y la Ley Bosman, el flujo de futbolistas argentinos se multiplicó. Nombres como Juan Sebastián Verón, Hernán Crespo (campeón con el Chelsea de Mourinho) y Gabriel Heinze abrieron el camino para ídolos modernos. Carlos Tevez salvó al West Ham y fue campeón en los dos clubes de Manchester, mientras que Sergio «Kun» Agüero se convirtió en leyenda absoluta del Manchester City con su agónico gol en 2012.
Incluso el actual seleccionador, Lionel Scaloni, tuvo su paso por el West Ham en 2006, buscando continuidad para el Mundial de Alemania. Scaloni protagonizó una de las finales de FA Cup más dramáticas al devolver una pelota que derivó en el agónico empate de Steven Gerrard para el Liverpool, que terminaría ganando el título por penales.
En la actualidad, la admiración es explícita. El historiador Klaus Gallo documenta esta transición en su libro «Las invasiones argentinas». Los homenajes recibidos por los campeones de Qatar 2022 al regresar a sus clubes lo confirman: Alexis Mac Allister en Liverpool, Emiliano «Dibu» Martínez en Aston Villa, Lisandro Martínez en Manchester United y Julián Álvarez en el City consolidaron ese estatus de estrellas indiscutidas.
El destino y el fútbol cruzan nuevamente sus caminos en el Mundial 2026. A sus 39 años, Lionel Messi —quien estuvo cerca de jugar en la Premier League con el Arsenal en 2005 y con el Manchester City en 2020, y ostenta un récord de 27 goles en 36 partidos contra el «Big Six» inglés en Champions— se enfrentará por primera vez en una Copa del Mundo a los creadores de este deporte. Más que una semifinal, es un regalo de la vida.

