Hidrovía: un aliado de Trump alertó sobre “influencia maligna” de China y DEME denunció sesgo a Milei
La licitación para la concesión de la Hidrovía, la Vía Navegable Troncal (VNT) por donde sale cerca del 80% de las exportaciones agroindustriales argentinas, se convirtió en un foco de tensión internacional. Un influyente legislador estadounidense y un consorcio liderado por la belga DEME, con respaldo de empresas de Estados Unidos, elevaron quejas formales sobre supuestas irregularidades y una presunta “influencia maligna” china en el proceso.
La controversia se intensificó con una carta enviada por Brian Mast, jefe de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes y cercano a Donald Trump, al secretario de Estado, Marco Rubio. En ella, Mast alertó sobre la “influencia maligna de China en América Latina”, específicamente en una de las ofertas que compiten por la concesión de 25 años para el dragado, redragado, balizamiento y mantenimiento de la VNT.
Paralelamente, el consorcio liderado por DEME le envió una misiva directa al presidente Javier Milei, denunciando un supuesto sesgo a favor de su competidor, Jan De Nul, y reclamando “condiciones equitativas” en la licitación, que contempla inversiones estimadas en US$10.000 millones.
La advertencia de Washington y los vínculos con China
La carta de Brian Mast a Marco Rubio, a la que accedió LA NACION y cuya existencia fue revelada por Reuters, fue enviada el 23 de abril. En el texto, Mast sostuvo que la empresa belga Jan De Nul, actual operadora de la Hidrovía y una de las dos finalistas, mantendría “vínculos profundos y permanentes” con entidades estatales de la República Popular China a través de su socia local, Servimagnus.
Les escribo para alertarlos sobre un preocupante suceso relacionado con la influencia maligna de China en América Latina. Si bien ya he planteado este asunto a la Embajada de Argentina, considero que requiere la intervención de los más altos niveles del gobierno argentino.
El legislador republicano también cuestionó el proceso licitatorio, afirmando que los pliegos favorecerían a Jan De Nul mediante requisitos técnicos “innecesariamente restrictivos” y un piso tarifario que limitaría la competencia de precios. “Otorgar el contrato a un consorcio respaldado por China sería inaceptable y dañino para la seguridad nacional de la Argentina, de Estados Unidos y para la relación bilateral”, sentenció Mast, indicando que esta información fue compartida con la embajada estadounidense en Argentina y con la comunidad de inteligencia de Estados Unidos.
Denuncia de sesgo y el rol de Santiago Caputo
El consorcio de DEME, que busca incorporar respaldo financiero y operativo de empresas estadounidenses como Great Lakes Dredge & Dock (GLDD), Clear Street y el fondo KKR, así como de organismos como la Development Finance Corporation (DFC) y la International Finance Corporation (IFC), también alzó la voz. Su carta a Milei, enviada el 14 de mayo, fue copiada a funcionarios clave de ambos países, incluyendo al ministro de Economía, Luis Caputo, y a los embajadores de Argentina y Estados Unidos.
Ingresamos al proceso licitatorio con optimismo, creyendo que su gobierno rompería con las viejas formas de hacer negocios en la Argentina. El proceso, tal como está siendo implementado actualmente, muestra un sesgo para favorecer al consorcio Jan De Nul-Servimagnus, perjudicando materialmente al consorcio DEME respaldado por Estados Unidos.
El documento advirtió que, de continuar el proceso bajo la “trayectoria actual”, la concesión “corre el riesgo de enviar el mensaje de que las viejas formas de hacer negocios en la Argentina todavía prevalecen”, lo que podría afectar futuras inversiones en infraestructura. La carta también cuestionó la actuación de la Agencia Nacional de Puertos y Navegación (Anpyn) y el requisito de una garantía de US$10 millones para impugnar decisiones administrativas.
El interés estadounidense en la licitación se enmarca en el fuerte alineamiento político entre Milei y Trump. Santiago Caputo, asesor clave del presidente argentino, viajó a Washington y mantuvo reuniones con Brian Mast y con Michael Jensen, director senior para el Hemisferio Occidental del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca. Caputo confirmó públicamente estos encuentros, destacando “la alianza estratégica con la Argentina” y la intención de profundizarla de manera “sistémica”.
Avance de la licitación y defensas
El 19 de mayo se abrió el tercer y último sobre de la licitación, correspondiente a la oferta económica. Tanto Jan De Nul como DEME ofertaron el piso de la banda tarifaria prevista en los pliegos. Dado que Jan De Nul había obtenido mayor puntaje en la evaluación técnica previa, quedó mejor posicionada para obtener la concesión.
A pesar de ello, la compulsa sigue rodeada de controversias. La Procuraduría de Investigaciones Administrativas (PIA) emitió un dictamen advirtiendo sobre posibles irregularidades y un eventual “direccionamiento” del proceso. El Gobierno rechazó estas acusaciones, argumentando que la licitación fue auditada por la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad) y contó con mesas participativas y apoyo de usuarios de la Hidrovía.
Tras la apertura del último sobre, DEME endureció su postura, manifestando “serias dudas” sobre el procedimiento y cuestionando la garantía de US$10 millones para impugnar. La empresa anunció que revisará los resultados con sus socios estadounidenses y analizará “los posibles pasos a seguir”.
Consultadas por LA NACION, Jan De Nul y Servimagnus rechazaron categóricamente las acusaciones sobre vínculos con China. Afirmaron que su propuesta muestra “con contundencia la contratación de tecnología de origen estadounidense” y que “deja bien clara la inexistencia de participación de empresas chinas en forma societaria o como proveedores”. Incluso, señalaron que, “por el contrario”, en la propuesta de DEME “las cámaras de videovigilancia de la VNT” tendrían un proveedor chino.

