Hidrovía: Jan De Nul se reunió con el embajador de EE.UU. y negó vínculos con China
La licitación de la Hidrovía sumó un nuevo capítulo en la disputa geopolítica y empresarial que la rodea. La dragadora belga Jan De Nul mantuvo una reunión con el embajador de Estados Unidos en Argentina, Peter Lamelas, con el objetivo de desmentir categóricamente las acusaciones sobre presuntos vínculos con China que esta semana escalaron hasta el Congreso norteamericano.
El encuentro, según informó la compañía, se centró en el proceso licitatorio para adjudicar por 25 años las tareas de dragado, redragado, balizamiento y mantenimiento de la Vía Navegable Troncal, por donde transita cerca del 80% de las exportaciones agroindustriales argentinas.
La cita con el diplomático estadounidense se produjo poco después de que trascendiera una carta enviada por Brian Mast, presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes y aliado clave de Donald Trump, al secretario de Estado, Marco Rubio. En el documento, Mast advertía sobre una supuesta “influencia maligna” china en una de las ofertas que compiten por la concesión de la Hidrovía.
En esa misiva, el legislador sostenía que Jan De Nul y su socia local, Servimagnus, mantenían “vínculos profundos y permanentes” con entidades estatales chinas, alertando sobre posibles riesgos para la seguridad nacional de Argentina y de Estados Unidos. Esta carta, sumada a otra enviada directamente al presidente Javier Milei por el consorcio rival liderado por DEME y respaldado por empresas estadounidenses, impulsó a Jan De Nul a reforzar su relación con Washington.
La respuesta de Jan De Nul ante las acusaciones
“Se certifica que toda la tecnología e insumos que se utilizarán son provenientes de países de Occidente y en particular de proveedores de los Estados Unidos”, señaló la compañía en un comunicado difundido tras la reunión con Lamelas. Como ejemplo, mencionó las cámaras de vigilancia y monitoreo del sistema VTS.
La empresa también afirmó haber aprovechado la reunión para “desmentir categóricamente las maliciosas afirmaciones” que circularon en medios y que le adjudicaban “algún tipo de relación comercial o contractual con empresas de capitales estatales chinos”. En un tono más firme, Jan De Nul sostuvo que estas versiones “solo buscan entorpecer el desarrollo del proceso licitatorio” y reflejan “la impotencia de sus competidores para superar una propuesta de excelencia, tanto en materia de calidad de servicio como en costos”.
El comunicado detalló que los directivos de la firma belga describieron al embajador los planes de trabajo y de obras previstos para una eventual nueva concesión, las características de las dragas y equipos de balizamiento, y la tecnología que utilizarían para la seguridad de la navegación y la lucha contra el narcotráfico y el contrabando. Además, la compañía aseguró que se comprometió a sumar proyectos futuros junto a empresas estadounidenses en el marco de la concesión.
Contexto de la licitación y la disputa geopolítica
La ofensiva de Jan De Nul se produce en un momento crucial del proceso. El lunes se abrió el tercer y último sobre de la licitación, correspondiente a la oferta económica. Si bien tanto Jan De Nul como DEME ofertaron el piso de la banda tarifaria prevista en los pliegos, la compañía belga quedó mejor posicionada al haber obtenido un mayor puntaje técnico.
El proceso, sin embargo, sigue envuelto en cuestionamientos. DEME denunció un supuesto sesgo en favor de Jan De Nul, cuestionó las condiciones de la licitación y no descartó impugnar el resultado. Paralelamente, la Procuraduría de Investigaciones Administrativas (PIA) advirtió sobre posibles irregularidades y un eventual “direccionamiento”, acusaciones que fueron rechazadas por el Gobierno.
La licitación de la Hidrovía se ha convertido en un nuevo capítulo de la disputa de influencia entre Estados Unidos y China en América Latina, y está atravesada por el alineamiento político entre el presidente Javier Milei y Donald Trump. En este contexto, la reunión de Jan De Nul con Lamelas buscó enviar una señal directa hacia Washington en medio de la escalada diplomática y empresarial que rodea a una de las mayores concesiones de infraestructura del país.

