Política

Kicillof enfrenta fuerte resistencia interna para su proyecto presidencial 2027

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El gobernador bonaerense, Axel Kicillof, acumula crecientes resistencias dentro de su propio espacio político, el peronismo y el kirchnerismo, mientras avanza en un incipiente armado presidencial con miras a 2027. Gritos como “Pedí por Cristina, Axel” y “Queremos saber cómo vamos a liberar a Cristina” interrumpieron recientemente una de sus exposiciones en La Plata, evidenciando la tensión que atraviesa su figura.

El malestar con Kicillof y sus principales operadores, el ministro de Gobierno Carlos “Carli” Bianco y Andrés “Cuervo” Larroque, es palpable en diversas tribus partidarias. En el ala dura del kirchnerismo y La Cámpora, la caracterización de Kicillof roza la hostilidad, describiéndolo en estricto off como un dirigente “faccioso”, “mesiánico” y “monotemático”. Le achacan falta de escucha, aislamiento con su entorno y apurar una candidatura nacional, repitiendo —según ellos— el error de Horacio Rodríguez Larreta de romper con su jefe político y quedarse sin aliados.

Críticas transversales y debilidad territorial

Las críticas no se limitan al kirchnerismo. Un histórico dirigente del PJ, ajeno a la interna con Cristina Fernández de Kirchner, dispara que Kicillof y sus operadores “tienen una concepción de centro de estudiantes, de manual frepasista sin ninguna amplitud”. Este referente señala la debilidad territorial del gobernador, advirtiendo que su gabinete provincial es una “cooperativa loteada” por distintos actores del peronismo y que, en una reciente convocatoria, los intendentes de la Provincia le “vaciaron la mesa”.

La resistencia también tiene un componente geográfico. “Quiere ser presidente con la lógica del AMBA y así es imposible. ¿Cómo va a ganar si no suma votos en Santa Fe, Córdoba, la Ciudad y Entre Ríos?”, plantea un diputado del Peronismo Federal, quien participó del reciente encuentro de Parque Norte. Añade que, aunque Kicillof esté ahora enfrentado a Cristina, en el interior del país “aún lo ven como kirchnerista”.

En el Frente Renovador de Sergio Massa, si bien no se muestran “encarnizados” con el gobernador, marcan una “distancia técnica”. Argumentan que Kicillof “está construyendo una línea interna en el peronismo en vez de un armado presidencial”, repitiendo un modelo que funcionó en la Provincia, pero que, a nivel nacional, “las lógicas son diferentes”. Incluso en sectores sindicales tradicionales lo tildan de “anacrónico”: “Acaba de publicar un libro sobre Keynes en 2026. Está fuera de enfoque. La gente pide que le hablen del futuro y él mira para atrás”, apunta el jefe de un gremio.

El fantasma del 5% y los otros postulantes

Ante este frente fragmentado, un influyente dirigente peronista le recomendó a Kicillof “abrir el juego de manera urgente” por una razón “estrictamente matemática”: el fantasma del 5%. La preocupación radica en que, si el armado se cierra y algún sector disconforme del peronismo decide ir por fuera del PJ en 2027, ese pequeño porcentaje de votos podría frustrar las chances de Kicillof de llegar a la Casa Rosada. El trauma es conocido: en 2017, los puntos que cosechó Florencio Randazzo impidieron a Cristina Kirchner ganarle a Esteban Bullrich. El PJ busca retener “hasta el último casillero” para evitar un balotaje, donde el antiperonismo podría imponerse.

Además de Kicillof, otros nombres ya se perfilan para 2027. El sanjuanino Sergio Uñac se lanzó oficialmente, y se menciona al tucumano Juan Manzur y al santiagueño Gerardo Zamora. Sergio Massa también figura en la grilla, a la espera de un escenario electoral favorable el próximo año. Una conjetura que circula entre los caciques partidarios y que asoma como potencial peligro para Kicillof es la posibilidad de que Cristina, Massa y Máximo Kirchner decidan bendecir una candidatura alternativa, como la de Uñac, dejándolo aislado en una interna.

En el kicillofismo no descartan esa posibilidad, aunque la relativizan: “Hay que estar preparados para ir a una PASO y ganará el que sea más competitivo”, plantean. En La Cámpora, si bien descree de la amenaza de una ruptura, algunos sectores ya ensayan un control de daños. El gobernador riojano Ricardo Quintela visitó esta semana el bloque del PJ del Senado y se fotografió con sus integrantes, donde se habló de impulsar una mesa política que contenga a Kicillof, Máximo, Massa, gobernadores y referentes de peso como José Mayans, Jorge Capitanich y Uñac, para evitar una diáspora.

La réplica del kicillofismo y el apoyo sindical

Desde las filas del “Kicillof Presidente” recogen el guante y devuelven las críticas. Sostienen que Cristina y Máximo “directamente no quieren que el gobernador llegue a la Casa Rosada” y desestiman las cumbres alternativas como la de Parque Norte, argumentando que “los que estuvieron ahí no tienen sustancia territorial. Solo presionan para conseguir algo”.

En La Plata también sostienen que en el peronismo —y en particular el kirchnerismo— no aceptan que Kicillof haga su recorrido “con este nivel de autonomía”, lo que genera una dinámica donde “todos quieren condicionar”. Acusan a La Cámpora de tener problemas con todo el mundo y de quedarse sin agenda más allá del lema “Cristina Libre”. Un dirigente alineado con Kicillof sintetiza: “Ellos quieren equiparar la situación con la de Lula en Brasil, pero acá no hay ninguna posibilidad de que Cristina salga libre si no es por un indulto de un gobierno peronista”.

En sectores gremiales que apoyan a Kicillof, como el de Héctor Daer, ex triunviro de la CGT y mandamás del gremio de Sanidad, sostienen que el gobernador tiene claro que para ganar en 2027 deberá ampliar su base de sustentación. “Tiene que juntar a todo el peronismo y arañar a pedazos de votantes de otros partidos, como el radicalismo y el socialismo”, afirman. Daer, quien llevó a Kicillof al congreso de la Federación de Trabajadores de la Sanidad en La Falda, Córdoba, lo recibió sin rodeos, expresando que lo consideraban el mejor postulante del peronismo para 2027.

Este lunes, Kicillof tiene prevista una charla en el Colegio Nacional de Buenos Aires, una actividad cerrada organizada por el centro de estudiantes. La incógnita es si, una vez más, los alumnos identificados con La Cámpora lo interpelarán por Cristina. La mayor amenaza para Kicillof, en definitiva, no proviene de la oposición sino de la compleja interna peronista, donde “a veces con el 5% alcanza” para frustrar un proyecto presidencial.

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