Tragedia en Venezuela: encontraron muerto a Lucas Gámez, el niño argentino desaparecido tras los terremotos
Lucas Gámez, el niño argentino de nueve años que permanecía desaparecido tras los devastadores terremotos que sacudieron Venezuela a fines de junio, fue encontrado muerto este miércoles. El hallazgo pone fin a dos semanas de una intensa búsqueda que mantuvo en vilo a miles de personas dentro y fuera del país.
El cuerpo del menor fue recuperado entre los escombros de un edificio en el estado de La Guaira, la región más golpeada por los sismos. La noticia fue confirmada por la Cancillería argentina a este medio, un día después de que Lucas hubiera cumplido nueve años, una fecha que su familia había conmemorado con un emotivo acto frente al lugar de las tareas de rescate.
La desaparición de Lucas y el retorno familiar a Venezuela
Lucas había nacido en Buenos Aires en 2017. Sus padres, Blancalida Martínez Coronado y Marcos Gámez, ambos de nacionalidad venezolana, se habían establecido en Argentina en 2013 y residieron allí por más de una década. Sin embargo, a principios de este año, la familia decidió regresar a Venezuela por motivos personales, reinstalándose en Caracas.
El 24 de junio, día feriado en Venezuela por el aniversario de la Batalla de Carabobo, Lucas viajó junto a uno de sus tíos a La Guaira para disfrutar de un día de playa. Según la reconstrucción familiar, ambos regresaron al departamento donde se alojaban pocos minutos antes de que un doble terremoto, con magnitudes de 7,2 y 7,5, provocara el derrumbe de múltiples edificios y causara severos daños en diversas áreas del estado costero. Desde ese momento, el niño permanecía en calidad de desaparecido.
Dos semanas de búsqueda y esperanza
Durante los días posteriores al desastre, equipos de rescate venezolanos e internacionales trabajaron incansablemente entre los escombros del edificio donde se presumía que Lucas había quedado atrapado. La esperanza de encontrarlo con vida se avivó cuando los especialistas detectaron una fuente de calor corporal a unos diez metros de profundidad y lograron ubicar el teléfono celular del niño en el mismo sector. Incluso se construyó un túnel con la intención de acceder al lugar donde se creía que podían encontrarse sobrevivientes.
Los rescatistas también llevaron a cabo pruebas acústicas en un intento por detectar signos vitales, aunque con el paso de los días, las posibilidades de hallar personas con vida comenzaron a disminuir drásticamente. En apoyo al operativo de búsqueda, Argentina envió brigadas especializadas en rescate urbano, personal militar capacitado para catástrofes, médicos, enfermeros, ambulancias y equipamiento sanitario, utilizando aeronaves de la Fuerza Aérea, Aerolíneas Argentinas y un avión Embraer. Finalmente, fue un grupo de rescatistas brasileños el que logró recuperar el cuerpo del niño entre los restos de la estructura colapsada.
Un cumpleaños en medio de la angustia y la fe
Mientras las tareas de búsqueda continuaban, el lunes la familia decidió celebrar el noveno cumpleaños de Lucas frente al edificio derrumbado. Su madre llevó una torta con una vela y, junto a familiares y allegados, cantó el “feliz cumpleaños” con la profunda ilusión de que el niño pudiera ser encontrado con vida.
“Feliz cumpleaños hijo, así honramos tu vida, que pronto abrazaremos”
Había escrito Blancalida Martínez Coronado ese mismo día en sus redes sociales. Durante las últimas semanas, la mujer compartió mensajes diarios para informar sobre el avance del operativo y mantener viva la esperanza, difundiendo incluso videos enviados por compañeros de escuela y amigos de Lucas, quienes le dedicaron mensajes de apoyo y pidieron por su regreso. Horas antes de conocerse el trágico desenlace, la madre había anunciado que se alejaría temporalmente de las redes sociales.

