Precarización y deuda: los repartidores de apps ya deben casi $1 millón promedio a las plataformas
El impacto de la crisis económica y las nuevas dinámicas del empleo digital sumaron un complejo capítulo financiero en la Argentina. Según los últimos registros del Banco Central de la República Argentina (BCRA), se detectó un fuerte incremento del 122% en la cantidad de repartidores que recurren a préstamos otorgados por las propias aplicaciones de delivery para las que prestan servicios, acumulando una deuda promedio que ya alcanza casi el $1 millón por trabajador.
Este mecanismo de financiamiento interno opera mediante un sistema de retención directa. Las cuotas de los créditos solicitados por los trabajadores se descuentan de manera automática de las comisiones que generan por cada pedido entregado. En la práctica, esto significa que los repartidores ven recortados sus ingresos diarios antes de poder disponer de su dinero, lo que genera una rueda de dependencia financiera difícil de romper en el contexto inflacionario actual.
Tasas bajo la lupa y el debate por la inclusión
La modalidad abrió una fuerte polémica entre las partes. Desde el sector de los repartidores denuncian el elevado nivel de las tasas de interés aplicadas por las plataformas de entrega, advirtiendo que las condiciones de estos préstamos profundizan la vulnerabilidad de un sector que ya carece de estabilidad laboral y de los beneficios de un empleo bajo relación de dependencia tradicional.
Por el contrario, las empresas de delivery defienden la herramienta y aseguran que se trata de una vía de «inclusión financiera». Argumentan que estos microcréditos representan, para muchos de sus colaboradores, la única alternativa para acceder al financiamiento de consumo o para adquirir y reparar sus herramientas de trabajo —como motos, bicicletas o teléfonos celulares—, dado que suelen estar marginados del sistema bancario tradicional debido a su condición de monotributistas o trabajadores informales.

