Gendarme condenado por coordinar tráfico de 161 kilos de cocaína
El Tribunal Oral Federal N°1 de Salta
condenó al sargento Carlos Alberto Sorani, exjefe del área de Inteligencia del Escuadrón N°52 “Tartagal” de Gendarmería Nacional, a la pena de 9 años de prisión. Sorani, con 26 años de carrera y experto en investigación de narcotráfico, fue hallado culpable de coordinar el transporte de 161 kilos de cocaína desde el norte argentino, aprovechando su conocimiento interno de las fuerzas de seguridad para operar con el crimen organizado.
La sentencia unánime, dictada por las juezas Marta Liliana Snopek, Gabriela Elisa Catalano y María Alejandra Cataldi, lo consideró coautor del delito de transporte de estupefacientes agravado por el número de intervinientes y por su calidad de funcionario público. El caso se remonta a mayo de 2025, cuando se descubrió la millonaria carga ilegal oculta en una camioneta en la localidad de Aguaray.
La trama delictiva: de la detención a las condenas
La investigación, a cargo de la fiscal federal Lucía Orsetti y la auxiliar fiscal Lourdes Milani de la Sede Fiscal Descentralizada Tartagal, desentrañó una compleja red. El 5 de mayo de 2025, personal del Escuadrón 54 “Aguaray” detuvo una camioneta Ford Ranger en la Ruta Nacional 34. Un control exhaustivo, facilitado por un can antinarcóticos, reveló un doble fondo en la caja, zócalos y piso del vehículo, donde se ocultaban 173 paquetes que sumaban 161 kilos de cocaína, marcada con el logo del delfín.
El conductor, Oscar Navarro, y su pareja, Gloria Cardozo, que viajaba con un menor de edad para no levantar sospechas, fueron inmediatamente detenidos. Este hallazgo fue el punto de partida para identificar a Sorani como el cerebro detrás de la operación, quien había reclutado al cabo 1° Alexis Aguirre, otro gendarme con experiencia en unidades antidrogas, y a Héctor Horacio Acosta, un vecino de Profesor Salvador Mazza que facilitó un galpón para acondicionar la camioneta con la droga.
La fiscalía también identificó a Gustavo Ariel Barrios como el proveedor de la droga y presunto jefe de la organización, actualmente prófugo con pedido de captura nacional e internacional en otra causa por narcotráfico.
Conexiones y logística del tráfico
La operación de narcotráfico comenzó a gestarse el 30 de septiembre de 2024, cuando Sorani y Aguirre se reunieron en Salta con Barrios, quien en ese momento ya estaba evadiendo un arresto domiciliario. En ese encuentro, Barrios proveyó la Ford Ranger que sería utilizada para el traslado de la droga proveniente de Bolivia.
El plan sufrió varios reveses. En noviembre de 2024, el cabo Aguirre fue interceptado en Misiones con la camioneta, cuya cédula verde no estaba a su nombre. Luego, en marzo de 2025, un operativo en Aguaray detectó el doble fondo del vehículo, pero sin droga, lo que no impidió su circulación. Finalmente, la camioneta fue ocultada en el galpón de Acosta en Salvador Mazza.
El 25 de abril de 2025, Sorani y Barrios intentaron convencer a Aguirre de realizar el viaje con la droga, pero ante su negativa, el “plan B” fue reclutar a Navarro. El 5 de mayo, los gendarmes Sorani y Aguirre retiraron la camioneta del galpón de Acosta y se la entregaron a Navarro, actuando ellos mismos como “punteros” en un Chevrolet Cruze.
Un “experto criminal” que “se cruzó de bando”
Durante el juicio, las fiscales resaltaron la paradoja del caso:
“Este experto en inteligencia criminal que juró cuidar la frontera, luchar contra el crimen y la delincuencia, se cruzó de bando e hizo todo lo contrario”.
Se destacó que Sorani intervino activamente en la coordinación, llegando incluso a suspender temporalmente el traslado cuando se enteró de la visita a la zona de la entonces ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich.
La fiscalía subrayó que la cocaína secuestrada, con un valor superior a los 2824 millones de pesos y una pureza del 58%, permitiría producir más de 936.000 dosis destinadas al consumo. El tribunal desestimó la defensa de Sorani, quien alegó una “conspiración en su contra”. La jueza Snopek sentenció: “A Sorani le gusta andar al filo de la navaja, y esa navaja se la clava”. Su colega Cataldi calificó la versión del acusado como “una película que quiso vendernos”, mientras que la magistrada Catalano enfatizó que Sorani, como gendarme, “debió haber detenido” a Barrios en lugar de reunirse con él.
Otros implicados ya habían sido condenados: Navarro a 4 años y 6 meses de cárcel, Cardozo a 3 años de prisión en suspenso. Posteriormente, Aguirre recibió 6 años y Acosta 5 años de prisión, todos como coautores del delito de transporte de estupefacientes agravado.

