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PBI y reactivación: el INDEC relativiza el récord histórico de Javier Milei

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El relato de la reactivación económica oficial chocó esta semana con la frialdad de los datos estadísticos. Mientras el presidente Javier Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo, celebran lo que consideran un «récord histórico» de producción basándose en el crecimiento del 2,3% del Producto Bruto Interno (PBI) en el primer trimestre de 2026, los registros oficiales del INDEC exponen una realidad heterogénea, marcada por fuertes retrocesos en sectores clave como la industria, la construcción y el empleo.

Durante su reciente presentación en la Fundación Faro, el epicentro del pensamiento liberal-libertario que funciona como usina ideológica del oficialismo, Milei defendió el rumbo de su gestión de manera tajante.

“Ha habido un nuevo récord histórico de producción. Se cayeron las mentiras”

, sentenció el mandatario, en sintonía con las afirmaciones previas de Caputo sobre un supuesto máximo histórico en el Producto Bruto. Sin embargo, la perspectiva histórica relativiza el entusiasmo de la Casa Rosada.

Los números detrás del «récord»

El incremento del 2,3% promedio registrado entre enero y marzo de 2026 dista de ser un hito sin precedentes. Sin ir más lejos, el año 2025 cerró con una expansión del PBI del 4,4% —el punto más alto de la serie histórica iniciada en 2004—, mientras que en 2022 el crecimiento alcanzó el 6%. Lejos de una tendencia consolidada, los analistas económicos describen el escenario actual como un comportamiento de «sube y baja» permanente, condicionado por los fuertes desplomes previos: las caídas del 9,9% en 2020, del 2,2% en 2019 y del 1,9% en 2023.

El desplome de la economía real

La disparidad sectorial es el dato más preocupante para la sustentabilidad del programa oficial. Dentro de la industria manufacturera, un sector que representa el 18% del PBI, 15 de las 17 ramas analizadas muestran números en rojo. Los rubros más afectados son el textil, la producción de maquinaria y equipos, y la industria automotriz, con caídas interanuales que oscilan entre el 16% y el 26%. En paralelo, la construcción —que aporta entre el 5% y el 8% de la actividad— se mantiene en niveles inferiores a los registrados tanto en 2025 como en 2023.

La contracción también alcanza a la inversión productiva, que registró un retroceso del 10,4% en el primer trimestre de 2026, y al comercio mayorista, con una baja del 4%. Al sumar la industria, la construcción, el comercio y la inversión, se observa que el 40% de la actividad productiva nacional se encuentra en terreno negativo, lo que impacta de manera directa en la generación y sostenimiento de los puestos de trabajo.

Ganadores y el impacto en el empleo

La actual matriz económica muestra un fuerte sesgo hacia sectores primarios y financieros. Entre las pocas excepciones positivas de la gestión libertaria se destacan la refinación de petróleo, con un incremento del 19%, y la intermediación financiera, que anotó una suba del 18% en el primer trimestre de 2026 en comparación con el mismo período de 2023.

Este esquema de crecimiento concentrado tiene su correlato en el mercado laboral. Los datos duros señalan que el empleo informal ya supera el 44% de la fuerza laboral del país, lo que equivale a unas 9,5 millones de personas en condiciones de vulnerabilidad, bajos salarios y sin aportes previsionales. Además, la sangría de puestos de trabajo de calidad sigue siendo una herida abierta: entre noviembre de 2023 y marzo de 2025 se perdieron 216.000 ocupaciones registradas en el sector formal.

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