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Retenciones: un ministro cordobés pide una ley para dar «previsibilidad» al campo

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El ministro de Bioagroindustria de Córdoba, Sergio Busso, instó al Gobierno a transformar la reducción de las retenciones en una política de Estado a través de una ley en el Congreso. El funcionario provincial subrayó la necesidad de otorgar previsibilidad al sector agropecuario, argumentando que la emergencia de nuevas fuentes de ingresos para la Argentina, provenientes del petróleo, la minería y la energía, marcan que “llegó la hora” de un mayor alivio impositivo para el campo.

Durante la jornada Pulso Tierra, organizada por la Federación Agraria Argentina (FAA) en Córdoba, Busso enfatizó que la baja de los derechos de exportación no debe ser una decisión transitoria. Su planteo surge luego de que el gobierno de Javier Milei anunciara la semana pasada una reducción de retenciones para el trigo y la cebada a partir de junio, y un cronograma para la soja, el girasol, el maíz y el sorgo desde enero próximo.

Si estamos de acuerdo y tenemos la decisión de hacerlo, rápidamente enviemos una ley al Congreso de la Nación y le demos certeza y seguridad a esa decisión.

El ministro cordobés insistió en la importancia de desnaturalizar las retenciones, una medida que, según él, se ha mantenido por años debido a las necesidades fiscales del Estado. “No quiero naturalizar las retenciones. Nosotros tenemos que trabajar para que desaparezcan porque no las tiene nadie”, afirmó Busso.

Nuevos motores económicos y el impacto en la rentabilidad

Busso argumentó que la irrupción de nuevos sectores económicos, como el desarrollo de Vaca Muerta, la minería y los proyectos energéticos, que ya reciben incentivos y generan regalías para las provincias, representa una oportunidad para reevaluar la carga impositiva del agro. “A esos motores de la economía se los incentiva, se les baja el impuesto, las provincias reciben regalías y llegó la hora de que le toque al campo”, señaló.

El funcionario provincial destacó el peso que tienen las retenciones en la rentabilidad de los productores. Puso como ejemplo que, en zonas de alta productividad de Córdoba, como Marcos Juárez, un productor puede pagar el equivalente a 15 quintales de soja por hectárea en derechos de exportación, una cifra significativamente mayor al impuesto inmobiliario rural, que representa menos de un quintal.

Busso también advirtió sobre la falta de percepción del verdadero impacto económico de las retenciones. Explicó que, a diferencia de otros tributos, los derechos de exportación se descuentan al momento de comercializar la producción, lo que hace que muchos productores no dimensionen cuánto pagan. “¿Por qué no reaccionar con las retenciones y sí con el impuesto inmobiliario rural o una tasa municipal? La conclusión es porque el productor no las paga. No saca la plata del bolsillo para pagar. Vos pagás la retención y ni te enterás de lo que te descontaron”, precisó. Estimó que, durante la actual campaña agrícola, los productores cordobeses aportarán entre US$2000 millones y US$2200 millones al Estado nacional por este concepto.

El potencial de los biocombustibles

Más allá de las retenciones, Busso compartió su optimismo sobre el futuro de los biocombustibles, tras regresar del congreso Maizar. Resaltó las declaraciones del secretario de Coordinación de Energía y Minería de la Nación, Daniel González, quien abrió la puerta a que las provincias que lo deseen puedan avanzar con cortes de biocombustibles superiores a los obligatorios a nivel nacional. Para el ministro cordobés, esta posibilidad implicaría un “cambio de paradigma absoluto” por su impacto en las inversiones, el agregado de valor y la generación de empleo.

El ministro remarcó que una mayor utilización de bioetanol permitiría transformar más maíz dentro del país, impulsar nuevas inversiones industriales y generar empleo. Puso como ejemplo a Bio4, la planta de bioetanol de Río Cuarto, creada por productores agropecuarios. “Por cada punto de biocombustible, en este caso bioetanol, que se aumente es una empresa Bio4 nueva que se hace en Córdoba”, afirmó. Detalló que una inversión de esas características podría crear alrededor de 200 puestos de trabajo directos, lo que demuestra el potencial de la transformación de la producción para generar oportunidades.

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