Martín Fierro 2026: el detrás de escena de una noche de premios, polémicas y reencuentros
El salón Pacífico del hotel Hilton de Puerto Madero se convirtió anoche en el epicentro de la televisión argentina para la entrega de los siempre comentados Martín Fierro a la Televisión. Mientras por los parlantes se instaba a los invitados a tomar asiento, figuras como Wanda Nara, Marley, Darío Barassi y Vicky Xipolitakis aún no habían hecho su entrada, marcando el pulso de una ceremonia que, como cada año, guardó numerosos secretos detrás de cámaras.
Lo que se transmite por pantalla dista de lo que realmente sucede en el lugar: llegadas tardías, mesas que celebran antes de tiempo, encuentros inesperados y las ineludibles caras largas ante resultados que no eran los esperados. La noche estuvo plagada de estos detalles, que revelan la verdadera dinámica de una gala donde la emoción y la estrategia se entrelazan.
El ritual de la alfombra roja y los primeros brindis
A las 20:30, las puertas del Salón Pacífico se abrieron para recibir a los 685 invitados. Un detalle distintivo fue el snack de bienvenida: una “alfombra roja” comestible, elaborada con frutas, jalea de pimientos y cream cheese, que dibujaba las iniciales “MF” y la silueta de una estatuilla, un guiño creativo al espíritu de la noche.
Minutos antes de que la ceremonia comenzara oficialmente, las mesas principales aún esperaban a sus ocupantes. Alrededor de las 20:58, Mirtha Legrand hizo su aparición, ocupando la mesa número dos junto a su hija Marcela Tinayre. La diva de eltrece, ovacionada en varias ocasiones, estuvo acompañada por sus amigos Héctor Vidal Rivas, Alejandro Veroutis, Dany Mañas y Teté Coustarot. Una de las primeras en saludarla fue la cocinera Jimena Monteverde, con un efusivo abrazo.
La mesa número uno, tradicionalmente reservada para Susana Giménez, esta vez fue ocupada por Wanda Nara, su madre Nora Colosimo y el equipo de MasterChef Celebrity. A las 21:00, solo Damián Betular, Germán Martitegui y la madre de Wanda estaban sentados, a la espera de Donato De Santis y, más tarde, de la propia conductora, quien se demoró tras su paso por la alfombra roja y sus charlas con Iván de Pineda y La China Ansa.
Entre la euforia y los discursos que marcaron la noche
La mesa de la ficción Tafí Viejo, verdor sin tiempo, liderada por Luciano Cáceres, fue la más ruidosa y divertida de la noche. Sus integrantes comenzaron a brindar incluso antes de que Santiago del Moro diera inicio a la ceremonia, presagiando los premios que luego recibirían: Mejor Actor para Cáceres, Mejor Director y Mejor Ficción para la producción.
En otro sector del salón, Cristina Pérez y Lizy Tagliani, quien protagonizó un emotivo discurso contra las falsas denuncias, se mostraron muy cómplices, compartiendo selfies y risas. Durante uno de los cortes publicitarios, Guido Kaczka se cruzó con Luck Ra, intercambiando un cálido abrazo y palabras.
A medida que la ceremonia avanzaba, la atención de los invitados disminuía. El salón, inicialmente ordenado, se transformaba en un ir y venir de personas que buscaban saludar a colegas y amigos. Incluso Del Moro tuvo que pedir silencio y que todos regresaran a sus mesas durante el emotivo segmento del in memoriam.
Llegadas tardías, ausencias y el Martín Fierro de Oro
Vicky Xipolitakis ingresó veinte minutos después del comienzo, riendo junto a Marley, quien se disculpó por no llevar escarapela, temiendo que su beba Milenka se pinchara. Otros en llegar tarde, pero con justificación, fueron Nelson Castro y Dominique Metzger, quienes arribaron al Hilton minutos antes de las 22:00, tras conducir Telenoche. La ausencia de Mariana Fabbiani, nominada en conducción femenina, se sumó a las ya conocidas de Susana Giménez, Juana Viale y Mario Pergolini, aduciendo un malestar personal.
Analía Franchín se alzó con la estatuilla a Mejor Panelista por su labor en A la Barbarossa. Emocionada, declaró a LA NACION:
“Mucha emoción, lo espero desde 1999 y siempre amagué. Perdí a mi madre hace poco, así que pienso que es una buena señal este premio”.
Sobre las críticas a la ceremonia, fue contundente: “Siempre hay polémica, pero yo no me enganché; hay que creer en el premio cuando ganamos y cuando perdemos, y creo que Aptra es una gran institución y hay que celebrarlo”.
Reconciliaciones y sorpresas en las ternas
Las miradas también estuvieron puestas en la supuesta “pica” entre Santiago del Moro y Marley. Del Moro, pícaro, saludó a su colega desde el escenario: “Pará, que lo vi entrar a Marley. Lo saludo, que después dicen que no saludo a Marley”. Al subir a recibir su estatuilla a Mejor Programa de Viaje, Marley respondió: “Nos saludamos con Santi, ya no hay tema del que hablar, nos amigamos”. Del Moro remató: “El próximo viaje… ¡a la Luna vamos!”.
Uno de los momentos más esperados fue el reencuentro de Moria Casán y Georgina Barbarossa, distanciadas por años. Aunque la estatuilla a Conducción Femenina la ganó Wanda Nara, Del Moro las invitó a subir al escenario junto a Carmen Barbieri. Las tres, conocedoras del show, se dieron un beso y sonrieron para las cámaras. Sin embargo, al bajar, Barbarossa aclaró: “Nos saludamos. No nos amigamos”.
La victoria de Wanda Nara como Mejor Conductora fue una de las más cuestionadas. En su discurso, Nara expresó:
“A veces nosotras mismas nos creemos cuando nos dicen que no podemos o no nos merecemos algo o un lugar. Y yo desde acá quiero decir que es verdad, arranqué con unas zapatillas, como dicen algunos periodistas, en mal estado, pero siempre soñé y siempre creí en mí”.
Además, enfatizó la importancia de que las mujeres persigan sus sueños y trabajen. La categoría, que incluía a figuras como Moria Casán, Georgina Barbarossa, Mariana Fabbiani, Karina Mazzocco, Pamela David y Verónica Lozano, generó sorpresa. Yanina Latorre, en diálogo con LA NACION, sentenció: “Me sorprendió demasiado. Hay conductoras mucho mejores y que laburan en vivo todos los días y me pareció medio como de víctima todo lo que dijo en el escenario. Pero, bueno, es Wanda”.
Mirtha, “de fierro”, y el Oro para Guido Kaczka
Mirtha Legrand, quien tenía previsto retirarse después de su terna, recibió su estatuilla a Labor Periodística Femenina pasada la medianoche. A diferencia de otros años, un miembro de Aptra le acercó el micrófono a su mesa.
“El otro día fui a mi escritorio a ver cuántos tenía. Tengo 34 y cada año me da más placer”,
dijo, y saludó a sus compañeras de terna, Soledad Larghi y Carolina Amoroso. Con su característico humor, agregó:
“Vengo porque me fascina estar con actores y colegas; si Dios me da salud, seguiré viniendo porque yo, señores, soy como el Martín, soy de fierro. Gracias por el premio 35. Me voy a descansar porque esta noche ha sido maravillosa; me llegó al corazón, a mi alma y vida. El año que viene voy a ser centenaria y voy a seguir viniendo. Voy a seguir mientras me dé la salud; no se van a librar de mí”.
Minutos después, Guido Kaczka la emocionó al agradecerle, definiéndola como “lo único unánime en la televisión”. Kaczka, tras recibir premios por su programa de entretenimientos y como conductor, se llevó el máximo galardón de la noche: el Martín Fierro de Oro. Antes, con dos estatuillas en mano, había remarcado a LA NACION: “Son premios que hablan del laburo, que es lo que nos gusta hacer”.

