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El Gobierno busca un «reseteo» de gestión con el Mundial de Fútbol como «anestésico»

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El Gobierno nacional deposita sus esperanzas en el inminente Mundial de Fútbol, que dará inicio el próximo 11 de junio, como una herramienta clave para oxigenar su gestión. En Balcarce 50, se ilusionan con que el mes que durará el certamen funcione como un «anestésico» o «una bocanada de aire» que permita resetear la agenda pública, opacada durante 70 días por el denominado «caso Adorni».

Desde la Casa Rosada descartan un «relanzamiento» con nuevos nombres, pero sí una clara intención de «retomar la agenda de una vez». La sensación de hartazgo por las repercusiones del «Adorni Gate», que incluyen revelaciones periodísticas y judiciales sobre el patrimonio y viajes del jefe de Gabinete, es extendida entre los miembros del Gabinete.

En este contexto, el oficialismo cree que el «paréntesis» mundialista posibilitará la consolidación de mejoras económicas. La reciente baja de la inflación a 2,6% en abril, frente al 3,4% de marzo, es celebrada como un indicio de una senda que, según el Gobierno, se «profundizará» y se traducirá en «signos de mejora cada vez más palpables».

El Mundial como oportunidad para retomar la iniciativa

La principal aspiración del Gobierno durante el Mundial es recuperar el control de la agenda pública, algo que le ha resultado esquivo desde principios de marzo. Cada intento de imponer sus temas fue frustrado por nuevas revelaciones relacionadas con los gastos y viajes de Manuel Adorni, el jefe de Gabinete. «Necesitamos retomar la iniciativa», insisten fuentes cercanas al poder ejecutivo.

Sin embargo, los números de la conversación social sugieren que el «caso Adorni» sigue muy presente en el interés de la ciudadanía. A pesar de los objetivos de la cúpula libertaria, aún no hay precisiones sobre una estrategia concreta para lograr este cambio de foco, lo que choca con la realidad de que el tema ha dañado sistemáticamente la imagen de la gestión y del propio presidente Javier Milei.

«Necesitamos el aire que nos va a dar el Mundial y que Argentina gane. Es un gran anestésico», sinceró un importante funcionario del Poder Ejecutivo.

Otro hombre del corazón libertario completó: «Viene muy bien», mostrando su deseo de que el Mundial «se empiece a instalar cada vez más en los medios». En la Casa Rosada entienden que, tras la finalización del campeonato en julio, «se va a precipitar todo» en referencia al inicio de los aires electorales de 2027, lo que podría endurecer el juego de los dialoguistas, especialmente si la economía no muestra mejoras significativas.

Presiones internas y la declaración jurada de Adorni

El «caso Adorni» sumó presión a un Gabinete ya atravesado por las tensiones económicas y los recortes de fondos por 2,5 billones de pesos, dispuestos la semana pasada mediante una decisión administrativa firmada por Adorni y el ministro de Economía, Luis Caputo.

A pesar de la fe puesta en el Mundial, el Gobierno no ignora que antes de que ruede la pelota, Adorni deberá presentar su declaración jurada, con fecha límite el 31 de mayo. Si bien reconocen que «hará ruido», insisten en que el funcionario «aclarará todo» y que «los números cierran». Esta situación, sin embargo, no explica por qué el caso ha horadado la imagen presidencial durante 70 días.

La presentación de la declaración jurada ya generó tensiones internas, como la recomendación pública de Patricia Bullrich, jefa del bloque libertario en el Senado, para que Adorni la presentara «de inmediato». Una declaración que requirió la intervención del propio Milei, quien afirmó que Bullrich había «spoileado» a Adorni y que la presentación ocurriría en los próximos días. Cerca de Adorni, sin embargo, negaron esa urgencia.

Estos ruidos internos son parte de lo que el Gobierno espera dejar atrás con el «paréntesis» mundialista, aunque saben que no se trata de una parada fácil.

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