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Deuda y elecciones 2027: la cuenta regresiva que agita los mercados

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La incertidumbre económica, política y electoral con miras a las elecciones presidenciales de 2027 comienza a introducir un ruido significativo en los mercados locales. Más allá de las turbulencias globales generadas por el conflicto en Medio Oriente, los analistas consultados coinciden en que la cautela inversora se origina en las dudas sobre la capacidad del país para afrontar los exigentes vencimientos de deuda y el posible cambio de signo político tras los comicios.

En lo que va del año, las acciones y los bonos argentinos han transitado un camino de altibajos. La mayoría de los papeles empresariales registran caídas, con algunas excepciones en el sector energético, beneficiado por el aumento del precio del petróleo. El S&P Merval, medido en dólares, se ubica en torno a los 1.900 puntos, lejos del pico de 2.400 alcanzado durante la actual gestión.

El índice de riesgo país, un termómetro de la percepción inversora sobre la capacidad de pago argentina, oscila desde hace meses entre los 500 y 600 puntos básicos. A pesar de una fuerte compresión poselectoral, el indicador de JP Morgan no logra perforar el umbral de los 450, nivel que permitiría al gobierno de Javier Milei acceder a los mercados internacionales de crédito con tasas más favorables.

Desde el Ministerio de Economía, liderado por Luis Caputo, se considera que el endeudamiento externo es aún demasiado costoso. El titular del Palacio de Hacienda argumenta que el riesgo país debería ser más bajo dados los fundamentos macroeconómicos actuales. Atribuye esta rigidez a la persistencia del temor de los inversores ante un eventual retorno del kirchnerismo o la implementación de medidas populistas extremas.

La brecha de bonos anticipa el escenario electoral

La diferencia de rendimiento entre los bonos AO27 y AO28, emitidos por el Tesoro para afrontar compromisos de julio por más de 4.300 millones de dólares, es un claro reflejo de la cautela inversora. Mientras el AO27, con vencimiento en octubre de 2027, ofrece una tasa anual superior al 5%, el AO28, que opera hasta octubre de 2028, paga más del 8%. Esta brecha de cerca de 300 puntos básicos, según los analistas, responde a las incógnitas sobre el rumbo del país tras las próximas elecciones presidenciales, representando un premio adicional que exigen los inversores por mantener posiciones más allá del ciclo electoral.

Para el analista financiero Christian Buteler, “ya se piensa en el 2027 y eso genera volatilidad, sobre todo en los bonos. La principal preocupación hacia el año que viene es una carga muy fuerte de vencimientos de deuda. En general, en los años electorales se necesita una mayor cantidad de dólares por cobertura, porque los privados dolarizan como lo vimos el año pasado en las elecciones de medio término. Y no hay acceso a los mercados internacionales de crédito”.

En general, en los años electorales se necesita una mayor cantidad de dólares por cobertura, porque los privados dolarizan como lo vimos el año pasado (Buteler)

Buteler subraya la importancia de que el Gobierno logre alguna colocación de deuda en los mercados internacionales, “aunque sea tal vez con una sobretasa”, para mostrar capacidad de acceso y generar una baja en el riesgo país que habilite futuras emisiones en mejores condiciones. Esto disiparía el temor del mercado sobre cómo Argentina cubrirá los vencimientos de 2027.

Factores internos y externos que inciden en la confianza

Elena Alonso, gerente general de Emerald Capital, enfatiza que “el mercado siempre se anticipa”. Si bien destaca la actual estabilidad cambiaria, señala que los precios ya incorporan el futuro. La recuperación de la actividad económica, el crédito y el consumo en los próximos meses serán cruciales para bajar los decibeles del ruido político. Alonso explica que las décadas de cambios pendulares en la política nacional impactan directamente en la expectativa inversora: “Cada cambio de ciclo trajo modificaciones en lo regulatorio, en lo cambiario, en lo fiscal y el mercado tiene memoria de eso y lo va metiendo en el precio antes. No está apostando contra nadie en particular, se está cubriendo contra el riesgo histórico de discontinuidad”.

Ahora, mucho va a depender de lo que pase con la actividad económica, si rebota el crédito, si rebota el consumo en los próximos meses. Eso baja los decibeles al ruido político (Alonso)

Andrés Reschini, presidente de la consultora F2, argumenta que si las chances de reelección de Javier Milei fueran muy altas y su imagen positiva creciera con fuerza, el riesgo país sería más bajo y el Merval más alto. Sin embargo, la aceleración inflacionaria, la debilidad de la actividad en sectores con alta demanda de mano de obra y los escándalos de presunta corrupción, erosionan la confianza en el Gobierno y fomentan la cautela del mercado.

Desafíos de vencimientos y dudas sobre la reelección

Walter Stoeppelwerth, CIO de Grit, identifica dos preocupaciones principales entre los inversores: cómo el equipo económico administrará los vencimientos de 2027 y 2028 sin recurrir a mercados internacionales, y las crecientes dudas sobre la reelección de Javier Milei en 2027. Aunque las emisiones de bonos AO27 y AO28 fueron exitosas, con una colocación de 3.100 millones de dólares, y se observó acumulación de reservas, el mercado ya proyecta vencimientos de REPO por alrededor de 6.000 millones de dólares en los primeros cinco meses del próximo año.

Si bien las emisiones de AO27 y AO28 fueron exitosas -con una colocación de USD 3.100 millones- y en las últimas semanas se observó acumulación de reservas, el mercado ya está haciendo números de los vencimientos (Stoeppelwerth)

Stoeppelwerth estima que la compra de dólares en los próximos tres meses podría ubicarse entre 3.500 y 4.000 millones de dólares mensuales, lo que ayudaría a mitigar las dudas sobre la necesidad de una emisión internacional. Sin embargo, la preocupación por la reelección presidencial ya es un factor relevante.

Un informe de GMA Capital destaca que, si bien hace algunos meses el mercado descontaba desinflación, recuperación de la actividad, superávit fiscal y compra de divisas, hoy solo los dos últimos pilares sostienen la estructura. El interrogante central es cómo la estabilización macroeconómica se traducirá en crecimiento. El reporte concluye que el tiempo juega a favor del Gobierno y el margen existe, pero la clave será que la mejora macroeconómica se refleje en la economía del bolsillo antes de que el mercado pierda la paciencia.

Economistas de la consultora Invecq advierten que la proximidad de las elecciones de 2027 “complejiza la perspectiva de un ingreso de capitales por parte del sector público”. El perfil de vencimientos de ese año es “particularmente exigente”, ya que, incluso en el escenario más favorable, el Tesoro y el Banco Central deberán afrontar compromisos por más de 21.000 millones de dólares.

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