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Bapro: “No veo rebote del crédito ni baja de la mora, ni siquiera con tasas más bajas”

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El presidente del Banco Provincia (Bapro), Juan Cuattromo, expresó una visión pesimista sobre la situación económica actual, contradiciendo las expectativas de recuperación del crédito y descenso de la morosidad que promueve el gobierno de Javier Milei. Según Cuattromo, cualquier mejora en este frente sería “circunstancial” y se daría “por las malas razones”, en un contexto de deterioro de los ingresos y precarización laboral.

Economista egresado de la UBA y exsubsecretario de Programación Macroeconómica durante la gestión de Axel Kicillof, Cuattromo preside el Bapro desde diciembre de 2019. En una entrevista con LA NACION, el funcionario analizó la coyuntura económica y el rol de la banca pública en un escenario de profunda recesión.

Estabilidad con “pies de barro” y depresión de la demanda

Cuattromo calificó la economía como “mal” y si bien reconoció una “sensación de estabilidad financiera”, advirtió que esta tiene “pies de barro”. Explicó que dicha estabilidad se asienta en una depresión de la demanda, un objetivo del Gobierno para mantener el dólar tranquilo y forzar una baja de la inflación. Esta estrategia, aunque genera una calma aparente en el corto plazo, se apoya en el aporte de divisas del sector exportador (agro e hidrocarburos).

El presidente del Bapro cuestionó la sostenibilidad de una estabilidad anclada en la represión de todos los sectores no beneficiarios del esquema. “Los perjudicados son sectores que afectan las condiciones de vida de una amplia parte de la población, que ya enfrenta situaciones muy angustiantes”, señaló, enfatizando el impacto negativo en la calidad de vida de los ciudadanos.

El desafío del Bapro: refinanciación ante la mora

Ante este panorama, el Banco Provincia, como banco público, ha reorientado su estrategia. Cuattromo afirmó que el enfoque principal ya no es generar nuevos créditos, sino brindar planes de refinanciación a sus clientes debido a una mora que “estalló”. Para ello, se identificaron los focos del problema, diferenciando la situación de empresas y familias.

En el segmento de empresas, el ajuste monetario se sintió con fuerza a partir de septiembre y octubre del año pasado. Desde entonces, el Bapro puso a disposición herramientas competitivas, lo que les permitió crecer 2,5 puntos en el share de financiamiento a empresas, en contra de la tendencia general del sistema. Este acompañamiento se traduce en la reestructuración de deudas, transformando endeudamientos cortos y costosos en préstamos más largos y de menor costo para que las empresas recuperen flujo de caja. Cuattromo aclaró que, si bien la participación general de crédito al sector privado podría haber caído ligeramente, el banco ajustó su estándar de colocación para evitar el sobreendeudamiento y no generar deudas impagables.

Atención a familias y el impacto de Cuenta DNI

La situación de individuos y familias presenta una naturaleza distinta, con una morosidad más grande y una afectación de ingresos más importante. El Bapro se centró en acompañar con refinanciaciones, especialmente en el segmento de familias con menos de cuatro salarios mínimos, vitales y móviles. Para ellos, se lanzó una línea con una tasa reducida a la mitad, fijada en 41,67%, con plazos de hasta 60 meses. En el primer trimestre, se generaron 260.000 millones de pesos en este tipo de operaciones, cifra que multiplica por siete la del mismo período del año anterior. Para casos de mora tardía, se mantienen plazos de hasta 72 meses y, en situaciones críticas, se habilitan herramientas de salida definitiva que pueden incluir quitas de capital.

Cuattromo destacó que, si bien el Bapro es un banco con una importante cartera de empleados públicos, la morosidad es transversal. El mayor foco de problemas no se encuentra en ese segmento, sino en los clientes incorporados a través de plataformas como Cuenta DNI. El banco pasó de 4,5 millones de clientes en 2019 a 10 millones en la actualidad, con un 90% de los créditos personales colocados a través de canales digitales.

La mayor morosidad se observa en el rango etario de 18 a 30 años, lo que Cuattromo atribuye a una diferente aproximación al dinero y educación financiera. Esta situación obligó al banco a adaptarse a un nuevo perfil de riesgo, exponiéndose a una demanda de crédito distinta y a un nivel de morosidad que antes no estaba tan reflejado, explicado por la transformación del mercado de trabajo y el deterioro de los ingresos.

Finalmente, Cuattromo reiteró su desacuerdo con la visión oficial sobre la recuperación económica. “Veo que los ingresos reales y el mercado de trabajo se siguen deteriorando y que hay una precarización creciente mes a mes”, afirmó, basándose en el monitoreo del empleo privado en la provincia que realiza el Bapro a través de su ART. Concluyó que, si hubiera un rebote del crédito o una baja de la mora, sería por “malas razones”, es decir, por soluciones que empeoran la situación a futuro al no estar dadas las condiciones macroeconómicas virtuosas.

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