Un modelo cordobés revoluciona la cadena cárnica con integración y “hoteleros”
La desconexión entre el campo, el engorde y el mostrador ha sido históricamente uno de los grandes desafíos de la cadena ganadera argentina. Sin embargo, en Sacanta, Córdoba, un modelo innovador está logrando integrar estos eslabones, transformando la producción y comercialización de carne. Rodrigo Bosch, director comercial y socio de Pretto Agronegocios, destaca la sorpresa de muchos carniceros al ver por primera vez cómo se produce un animal en un feedlot, una anécdota que ilustra la brecha que este esquema busca cerrar.
El modelo de Pretto Agronegocios, liderado por Bosch junto a Mauricio y Mario Pretto, combina producción ganadera, agricultura, feedlot, financiamiento de inversores y comercialización de carne bajo una misma estructura. Esta planificación industrial abarca la recría, el engorde a corral y el abastecimiento directo a carnicerías. Además, el esquema se expandió al negocio bufalino, ofreciendo carne de búfalo como una alternativa de menor costo en el mercado.
El impulso del contexto y la figura del “hotelero”
El actual escenario económico y productivo ha impulsado este modelo integrado. Con un maíz a precios competitivos, la recuperación de la demanda exportadora y mejores cotizaciones para la hacienda, el negocio ganadero ha recuperado su atractivo. Bosch subraya que la relación entre el maíz y el kilo de carne se encuentra en un “muy buen momento”, beneficiando directamente al sistema de engorde a corral.
Una de las claves del éxito de Pretto Agronegocios es la incorporación de los “hoteleros”. Se trata de inversores que compran hacienda y la engordan dentro del feedlot de la empresa, pagando por kilo producido. Estos inversores tienen la opción de vender los animales por su cuenta o comercializar directamente la carne a través de la propia empresa. Entre ellos se encuentran abastecedores, cadenas de carnicerías, productores agrícolas e incluso personas sin vínculos directos con el sector agropecuario que buscan una inversión a corto plazo. “El animal sigue siendo propiedad del inversor. Eso para nosotros es muy importante”, destaca Bosch, quien ingresó a la empresa hace tres años como consultor y se incorporó como socio, impulsando un crecimiento acelerado que llevó a duplicar el área productiva y comercial tras una jornada abierta el año pasado.
Integración agrícola-ganadera y la oportunidad del maíz
La combinación estratégica entre agricultura y ganadería ha generado un negocio novedoso para muchos productores agrícolas, especialmente tras desafíos como la sequía y la chicharrita. Bosch relata cómo productores con maíz de calidad comprometida para exportación encontraron en Pretto Agronegocios una solución: “Nos pagaron con maíz, nosotros compramos la hacienda a su nombre y así resolvieron el problema. Lo que arrancó como una solución terminó siendo una oportunidad”.
Actualmente, la empresa consume unas 8.000 toneladas de maíz por año. Parte proviene de su propia producción y otra llega como forma de pago de agricultores, quienes logran vender su maíz a precio lleno, evitando los costos y descuentos asociados al transporte hacia puertos como Rosario. Esto puede duplicar su renta agrícola, según Bosch. El cálculo de que producir un kilo de carne demanda, en promedio, ocho kilos de maíz, permite proyectar costos y planificar ventas a futuro, con animales que ingresan al feedlot con 180 kilos y salen con alrededor de 380 kilos de faena tras unos 200 días de engorde.
Desafíos y oportunidades para la cadena cárnica argentina
El regreso de la exportación de carne ha sido un motor fundamental para el negocio, abriendo un camino que estuvo cerrado durante muchos años. Sin embargo, Bosch enfatiza la necesidad de aumentar la producción para abastecer tanto al mercado externo como al interno. “Durante años se mató la exportación y en los últimos 20 años no crecimos en cabezas. Hace 20 años había tres vacas por habitante; hoy hay una”, lamenta, señalando el desfasaje entre el crecimiento de la población humana y la animal.
Para incrementar la oferta de carne, Bosch propone dos caminos: retener más hembras y elevar el peso de faena. Mientras el mercado interno trabaja con animales de 370 o 380 kilos, un aumento a 400 o 450 kilos podría significar un incremento del 30% en el volumen de carne, siguiendo el ejemplo de países como Estados Unidos, donde se faenan animales de 600 kilos para consumo interno. Esto, a su juicio, permitiría abastecer mejor al mercado y estabilizar los precios para consumidores y carnicerías.
La cadena cárnica atraviesa un proceso de profesionalización forzada, donde la eficiencia, los costos y la escala son fundamentales. “Los beneficios que tenía la inflación, las devaluaciones y las tasas negativas ya no existen más”, explica Bosch, quien observa cómo carnicerías pequeñas luchan por su rentabilidad. En este contexto, Pretto Agronegocios también explora modelos de integración comercial con abastecedores y cadenas de carnicerías, buscando fijar valores y vender medias reses con meses de anticipación.
El auge de la carne de búfalo
Hace dos años, la empresa identificó una nueva oportunidad en el engorde y comercialización de búfalos. La principal ventaja económica radica en el menor costo inicial del animal, lo que se traduce en una diferencia de cerca del 20% respecto a la carne vacuna. Pretto Agronegocios comenzó con la compra de 300 búfalos para testear el mercado y hoy reporta un crecimiento en la demanda.
“Estamos generando una proteína de menor costo y con características muy buenas: es más magra y tiene más hierro”, explica Bosch. Afirma que, en degustaciones, el consumidor a menudo no distingue la diferencia con la carne vacuna, lo que posiciona a la carne de búfalo como una alternativa prometedora. El desafío ahora es defender la marca y garantizar la calidad del proceso.
El modelo de Pretto Agronegocios no solo es un caso de éxito empresarial, sino que propone un replanteo del esquema productivo nacional. “No es agricultura o ganadería, es la integración de los dos modelos de negocio. La Argentina tiene que transformar más proteína vegetal en proteína animal, es lo que hoy demanda el mundo”, concluye Bosch, señalando el camino hacia una producción más eficiente y competitiva.

