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Aníbal Fernández elogió el ajuste de Milei y el peronismo debate el «chamanismo económico»

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En un contexto de tensión interna en el Gobierno y de debates encendidos dentro del peronismo, una declaración inesperada de Aníbal Fernández generó revuelo y puso de manifiesto un cambio de paradigma en parte de la dirigencia opositora. El exministro, conocido por su vehemencia discursiva, afirmó en una entrevista que, de ser presidente y suceder a Javier Milei, mantendría intacta la gestión económica actual.

La sorprendente afirmación de Fernández se produjo durante una entrevista en el canal Gelatina con Pedro Rosemblat. Ante la pregunta hipotética sobre qué conservaría de la administración de Milei, el dirigente de Quilmes fue contundente: “Todo: no toco nada. Y empiezo a mirar pedacito por pedacito, porque el esfuerzo que le hicieron hacer al pueblo argentino no se puede dilapidar, no se puede dejar de costado. Lo miro y lo consolido, lo modifico, lo mejoro; lo que sea”.

Esta postura, si bien impactante por su origen, se alinea con un argumento que, en privado, comparten varios intendentes peronistas. A pesar de considerar el ajuste de Milei como «despiadado», reconocen que las consecuencias de la reducción del gasto público –tras dos décadas de expansión– deben transformarse en una oportunidad. Incluso el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, ha manifestado en círculos íntimos la necesidad de alcanzar el equilibrio fiscal. Una parte significativa del electorado no desea regresar a la emisión monetaria y el déficit fiscal, una lección que la dirigencia parece haber comenzado a internalizar.

Nuevo escenario económico y perspectivas de la oposición

La relevancia de este viraje en el discurso opositor se medirá en la campaña de 2027. Sin embargo, ya es un indicio de la dificultad que enfrenta la oposición para encontrar candidatos sólidos, a pesar de los problemas que atraviesa el Gobierno. Milei, con su promesa de mantener las cuentas públicas en orden a toda costa, se diferencia de otros líderes. Su mandato será evaluado en función del cumplimiento de dos o tres prioridades centrales, a diferencia, por ejemplo, de la multiplicidad de objetivos que cargaba Mauricio Macri en 2019.

El horizonte económico para el actual gobierno también presenta perspectivas más despejadas. Las exportaciones de abril arrojaron un superávit comercial de 2.700 millones de dólares, y aún no ha ingresado la cosecha gruesa, proyectada en otros 35.000 millones. Si no surgen nuevos imprevistos, Argentina podría superar los 100.000 millones de dólares en exportaciones este año por primera vez en su historia, alcanzando un superávit de cuenta corriente.

Impacto del ajuste en provincias y el sector privado

El rechazo al desorden fiscal y monetario también se extiende a las administraciones provinciales y municipales. La exigencia de no gastar más de lo que se recauda comienza a influir no solo en los contribuyentes, sino también en los inversores, quienes ahora distinguen entre distritos por la rentabilidad acotada. Un ejemplo reciente es la decisión de la textil Le Utthe de cerrar su sucursal en Posadas, Misiones, disconforme con la liquidación de una tasa municipal y el impuesto a los ingresos brutos provincial, a pesar de abrir locales en otras ciudades como Quilmes y San Rafael.

Este nuevo modelo de negocios, donde la presión tributaria es decisiva para empresas que operan con volumen y precios competitivos, obliga a una reinvención. Otros referentes del sector, como los Karagozian, han comenzado a diversificar sus actividades hacia la confección de materiales para la minería. La inflación, que antes disimulaba ineficiencias, ya no lo hace. Es adaptarse o extinguirse.

La transición es dolorosa para gran parte de la industria. Techint, por ejemplo, adquirió la rumana Artrom Steel Tubes por 86 millones de euros y acelera su expansión en Europa, mientras en Argentina se enfoca en el sector energético. Esta decisión se habría consolidado tras perder una licitación de tubos para Vaca Muerta ante la oferta de la india Welspun, en una adjudicación que, a diferencia de otras épocas, se resolvió en el mercado por los propios socios petroleros.

Ganadores y perdedores de la transformación

No todos los sectores experimentan estos cambios de la misma manera. Hay claros ganadores y perdedores. La reciente recuperación de la actividad económica en abril, con un aumento del 3,5% respecto a marzo según el Indec, llevó a Marcos Galperin a tuitear con ironía: “Qué rara está la recesión”. Sin embargo, la sostenibilidad de esta recuperación y la capacidad de aguante de los agentes económicos, desde empresarios hasta asalariados, son aún interrogantes.

Según el índice de confianza del consumidor de la Universidad Di Tella, en mayo, la aprobación del Gobierno sigue siendo más alta en el interior del país (45,39 puntos) que en el conurbano bonaerense (37 puntos). Esta tendencia se refleja en las encuestas, donde el peronismo ha perdido terreno en algunas provincias. En Tucumán, por ejemplo, sondeos internos de Juan Manzur lo sitúan dos o tres puntos por debajo de Lisandro Catalán, precandidato de La Libertad Avanza.

La economía enfrenta la posibilidad de un círculo virtuoso o de estancarse en una situación ambivalente, con un futuro incierto. Las internas gubernamentales y los exabruptos del presidente también suman interrogantes. “No tienen códigos”, se lamentaron desde el entorno de los Menem en referencia a la controversia por la cuenta Rufus y las redes de Santiago Caputo. El presidente está molesto por estas disputas y necesita de ambos sectores para avanzar.

Las tensiones internas podrían afectar ámbitos clave como las privatizaciones, concesiones (trenes, Hidrovía) e incluso proyectos legislativos. Un ejemplo es el debate en torno a la incorporación de Argentina al Tratado de Cooperación de Patentes (PCT), un pedido de la Casa Blanca. Mientras algunos funcionarios, como Alejandro Cacace, secretario de Desregulación, buscan la sanción íntegra del proyecto, otras áreas del Gobierno analizan excluir el capítulo II, que aceleraría el trámite de patentes, en un gesto más favorable a las farmacéuticas locales, similar a lo que hizo Uruguay.

Las exportaciones de abril dieron un superávit comercial de 2700 millones de dólares cuando todavía no empezó siquiera a entrar la cosecha gruesa, proyectada para otros 35.000 millones

Estas cuestiones son sensibles y mueven grandes intereses. La Cancillería, por su parte, prefiere esperar las definiciones de la Casa Blanca sobre aranceles antes de pronunciarse. Esta dilación beneficia a los laboratorios nacionales, que esperan que la aprobación del PCT se postergue, idealmente hasta las primarias de Estados Unidos en noviembre, apostando a que un triunfo demócrata sepulte las pretensiones de Trump. El conteo de votos en Argentina es ajustado, generando un intenso lobbying entre laboratorios extranjeros y nacionales, e incluso fomentando el pluriempleo de legisladores que actúan como consultores. Estos son los desafíos y las incógnitas de toda transformación, donde el equilibrio fiscal aún debe demostrar si es un cambio de época generalizado o un logro momentáneo ligado a la impronta del líder. Los 500 puntos de riesgo país reflejan esta incertidumbre.

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