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El Vaticano registra más de 100 denuncias por abusos en el Sodalicio de Perú

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El Vaticano ha superado las cien denuncias formales por abusos cometidos dentro del suprimido Sodalicio de Vida Cristiana (SVC) en Perú. Así lo confirmó este viernes Jordi Bertomeu, el emisario de la Santa Sede designado por el Papa Francisco y ratificado por León XIV, quien lidera las investigaciones y el proceso de liquidación de la organización y sus anexas para la indemnización de las víctimas.

Bertomeu, quien se encuentra en Lima para recibir nuevas acusaciones en un plazo especial que se extiende del 4 al 22 de mayo, estimó en declaraciones a periodistas que la cifra real de víctimas podría duplicar el número actual de denuncias. El comisario papal describió las situaciones que ha debido investigar como “muy lamentables” y subrayó la gravedad de los hechos.

Reclamo a las autoridades peruanas y situación de Figari

Durante su estancia en la capital peruana, Jordi Bertomeu instó a las autoridades locales a aplicar las sanciones correspondientes a los responsables y a reclamar la entrega de Luis Fernando Figari, fundador de la sociedad, quien actualmente reside en Italia. La presencia de Figari en Italia ha sido un punto de controversia y un obstáculo en el avance de la justicia para las víctimas peruanas del Sodalicio.

La misión de Bertomeu no solo se centra en la recopilación de testimonios, sino también en la compleja tarea de desmantelar la estructura del Sodalicio y garantizar que se establezcan mecanismos efectivos para la reparación y el apoyo a quienes sufrieron abusos. Este proceso busca asegurar que se haga justicia y que se evite la repetición de tales crímenes dentro de las instituciones eclesiásticas.

El Sodalicio de Vida Cristiana: una historia de polémica

El Sodalicio de Vida Cristiana, fundado en 1971 por Luis Fernando Figari, fue durante décadas una influyente comunidad religiosa en Perú y otros países. Sin embargo, en los últimos años, la organización ha sido objeto de múltiples denuncias por abusos sexuales, físicos y psicológicos, así como por un ambiente de autoritarismo y encubrimiento. Estas acusaciones llevaron a la intervención y posterior supresión de la sociedad por parte del Vaticano, en un esfuerzo por sanear sus estructuras y enfrentar de manera directa las denuncias.

La apertura de nuevos plazos para recibir denuncias y la presencia de un emisario papal de alto nivel como Jordi Bertomeu, quien ha tenido un rol clave en otras investigaciones de abusos dentro de la Iglesia, demuestran la determinación de la Santa Sede en abordar esta problemática. Sin embargo, la efectividad de estas medidas dependerá en gran parte de la colaboración de las autoridades civiles y de la capacidad para llevar ante la justicia a todos los responsables, incluyendo a su fundador.

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