Megaobra de Techint en Chile: el Pacífico ya abastece de agua desalinizada a las minas de cobre
Techint Ingeniería y Construcción, la firma argentina, puso en marcha uno de sus proyectos más ambiciosos en Chile. El sistema de desalinización y transporte de agua para el Distrito Norte (Saddn) ya opera, llevando agua desalinizada del océano Pacífico a las minas de cobre de la estatal chilena Codelco en el desierto de Atacama.
La infraestructura, que abarca desde la captación en el océano hasta el almacenamiento y distribución, provee de agua industrial a tres grandes operaciones mineras: Radomiro Tomic, Chuquicamata (la mina de cobre a cielo abierto más grande del mundo) y Ministro Hales. Se ubica en la región de Antofagasta, específicamente en la zona de Tocopilla, a más de 1500 kilómetros al norte de Santiago.
Rodrigo Larralde Campos, director adjunto de Proyectos de Techint E&C, destacó que “la llegada del agua desalinizada al Distrito Norte refleja la capacidad de ejecutar e integrar sistemas de alta complejidad en condiciones particularmente exigentes”.
Inversión millonaria y el rol del agua de mar en la minería chilena
El cliente de esta megaobra es Aguas Horizonte, un consorcio compuesto por la japonesa Marubeni y la canadiense-china Transelec. Invirtieron US$1000 millones para garantizar el suministro de agua industrial a Codelco durante 20 años, con el respaldo financiero de 14 bancos.
Chile, que produce un cuarto de la oferta mundial de cobre (5,7 millones de toneladas anuales), busca que para 2034 el agua del Pacífico represente el 66% del consumo minero, frente al 43% actual. Hace apenas 11 años, más del 90% del agua utilizada en la industria provenía del deshielo. Esta transformación responde a la creciente presión social por el uso de agua dulce para consumo humano, haciendo que las plantas desalinizadoras, aunque encarecen el costo del agua hasta cinco veces, sean una solución clave para la sostenibilidad de la principal actividad económica del país. Actualmente, Chile cuenta con 24 de estas plantas, y casi el 80% de su producción se destina a la minería.
Desafíos de ingeniería extrema y potencial para Argentina
El proyecto Saddn implicó una compleja ingeniería. La captación de agua marina se realiza a través de dos tuberías de 1,8 metros de diámetro y 740 metros de largo que alcanzan los 100 metros de profundidad. Una tercera tubería devuelve la salmuera a 540 metros mar adentro, utilizando difusores para minimizar el impacto en la vida marina. Para la instalación de las tuberías sobre el lecho rocoso, trabajaron cinco embarcaciones y 50 buzos, quienes utilizaron explosivos para limpiar el terreno. Una estructura de hormigón de ocho metros de diámetro anclada en el fondo marino realiza la primera filtración del agua.
Uno de los mayores retos fue la instalación del primer tramo del acueducto, de 48 pulgadas de acero, que asciende un farellón de 1000 metros de altura en solo 3000 metros de extensión, con pendientes de hasta 39 grados. Para ello, Codelco instaló un cablecarril para el ascenso de personal y carga pesada de hasta 14.000 kilogramos. Germán Ospina, supervisor general de ductos de Techint, explicó que “la zanja y la soldadura se hicieron de manera mucho más manual de lo habitual y con menos máquinas debido a la pendiente”.
Una vez en la cima, el acueducto recorre 160 kilómetros hasta las tres minas. El sistema consume 45 MW, alimentados por energía fotovoltaica de la planta solar Tamaya. En régimen pleno, el sistema tendrá capacidad para producir hasta 840 litros por segundo de agua desalinizada, con potencial de expansión a 1956 litros. Marco Matranga, director senior de Proyectos de Techint E&C, afirmó que “este logro sintetiza años de planificación, ingeniería y ejecución en condiciones altamente desafiantes”.
La experiencia chilena podría replicarse en Argentina. Alejo Calcagno, director de Operaciones del Área Sur de Techint, señaló que los yacimientos de cobre en ambos países, muchos binacionales, podrían llevar a que futuros proyectos mineros en el norte argentino recurran también al agua industrial del Pacífico. “Se puede extender un proyecto existente o se puede construir uno paralelo que los alimente, porque si no, la alternativa sería llevar agua del Paraná, que es mucho más cara”, explicó.

