Narcoavioneta en Santa Fe: buscan a dos hermanos, uno con domiciliaria
ROSARIO.— Dos hermanos, uno de ellos con prisión domiciliaria por narcotráfico y el otro empleado portuario, se convirtieron en los prófugos más buscados tras la incautación de una avioneta con 321 kilos de cocaína en un campo de Villa Eloísa, Santa Fe. Se trata de Juan Cruz y Santiago Borras, oriundos de Roldán, quienes habrían atropellado a un gendarme durante la huida, dejándolo gravemente herido en terapia intensiva en Rosario.
El operativo, que tuvo lugar este martes, desbarató un nuevo eslabón en la creciente cadena de narcotráfico aéreo que utiliza la pampa santafesina como punto de aterrizaje para cargamentos provenientes de Bolivia. Los investigadores sospechan que esta droga no está destinada al consumo interno, sino al contrabando internacional, con Europa, Asia y Oceanía como destinos finales, donde el valor de la cocaína se multiplica exponencialmente.
El perfil de los prófugos: domiciliaria sin control y nexos portuarios
La situación de Santiago Borras agrega un matiz particular al caso. Condenado a cuatro años de prisión en 2014 por narcotráfico –sentencia que la Corte Suprema de la Nación anuló y luego ratificó con una pena mayor a la inicial de tres años–, se encontraba bajo prisión domiciliaria, la cual debía extenderse hasta 2029. Sin embargo, no contaba con tobillera electrónica ni controles regulares; la última inspección a su domicilio se realizó en febrero pasado. A pesar de su condición, los investigadores lo identifican como un eslabón clave en la logística de la llegada de cargamentos de cocaína al Gran Rosario. Su nombre ya había aparecido en noviembre pasado, tras el accidente de una avioneta en Arequito con 60 kilos de cocaína.
Los perfiles iniciales de Santiago Borras lo describen como un narco dedicado a la compraventa de autos y dueño de un lavadero en Roldán, que utilizaba caminos rurales para el aterrizaje de avionetas bolivianas. Un abogado que lo defendió en su primer juicio señaló que no daba indicios de ser una persona violenta o con contactos con el crimen organizado rosarino clásico. No obstante, el incidente en el que un gendarme resultó herido de gravedad al ser embestido durante la persecución, contradice esta percepción.
Por su parte, Juan Cruz Borras, su hermano, se desempeñaba como empleado en una importante terminal portuaria de Rosario. Este dato encendió las alarmas de los investigadores, quienes analizan si el cargamento de cocaína podría haber tenido como destino el contrabando internacional a través de la hidrovía del Paraná. Juan Cruz también enfrenta una causa por portación ilegal de arma de fuego en la justicia de San Nicolás.
La persecución y el gendarme herido
El martes, tras el aterrizaje de la avioneta, un grupo de gendarmes que vigilaba la zona por información de la PROCUNAR (Procuraduría de Narcocriminalidad) se dirigió al lugar. Allí se toparon con dos camionetas Fiat Strada y un VW Gol junto a la aeronave. Los pilotos, de origen boliviano, fueron detenidos, pero los hermanos Borras y otros cómplices lograron huir en los vehículos, dejando atrás la cocaína y bidones de combustible.
La persecución se extendió por los complejos caminos rurales de Villa Eloísa y Bustinza, en el sur de Santa Fe, dificultada por el mal estado de las rutas tras las recientes lluvias. Durante la fuga, los narcos abandonaron a los pilotos bolivianos y prendieron fuego a uno de los vehículos. El momento más crítico se produjo cuando embistieron a un gendarme que intentaba detenerlos, causándole serios traumatismos craneales y dejándolo inconsciente por unos minutos. El agente fue trasladado a un hospital de Cañada de Gómez y luego a Rosario, donde permanece internado en terapia intensiva.
A pesar de los intensos operativos y allanamientos en Roldán, los hermanos Borras aún no han sido ubicados.
Un patrón de crecimiento narco y el fantasma de Marset
Este cargamento interceptado se suma a una serie de hallazgos que evidencian el aumento del volumen de droga que ingresa al centro de Argentina desde Paraguay y Bolivia. La semana pasada, la Policía Federal Argentina (PFA) interceptó otra avioneta en Vera, al norte de Santa Fe, con 422 kilos de cocaína, también proveniente de Bolivia. Este país, junto con Perú y Colombia, es uno de los principales productores de cocaína, y la reciente captura del uruguayo Sebastián Marset habría generado un vacío de poder que cinco organizaciones criminales internacionales se disputan.
Investigaciones anteriores, impulsadas por datos de la DEA, revelaron la operación de figuras como José Pedro Rojas Velasco, alias “Pepa”, un piloto de rally boliviano que se presumía como el “N°1” en la distribución aérea de cocaína para la organización de Marset en Argentina. Rojas Velasco fue asesinado a balazos en Bolivia en abril, diez días antes de que un Cessna con cocaína aterrizara en un campo santafesino.
Los fiscales de la Procunar lo tenían en la mira como el enlace entre el circuito narco boliviano y la banda rosarina de Brian Bilbao, cuya organización reaparece ahora en este nuevo operativo. Bilbao había construido un aeródromo narco en un lujoso country en Oliveros, cerca del río Paraná, desde donde se sospecha que la droga era “bombardeada” en las islas para su contrabando internacional en buques de carga. La caída de Bilbao no desarticuló la red, que continuó operando bajo la coordinación de Rojas Velasco, quien respondía directamente a Marset.
En otro procedimiento reciente, este martes, Gendarmería secuestró 20 kilos de pasta base y 67 kilos de cocaína en Ceres, Santa Fe, que eran transportados por dos mujeres en un colectivo, ocultos en asaderas de chapa enlozada.

