José Luis Manzano: El operador multisectorial que conecta a Milei con Sánchez
José Luis Manzano, una figura con décadas de influencia en el entramado político y empresarial argentino, emerge nuevamente en el centro de la escena, demostrando una habilidad camaleónica para operar en distintos frentes ideológicos. Conocido por su pragmatismo y olfato para los negocios, Manzano se mueve entre la órbita de La Libertad Avanza en Argentina y el socialismo de Pedro Sánchez en España, un contraste que subraya su singular estrategia.
En Argentina, Manzano ha capitalizado su cercanía con el oficialismo. Recientemente, concretó la venta de una refinería, un poliducto y estaciones de servicio a YPF por 25,2 millones de dólares, activos que había adquirido previamente por 10 millones de dólares durante la gestión de Alberto Fernández. Este movimiento no solo evidencia su capacidad para generar valor en operaciones estatales, sino que también lo posiciona en la mira de una posible adquisición de la red Raizen Argentina, que opera las estaciones de servicio Shell y representa el 18% del mercado de combustibles en el país.
Conexiones libertarias y estrategia de lobby
La influencia de Manzano en el gobierno de Javier Milei se articula a través de figuras clave. Su llegada al entorno de Karina Milei, hermana y secretaria general de la Presidencia, se dio por intermedio de Bettina Bulgheroni y Santiago Viola. Viola, actual secretario de Justicia y apoderado de La Libertad Avanza, es una pieza fundamental en las negociaciones de pliegos judiciales y su madre, Claudia Balbín, abogada y operadora judicial de Manzano, fue nombrada directora de Edenor, distribuidora energética que Manzano también adquirió durante el gobierno anterior.
La relación con el oficialismo se profundizó en noviembre pasado, cuando Manzano facilitó un encuentro entre Javier Milei y Mercuria Energy Group en Miami. Esta compañía, uno de los mayores traders de energía del mundo, con casa central en Ginebra, Suiza (donde Manzano reside y paga sus impuestos), se perfila como socio estratégico en la potencial adquisición de Raizen Argentina. La trayectoria de Manzano, experto en hacer y “crear” negocios con el Estado, se alinea con la visión pragmática de ciertos sectores del oficialismo.
Manzano en España: Negocios con el socialismo
Paradójicamente, mientras en Argentina Manzano defiende la agenda libertaria, en España se asocia con el socialismo de Pedro Sánchez, un declarado adversario político de Milei. Manzano, tras adquirir Telefónica de Perú, conformó el consorcio SIETE (Servicios Integrados de Entretenimiento Televisivo) con socios cercanos al gobierno de Sánchez. El objetivo es competir por la codiciada Séptima, una nueva frecuencia de televisión digital terrestre que el gobierno español planea licitar, en una movida que muchos interpretan como un impulso a la reelección de Sánchez.
Esta incursión en el ámbito mediático español se complementa con una estrategia de lobby más tradicional: la apertura de una sucursal de su restaurante Gurisa en Madrid, replicando el modelo de su exitoso Roldán en Buenos Aires. Estos establecimientos funcionan como puntos de encuentro para figuras del poder –empresarios, políticos, jueces y funcionarios–, consolidando su red de contactos y su influencia en ambos continentes.
La interna libertaria y los movimientos en el Gabinete
Paralelamente a las maniobras de Manzano, la interna dentro de La Libertad Avanza continúa generando tensiones. Karina Milei logró designar a Sebastián Pareja al frente de la estratégica Comisión Bicameral de Inteligencia, un cargo que había sido prometido a Cristian Ritondo. Esta decisión expone la pugna de poder con Cristian Auguadra, jefe de la SIDE, y con el propio Santiago Caputo, quien, a pesar de mantener influencia en áreas clave, ha visto mermar su rol como interlocutor principal, dejando a Karina Milei como la figura decisoria central.
Otros movimientos recientes incluyen la salida de María Luz Landívar de la Dirección Nacional Electoral, reemplazada por Juan Pablo Limodio, una decisión impulsada por el ministro del Interior, Guillermo Francos (no Santilli como indica la fuente, es un error de tipeo). En este contexto, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, volvió a generar controversia al exigir la declaración jurada del vocero presidencial Manuel Adorni, una acción interpretada como una represalia por el veto de Karina Milei al ingreso de Gerardo Millman a un cargo en el gobierno.
Estos episodios reflejan la complejidad de un gobierno en construcción, donde los intereses políticos y económicos se entrelazan con las dinámicas internas de poder, mientras figuras como José Luis Manzano demuestran una vez más su habilidad para navegar y prosperar en aguas turbulentas, sin importar las ideologías de turno.

